Que gran parte de los medios de comuniciación no tratan igual a los políticos de derechas, que a los de izquierda, es evidente. Mientras que a la derecha se les admite casi todo, a los de izquierda se les exige todo. Tiene lógica, la izquierda reivindica la integridad moral, la derecha no lo hace habitualmente. Buen ejemplo de ello es el diferente criterio que tienen la izquierda y la derecha sobre los impuestos: mientras unos quieren que el pago sea progresivo en función de la riqueza, los otros, los de derechas, no quieren la progresividad, no quiern que los ricos paguen más que los asalariados.
El ejemplo de los casoplones y los áticos lo vuelve a evidenciar. Las críticas arreciaron cuando Pablo Iglesias e Irene Montero anunciaron la compra de una casa por 600.000 euros. Pero no fue noticia la vivienda de Abascal por, dicen, un millón de euros. Y eso que Iglesias dijo que iba a recibir una importante herencia de sus padres (calculada en un milón), mientras que Abascal no ha dado ninguna explicación sobre su casa.
Y con lo del ático de Ayuso, la prensa afín, la que recibe subvenciones importantes de la comunidad de Madrid, no la ha criticado, antes al contrario, han recogido y avalado las justificaciones de la presidenta de que todo se trata de una campaña contra ella.
Pero lo llamativo es el silencio con una coicidencia temporal que afecta a áticos y a Ayuso: por las mismas fechas que se supo que la Comunidad de Madrid había comprado, por 6,3 millones, un ático residencial, para uso de Isabel Díaz Ayuso, se supo que Alberto González Amador había puesto en venta, por 3,3 millones, el piso y el ático en el que convive con la presidenta.
Una vez vendido el piso y el ático, ¿dónde pensaban vivir Alberto e Isabel? ¿Es casualidad la coincidencia temporal de las dos operaciones inmobiliarias? ¿Es casualidad la compra de un ático para uso de la presidenta y la venta de las propiedades de su pareja?










