En los últimos días se está informando del problema de mantenimiento de otro edificio en el casco antiguo de Cádiz, en esta ocasión en plaza de Viudas 32, donde los vecinos llevan viviendo, desde hace bastante tiempo, en una situación de precariedad, con al menos el patio apuntalado, sin que la propiedad ni la administración -¡oh, sorpresa!, el obispado es el administrador responsable-, hagan nada por el mantenimiento de la finca, antes al contrario, el obispado ha decidido no renovar los contratos de alquiler, aludiendo al "grado de obsolescencia" del edificio, sin mencionar que ha sido la propiedad quien ha hecho dejación de su obligación de mantenerlo en condiciones de habitabilidad.
Y llama la atención que, cuando se publican noticias sobre el problema de la finca, se obvie un dato importante: en Viudas 32 nació el 1 de marzo de 1842 Fermín Salvochea y Álvarez, una figura histórica de talla internacional, que durante toda su vida defendió los derechos humanos en general y los de los trabajadores en particular.
Entiendo que la iglesia, a la que Salvochea se enfrentó en su lucha por los intereses de las clases populares, no tenga mucho interés en recordarlo, pero Salvochea fue alcalde de Cádiz, es una de las figuras más importantes de la historia de Cádiz -si no la más importante- y el ayuntamiento y el resto de instituciones públicas deberían actuar de inmediato para el mantenimiento de la finca y en defensa de sus inquilinos, si fuera necesario, expropiando la finca, para asegurar que ese lugar emblemático de la historia de Cádiz se mantenga, con sus vecinos incluidos. Es lo que hubiera hecho Fermín Salvochea.






