Aunque era la crónica de una muerte anunciada, no por eso hay que dejar de lamentar el cierre de la confitería "El Pópulo", que no ha cerrado, la han cerrado tras más de siglo y medio elaborando dulces de calidad.
Y es más llamativo su cierre recordando que el Plan General de Ordenación Urbana de Cádiz incluía la confitería como un elemento etnológico a proteger, por lo que cabe concluir que el ayuntamiento de Cádiz no ha cumplido ni con su obligación, ni con su propia normativa.
Dicen que los nuevos propietarios del edificio lo van a dedicar a infraestructura turística, vamos que lo han comprado para que vengan más turistas a Cádiz. Lo que ocurre es que, al ritmo que vamos, más pronto que tarde, dejarán de venir turistas, cuando se vaya comprobando que el auge de los edificios y pisos turísticos está terminando con las señas de identidad y la idiosincracia gaditana que, paradójicamente, es lo que atrae a los turistas.
Por poner un ejemplo, cada vez hay menos tabernas clásicas, reconvertidas en gastrobares que elaboran "croquetas de la abuela", incluso de setas shiitake, que, como todo el mundo sabe, proliferan en La Caleta.
Lo malo es que, de postre, los turistas no podrán comer el auténtico "Turrón de Cádiz", pero seguro que pronto alguien se inventa un sucedáneo y lo califica de "tradicional, al estilo de la Confitería El Pópulo".
La foto la he cogido de la página "Cosas de comé".











