El viernes, 11 de septiembre, vi por Cardenal Zapata una "cruz de mayo", es decir una cruz cubierta de flores, en un paso acompañado de una banda de música que ejecutaba música de pasión, como cualquier día de la Semana Santa gaditana.
Pregunté, a quien me pareció que era un cargador, el motivo de la procesión y me dijo que era por la festividad de la "exaltación de la Cruz", lo que me confirmó la idea de que, en Cádiz, se busca cualquier excusa para ocupar las calles con una procesión.
La exaltación de la Cruz se celebra el 14 de septiembre, no el 11. Y el culto habitual es una cruz con un sudario, preferentemente de color rojo, que es el que indica la liturgia para esa conmemoración.
Sacar una cruz floreada en septiembre, al paso de música de pasión (que es para la cuaresma y la Semana Santa), en vez de música de gloria, con la excusa de conmemorar la exaltación de la Cruz, demuestra que el afán procesional supera con creces a los conocimientos litúrgicos.










