Nada parece más fácil que hacer una promesa en campaña electoral. Los candidatos, y los partidos que los respaldan, están convencidos de que, en plena campaña electoral, pueden prometer y engañar a la ciudadanía con promesas que saben no van a cumplir.
Mirando algunas de las propuestas de los dos partidos que, según las encuestas, van a encabezar los resultados de las elecciones andaluzas, en el caso de María Jesús Montero, del PSOE -de la que no hay que olvidar los puestos que ha ostentado en Andalucía -Sanidad- y en el gobierno del estado -Hacienda-, destaca una promesa, un AVE Huelva-Faro de complicada ejecución, que promete mientras, por ejemplo, Cádiz sigue con problemas de conexión ferroviaria con el resto de la península, no se plantea el necesario corredor ferroviario entre las bahías de Cádiz y Algeciras, hay déficit de servicio con el aeropuerto de Jerez, por no hablar de la lentitud de la comunicación con Sevilla. Y el AVE, ni nombrarlo.
Pero, lógicamente, las promesas más insólitas las hace quien lleva ocho años gobernando, el PP. Juanma Moreno Bonilla promete que, si tiene mayoría absoluta, arregla la Sanidad en cinco meses, tras ocho años de gestión que han colocado la sanidad andaluza a la cola de España (sin mencionar la crisis de los cribados, que para Juanma parece no ha existido).
O el brindis al sol de que si el PP gana, el Balneario de la Palma pasará de nuevo a ser de la ciudad, de los gaditanos, trasladando el Centro de Arqueología Subacuática el muelle Reina Sofía.
Aparte de que es una vieja aspiración municipal, reiterada durante la alcaldía de José María González Santos y desoída constantemente por la Junta de Andalucía, también por el gobierno de Juanma, no se sabe nada del "proyecto" de Centro en el muelle, salvo que se hará en el espacio liberado por los contenedores, de lo que es fácil concluir que lo del Balneario no es más que una ocurrencia, de tantas como surgen en períodos electorales, una promesa realizada sabiendo que en la próxima legislatura no se ejecutará.