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domingo, 5 de abril de 2026

5 de abril de 1931

En esa fecha, 5 de abril de 1931, los partidos monárquicos debieron pensar que las cosas iban bien. 

Convocadas las elecciones municipales para el 12 de abril, una semana antes, en aplicación del artículo 29 de la vigente Ley Electoral de 1907, las circunscripciones con un número de candidatos igual o menor a los puestos a ser elegidos, quedaban automáticamente electos. 

Como el artículo 24, muy restrictivo a la hora de establecer quien podía ser candidato, favorecía a los partidos dinásticos, el resultado fue que el 5 de abril, de los poco más de 81.000 concejales que había que elegir, los monárquicos tenían ya unos 14.000, frente a unos 1.800 republicanos.    

El día 6 de abril el periódico monárquico La época adelantaba resultados parciales de algunas provincias y de la de Cádiz decía que ya había 54 concejales monárquicos en Medina Sidonia, Algodonales y Olvera.

viernes, 3 de marzo de 2017

¡A por la Tercera!


¡Ufff! ¡Qué alivio! Rato y Blesa no tendrán que ingresar en prisión. Se demuestra que no hay que ser de la familia real para tener tratos de privilegio, ¡basta con ser rico!

¡A por la Tercera!

sábado, 9 de abril de 2016

viernes, 11 de diciembre de 2015

viernes, 11 de septiembre de 2015

Las Españas


A raíz del estreno de la serie "Carlos, Rey Emperador", he leído, en facebook, en twitter..., varios comentarios en los que se reflejaba sorpresa al comprobar que se mencionaba a Carlos I como rey de las Españas.

Ya he comentado varias veces en este espacio, que el término fue usado hasta el siglo XIX, para referirse a la variedad de reinos y territorios sobre los que la monarquía hispánica, primero, española, después, ejercía su gobernación. Y lo destaqué, especialmente, al referirme a la Constitución de 1812 y la propuesta de celebrar su bicentenario.

La Constitución de Cádiz, en su capítulo I, referido a describir lo que denomina "Del territorio de las Españas", en el art. 10, dice:
"El territorio español comprende en la Península con sus posesiones e islas adyacentes: Aragón, Asturias, Castilla la Vieja, Castilla la Nueva, Cataluña, Córdoba, Extremadura, Galicia, Granada, Jaén, León, Molina, Murcia, Navarra, Provincias Vascongadas, Sevilla y Valencia, las islas Baleares y las Canarias con las demás posesiones de África. En la América septentrional: Nueva España con la Nueva Galicia y península de Yucatán, Guatemala, provincias internas de Oriente, provincias internas de Occidente, isla de Cuba con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo y la isla de Puerto Rico con las demás adyacentes a éstas y al continente en uno y otro mar. En la América meridional, la Nueva Granada, Venezuela, el Perú, Chile, provincias del Río de la Plata, y todas las islas adyacentes en el mar Pacífico y en el Atlántico. En el Asia, las islas Filipinas, y las que dependen de su gobierno".

Es decir, las Españas son todos los territorios mencionados.

A los primero que se alude, en varios documentos, como reyes de las Españas, son a Isabel y Fernando, tras la unión por su matrimonio de los reinos de Castilla y Aragón, que no significó una unidad política, pero si de gobernación, de ahí lo de "las Españas".

A partir de Carlos I la denominación de "rey de las Españas" se utilizó como forma abreviada para describir todos los territorios unidos bajo el gobierno del rey y emperador, aunque en documentos oficiales de importancia era normal incluir la retahila "Rey de Aragón, Asturias, Castilla, León..."

Y así se continuó usando el término de rey, o reina de las Españas, como fórmula abreviada, hasta el reinado de Isabel II, puesto que será con el fugaz cambio dinástico que supuso el reinado de Amadeo de Saboya, cuando se utilice el singular, y a partir de ahí se denominó al monarca como "Rey de España".

En las imágenes, sendas monedas de Carlos III (de 1788) e Isabel II (de 1863), en los que se les denomina, al primero "Hispaniarum rex" (Rey de las Españas), y a la segunda, "Reina de las Españas". 

viernes, 9 de enero de 2015

Constitución de 1978, art. 92.1

El artículo 92.1 de la Constitución española de 1978, dice: "Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos".

En un balcón de la calle Santa Inés lo recuerdan:




viernes, 20 de junio de 2014

¿Por qué la proclamación fue el 19 de junio?

Porque, tanto en el gobierno, como en La Zarzuela, saben que los españoles solo ponen banderas en los balcones cuando hay fútbol. Así toda España estaba llena de banderas.

Marieta RC, dixit.

Dos declaraciones tras la proclamación


Viendo, mientras tomaba café, las noticias en la televisión, donde todo giraba en torno a la proclamación del nuevo rey de España, dos declaraciones, dos frases me han llamado la atención.

La primera una de Rajoy muy tópica, muy habitual cuando hay poco que decir, pero, sin dejar de reconocer que no tiene mayor trascendencia, llama la atención que se destaque en un telediario, sobre todo por la inexactitud histórica que supone. Decía el presidente del gobierno que nunca en la historia de España había habido una sucesión tan tranquila y normal.

Es cierto que ha habido sucesiones traumáticas, algunas dieron lugar a monarquías fallidas -Amadeo de Saboya- y a dos repúblicas, otras incluso a guerras -la de Sucesión cuando finiquitó la dinastía Austria, para ser sustituida, por la fuerza de las armas, por la Borbón; o las Carlistas, para mantener en el trono a la actual familia Borbón-, pero decir tan frescamente "nunca en la historia de España", supone decir también que, por ejemplo, que la sucesión de Felipe V por Luis I, y la de Luis I por Felipe V -de nuevo-, fue traumática, cuando no lo fue, salvo por la congoja familiar. Como tampoco fueron traumáticas las sucesiones de Felipe II, Felipe III, incluso la de Felipe IV, aunque sí, como hemos dicho, la de Carlos II.

La otra declaración que llama la atención, aunque conviene advertir que en este caso puede faltar contexto, o mejor, puede faltar parte de la declaración, es la de Artur Mas, presidente de la Generalidad de Cataluña. Decía que esperaba que con el nuevo monarca se reconociera que España es un estado plurinacional.

Llama la atención porque si con eso basta, ¿dónde queda la reivindicación de formar un estado catalán independiente?

miércoles, 4 de junio de 2014

Referéndum

La Constitución Española de 1978 tiene una disposición derogatoria que, en su primer punto dice:
"Queda derogada la Ley 1/1977, de 4 de enero, para la Reforma Política, así como, en tanto en cuanto no estuvieran ya derogadas por la anteriormente mencionada Ley, la de Principios del Movimiento Nacional, de 17 de mayo de 1958; el Fuero de los Españoles, de 17 de julio de 1945; el del Trabajo, de 9 de marzo de 1938; la Ley Constitutiva de las Cortes, de 17 de julio de 1942; la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, de 26 de julio de 1947, todas ellas modificadas por la Ley Orgánica del Estado, de 10 de enero de 1967, y en los mismos términos esta última y la de Referéndum Nacional de 22 de octubre de 1945".

Es decir, la Constitución, que establece en su artículo 1, punto 3, que "la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria", para convertirse en la única ley fundamental del estado, derogó todas las anteriores, las leyes fundamentales de la dictadura franquista, incluyendo la de la Reforma Política, elaborada y aprobada por las Cortes franquistas el 18 de noviembre de 1976, dos días antes del aniversario de la muerte de Franco, y aprobada en referéndum por el pueblo español el 15 de diciembre del mismo año, referéndum convocado según la ley de 1945. 

La Ley para la Reforma Política no se planteaba la forma de estado, pero, en consonancia con otras leyes fundamentales, la de Sucesión en la Jefatura del Estado y ley Orgánica del Estado, fundamentalmente, daba por hecho que el sistema era la monarquía, de la que solo en la Constitución de 1978 se matizó que sería parlamentaria. 


Por tanto, cuando algunos afirman que, en el referéndum que aprobó la Ley para la Reforma Política, los españoles votaron por la monarquía, habría que decir que la monarquía se coló de soslayo, pues en el texto de la ley no se planteaba la forma de estado, sino que se daba por hecho a partir del artículo 1, punto 2, cuando se estipulaba que "el rey sanciona y promulga las leyes", es decir, la monarquía ya estaba ahí.


Si ahora, en función del artículo 92 de la Constitución, que dice que "l
as decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos", las Cortes decidieran que se convocara un referéndum sobre la forma de estado, si el resultado fuera favorable para la monarquía, Felipe de Borbón vería reforzada su legitimidad, como ningún otro monarca en la historia de España, gracias a la decisión soberana del pueblo español; pero si el resultado fuera favorable a la república, igualmente, solo se estaría respetando la voluntad soberana de los españoles.     

martes, 18 de marzo de 2014

¿Farolas republicanas?

Hay, en Cádiz, en el casco histórico, una tipología curiosa de farolas, aparte de las lisboetas, de las que ya hicimos un comentario hace un par de días.

Las más frecuentes tienen un tipo sencillo y tradicional, sobrias y sin ningún tipo de exorno excesivo:

Por otra parte, son frecuentes, por muchas calles del centro, las que tienen un adorno parecido a vegetal, y que en la parte superior tienen una pequeña corona:
  
En algunas, incluso, son muy visibles flores del lis, que, como es conocido, es el símbolo de la monarquía en Francia y, en el escudo de España, tres flores de lis son el símbolo de la Casa Borbón en España.
Todo eso no extraña, lo que sorprende, como apuntaba hace unos días Jesús Núñez, es encontrar farolas -de momento he encontrado cuatro-, que en la parte superior tienen la corona en forma de castillo del escudo de la Segunda República española.

Primero, el escudo de la República:
Y, después, una muestra de las farolas:

Ampliación:
Farolas que forman parte del patrimonio de Cádiz y que hay que cuidar y conservar.

domingo, 16 de febrero de 2014

Urdangarin, héroe nacional

Al final, Urdangarín será un mártir de la patria, un héroe.

Llevo días pensándolo, pero tras ver y escuchar el reportaje de Informe Semanal, donde hay unanimidad en señalar que el malo es el juez Castro y la infanta Cristina una víctima inocente -pobrecita que vivía como una reina, sin darse cuenta-, ya lo tengo claro: Urdangarín pasará a la historia como un salvapatrias, como un héroe que, con su sacrificio personal, ha salvado a la monarquía, o lo que es lo mismo, a la patria.

Y, consecuentemente, a la democracia. Que no debemos olvidar que, si vivimos en una democracia, se lo debemos a Juan Carlos I, puesto que S.M., en noviembre de 1975, podía elegir entre dos opciones, mantener la dictadura franquista, o regalarnos una democracia, y, graciosamente, optó por lo segundo, así que es de bien nacidos, ser agradecidos.

Urdangarín puede que sea condenado -y después indultado-, pero la infanta no se enteraba de nada, como se demostrará en breve. Y si no, lo hacemos dogma de fe.  

jueves, 4 de abril de 2013

La marca España

Dice el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, que la imputación de la Infanta Cristina preocupa mucho al PP y al Gobierno, porque "no beneficia a la marca España".

Y digo yo que lo que no beneficia a la "marca España" es la corrupción que impera en la política, los casos ERE, Bárcenas, Gurtel, Noos..., el comportamiento presuntamente delictivo del esposo de la Infanta, las cacerías de lujo y el derroche de dinero público en tiempos de crisis...

Creo que decisiones de jueces como José Castro que, siguiendo el mismo razonamiento que millones de españoles, decide imputar a la esposa de Urdangarín, por muy Infanta que sea, no perjudican a la "marca España", antes al contrario, la benefician. Como dijo el suegro de Urdangarín, la justicia debe ser igual para todos.  

sábado, 9 de marzo de 2013

Políticos como jaqueca

Cuando el CIS publica sus informes sobre lo que piensan los españoles, hay resultados que ya no sorprenden por reiterados: el paro y la economía son las grandes preocupaciones. Y de un tiempo a esta parte los políticos, los gobernantes en todos los niveles de la administración y los partidos aparecen como un problema añadido, cuando deberían ser todo lo contrario. Buena muestra de ello es la debacle de prestigio y confianza en el PP. El partido y el gobierno de Rajoy han pasado, en poco menos de año y medio, de ser una esperanza para una mayoría de votantes, a convertirse en un problema para la gran mayoría de los ciudadanos, que perciben que la solución adoptada para la crisis que nos machaca ha sido castigar a los trabajadores, a los que les recortan salarios y derechos, en vez de sancionar a quienes han provocado la crisis, que además salen reforzados mediante rescates millonarios a la banca. Por eso impera un sentimiento de impotencia entre los españoles, que sospechan que la corrupción campa a sus anchas por el sistema de partidos, mientras se regula una amnistía fiscal para quienes, durante años, han estafado al erario público.

En este panorama, lo peor de todo es la sensación de no poder encontrar un referente político en el que confiar, pues se mire hacia donde se mire, se atisba un cargo público que entiende la política como una forma de amasar una fortuna. Solo hay que leer las noticias de un día: Blanco admite que parte de su nueva casa la pagó, para seguridad, el PSOE, presuntamente con parte de las subvenciones públicas; la familia Pujol está en el punto de mira de los investigadores; la trama Gurtel es una sombra, cada vez más grande, sobre actividades públicas y privadas del PP o de algunos de sus dirigentes; Bárcenas se ha convertido en una pesadilla para la cúpula de su partido y para el gobierno de Rajoy; se investigan los EREs andaluces, el caso Palau catalán, alcaldes del PP, del PSOE, de CiU, de UPN, de CC, de PNV, de IU, de casi todos los signos políticos, incluidos independientes, aparecen como imputados un día si y el otro también. Ni tan siquiera se salva la institución que, para algunos, fue baluarte de la Transición, la Monarquía, cada vez más empantanada por torpezas inapropiadas y sospechas de enriquecimiento irregular de algunos miembros de la familia. La indignación ciudadana crece y la protesta social aumenta, y los políticos se han convertido en permanente motivo de jaqueca para los españoles.

Publicado en Diario de Cádiz, 9 de marzo de 2013

viernes, 8 de marzo de 2013

¡Es nuestro! tenemos derecho a saber

Dice la Vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, que el Gobierno no puede informar sobre el uso de la casa La Angorrilla por parte de la famosa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, durante cuatro años y como residencia habitual en España.

Y yo pregunto: si es patrimonio del Estado español, es decir, de todos los españoles, ¿cómo es que el gobierno elegido por los españoles para administrar nuestros bienes no puede informar de qué hacen con lo nuestro?, sea quien sea quien lo haga. ¡Qué desfachatez!

Más detalles aquí.

jueves, 31 de enero de 2013

Abdicación

Al dar la noticia de la abdicación de la reina Beatriz de Holanda en favor de su hijo Guillermo, por dos veces escuché en sendos noticieros de televisión, que en Holanda era normal, pero que esa tradición no existe en España.

Está claro que se referían a Juan Carlos I, cuestionado últimamente, pero hay que recordar que en la historia de España ha habido varias abdicaciones, y no todas forzadas como también he leído en un periódico. Mirando sólo a lo Borbones, Felipe V abdicó voluntariamente, aunque retornó al trono tras la muerte de Luis I; y, más o menos forzados o voluntariamente han abdicado Carlos IV (dos veces, en favor de Fernando VII y José I) , Fernando VII (en favor de José I), Isabel II (dio lugar a la monarquía de Amadeo), Amadeo de Saboya (Iª República) y Alfonso XIII (IIª República).

Pero el propio Juan Carlos I tiene el ejemplo de su padre, Juan de Borbón, que renunció al trono y a la primacía dinástica, en su favor.