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viernes, 28 de agosto de 2026

Pedro Sánchez y el Falcon

Desde que el gobierno español dispuso de un avión oficial -Falcon- para los viajes de autoridades del estado, tanto Felipe González, como José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, utilizaron el avión como ahora hace Pedro Sánchez, al que le llueven las críticas por hacerlo, lo que no ocurrió en la misma medida con otros presidentes.

Y es llamativo, o mejor dicho, desvergonzado, que el Partido Popular critique a Sánchez el uso del Falcon, cuando hay precedentes bochornosos, como los del último presidente del gobierno del PP, Mariano Rajoy.

Rajoy utilizaba con frecuencia el Falcon para ir a Santiago de Compostela, o para asistir a actos del PP europeo, por ejemplo, a Dublin, a un acto del partido, por lo tanto, un viaje no oficial que le costó a los españoles 14.500 euros, y no fue el único acto del partido al que acudió usando el avión oficial, lo pueden ver aquí y aquí. Como tampoco era oficial el viaje que el 10 de junio de 2012 hizo Mariano Rajoy utilizando el Falcon para ir a ver un partido de fútbol a Polonia. Precisamente el día antes, el ministro de Economía, Luis de Guindos, anunció el rescate de los bancos, mientras Rajoy no compareció ante los españoles. Durante el viaje de vuelta, Rajoy y tres acompañantes cenaron en el avión, un menú que costó 1.000 euros, en la que, aparte de solomillo y rodaballo, los cuatro comensales consumieron diez cervezas y siete botellas de vino, todo ello pagado por los españoles con sus impuestos. Lo pueden leer aquí.

No he encontrado insultos a Rajoy en las redes por ese uso del Falcon, pero a Sánchez, hasta por respirar.

martes, 26 de mayo de 2026

Felipe González y Pedro Sánchez

Foto de eldiario.es
Los comienzos de la década de los años noventa del pasado siglo eran tiempos de bonanza económica, pero cuando se atisbaba en el horizonte la convocatoria electoral para 1996, el gobierno, presidido por Felipe González, y el PSOE, comenzaron a denunciar lo que consideraban una campaña mediática de acoso al gobierno socialista, mientras que desde la tribuna parlamentaria José María Aznar repetía el "váyase señor González", pero evitaba plantear una moción de censura.

Eran tiempos de tranquilidad social, pero también los años en los que salieron a la luz los casos Roldán, Filesa, los GAL…, y aunque Felipe González no estaba personalmente acusado de nada, los medios y los adversarios políticos lo señalaban como el inductor de la guerra sucia y beneficiario de la corrupción, tratando de terminar políticamente con González y con su gobierno. Llegaron las elecciones de 1996 y José María Aznar se convirtió en presidente del gobierno a principios de mayo, pasando el PSOE a la oposición, y las campañas mediáticas de crítica a la acción gubernativa cesaron.

El 23 de febrero de 1998 saltó la verdad y el escándalo. En una entrevista concedida al semanario Tiempo, Luis María Ansón, ex director de ABC, le contaba a Santiago Belloch que desde 1993 se reunían periódicamente los responsables de distintos medios de comunicación, que llegaron a la conclusión de que "había que terminar con Felipe González", recurriendo a una táctica de "acoso y derribo" del gobierno. Derribar a González era lo importante, incluso, pese a poner en peligro "la estabilidad del propio Estado", como 
como reconocía Ansón, quien también explicaba que "si González hubiera ganado las elecciones de 1996, con la bonanza económica no hubiera habido quien lo echase del poder hasta el 2004".

La historia es terca y se repite. Vivimos también una época de mejora económica dirigida por un gobierno de coalición que ha logrado avances sociales impulsados, en muchas ocasiones, por la presión de partidos a la izquierda del PSOE, comenzando por Sumar, como socio de gobierno. Pero lo cierto es que la tasa de paro ha caído por debajo del 10% por primera vez desde 2008 y se ha logrado un récord de afiliados a la Seguridad Social, con más de 22 millones; la economía española ha crecido más del doble que la media europea; las pensiones han subido, con un incremento, en el caso de las mínimas, cercano al 40%; el Salario Mínimo Interprofesional ha pasado de los 735,90 euros de la época de Rajoy (2018) a los 1.221 euros actuales, lo que supone una subida cercana al 66% en ocho años; y la “hucha de las pensiones”, que Rajoy dejó casi vacía (unos 5.000 millones) ya se ha triplicado, superando los 15.000 millones de euros.

Es cierto que quedan problemas acuciantes, fundamentalmente el de la vivienda, pero la gestión económica del gobierno de coalición es elogiada por medios de comunicación extranjeros, mientras que en España apenas se comenta. Los medios se centran en la corrupción, en los casos Ábalos, Koldo y Cerdán, y ahora el de Zapatero, sin que se olviden de mencionar un día sí, y otro también los supuestos casos de Begoña y el hermano de Sánchez.

La derecha política y mediática, con la ayuda de parte de la judicatura, ha logrado que los españoles centren su atención y sus comentarios en la hipotética corrupción que dirige Sánchez desde La Moncloa, mientras que esa misma derecha política, judicial y mediática, silencia y alarga hasta el infinito los casos que afectan al PP, ahí están las investigaciones sobre la Gurtel, Kitchen, Montoro, González Amador..., por poner un ejemplo, ¿para cuando el informe de la UCO sobre la pareja de Ayuso?

La historia parece que se repite, con un elemento curioso añadido: Felipe González, que denunciaba en 1994 y 1995 el acoso a su gobierno, en una ejercicio de hipócrita amnesia, se ha convertido en ariete fundamental de la derecha española contra Pedro Sánchez y el gobierno de coalición.

sábado, 2 de junio de 2018

Nuevo gobierno y elecciones


Creo que la moción de censura era necesaria, como también creo que el nuevo gobierno no debería demorarse en convocar elecciones.

Son muchos los asuntos importantes que están pendientes de resolver, por eso, en mi opinión, el gobierno de Pedro Sánchez debería disolver las Cortes y convocar a los españoles a elegir un nuevo parlamento este mismo año, de manera que un gobierno legitimado por el voto popular pueda afrontar los problemas que Rajoy ha dejado sin solucionar.

miércoles, 11 de abril de 2018

Rajoy, en Argentina, sí, en España, no.


Mientras que en España ningunea a las víctimas de la dictadura franquista, y un año más los presupuestos generales del estado no dedican ni un céntimo a la Reparación de su Memoria, en Buenos Aires, Mariano Rajoy visita el Parque de la Memoria, que recuerda y homenajea a la víctimas de la dictadura "cívico-militar" argentina.

Y, además, lo va a hacer en directo, sin recurrir al plasma. Cinismo en estado puro.


domingo, 8 de abril de 2018

284 que cobran más que Rajoy


El artículo de ayer del diario Público sobre el salario de 630 altos cargos de la administración, es muy instructivo. De esos 630, un 45,2%, es decir, unos 284, entre los que hay jefes de gabinete de ministerios, cobran más que el presidente del gobierno, lo que, sinceramente, me parece muy mal, absolutamente inadecuado.

El artículo se puede leer aquí.

lunes, 26 de marzo de 2018

Anónimo

Alguien se ha dedicado a colocar por calles del centro de la ciudad fotocopias como ésta, que recuerdan a los célebres papeles de Bárcenas:
Entre la plaza de Falla y la de Mina, he visto media docena. Nadie firma, nadie se hace responsable.

martes, 3 de octubre de 2017

Uno de los errores de Mariano que nos han traído hasta aquí.


Copio más abajo un excelente artículo de Javier Cercas, publicado en El País Semanal hace tres años, concretamente, el 14 de octubre de 2014, sobre cómo el gobierno de Mariano Rajoy prohibió la presentación, en el Instituto Cervantes de Utrecht (Holanda), de la novela Victus, en la que el escritor catalán Albert Sánchez Piñol narra -novela- la Guerra de Sucesión y la caída de Barcelona el septiembre de 1714. Como cuenta Cercas, el gobierno peperiano, en una demostración más, no solo de censura, si no de la estulticia de la que hace gala, prohibió el acto de presentación.

Aunque advierto que, en mi opinión, la interpretación nacionalista catalana de lo ocurrido el 11 de septiembre de 1714, es una manipulación histórica -se les "olvida" decir que los Comunes de Cataluña hicieron un llamamiento a resistir en nombre del rey, la patria y España-, el texto de Javier Cercas ayuda a comprender algunas cosas de lo que está ocurriendo en Cataluña, al menos en mi caso.   

El texto de Cercas:

El momento en que empiezas a corromperte

Albert Sánchez Piñol es ahora mismo, junto con Jaume Cabré, el escritor más internacional de la literatura catalana. Su última novela se titula Victus y en ella narra, con humor, desparpajo y aliento épico, la guerra de sucesión española y la caída de Barcelona el 11 de septiembre de 1714. No sé si es la mejor novela de su autor, pero sí que, a pesar de que se centra en el punto donde convergen todos los demonios históricos del nacionalismo catalán, no es una novela que se resigne a los clichés del nacionalismo: baste recordar que, aunque Sánchez Piñol escribe sus novelas en catalán, ésta la ha escrito en castellano, y que el héroe de la historia es Antonio de Villarroel y Peláez, militar castellano aunque nacido en Barcelona.

El jueves 4 de septiembre fue de improviso cancelada en Utrecht, sede del Instituto Cervantes de Holanda, la presentación de la traducción holandesa de Victus. Teniendo en cuenta que faltaban sólo 7 días para la gran manifestación del 11 de septiembre, Día Nacional de Cataluña, es asombroso que la decisión no fuera tomada por un independentista radical infiltrado en el Ministerio de Asuntos Exteriores con el fin de alimentar el independentismo catalán dando argumentos a quienes denuncian la ilusoria opresión de la cultura catalana y los tics autoritarios reales del Gobierno español; pero no: por mucho que cueste creerlo, la decisión fue adoptada por el Gobierno. El motivo alegado para hacerlo es que el día anterior se había producido en Ámsterdam, en un acto público celebrado en la sede de Diplocat –el organismo diplomático del Gobierno catalán–, un rifirrafe verbal a cuenta de la veracidad del libro, y el Gobierno español temió que el acto de Utretch “se politizase”. Se trata de una excusa sin sentido, que delata una ignorancia alarmante sobre lo que es una novela y no consigue enmascarar un acto intolerable de censura (ni un alarde de torpeza política): una ficción no es un libro de historia, pero, si la interpretación de la historia que ofrece no nos convence, lo que hay que hacer es refutarla con datos y razones, no acallarla; por lo demás, no hay literatura digna de tal nombre que sea sólo un entretenimiento inofensivo para gente ociosa: la verdadera literatura es –lo dijo Vargas Llosa hace 50 años– fuego, insumisión, dinamita, provocación moral y política, y por eso todo acto literario de verdad es también un acto político.

No comparto las ideas de Sánchez Piñol sobre la independencia de Cataluña, pero mucho antes que la independencia o la dependencia está la democracia, y no hay democracia que valga sin libertad de expresión. El hecho, sin embargo, es que, hasta donde alcanzo, quienes han protestado por este atropello han sido sobre todo independentistas, mientras que los no independentistas apenas lo han hecho (o han hablado tan bajito que casi no se les ha oído); me parece un error. Es verdad que el Gobierno catalán está haciendo trampas con la democracia; pero eso no autoriza al Gobierno español a cometer el menor abuso o desmán. Más aún: en el momento en que empiezas a justificar los errores y abusos de los tuyos porque son de los tuyos (o porque parece o dicen que lo son), empiezas a corromperte; es decir, empiezas a perder la razón. Esto no lo escribió George Orwell, pero pudo hacerlo, porque nadie como él nos enseñó que la izquierda empezó a corromperse y a perder la batalla cuando empezó a justificar los abusos y errores de los suyos. Nunca más: un error o un abuso son un abuso o un error lo cometa quien lo cometa, y casi estamos más obligados a denunciar los de los nuestros que los de los demás. Para no corrompernos. Para no perder la razón.

Pero sobre todo para no perder la decencia. Así que, si un escritor no independentista tuviera previsto un acto público en Holanda organizado por la Embajada española e, incapaz de tomar la palabra donde acaban de arrebatársela a un conciudadano suyo, hubiera decidido cancelar dicho acto, no debería interpretarse este gesto de protesta como una reacción gremialista, sino como un acto de defensa propia: solidarizándose con Sánchez Piñol, el escritor estaría solidarizándose consigo mismo, porque, si a un ciudadano con los mismos derechos que nosotros le quitan derechos, también nos los quitan a nosotros. Seguro. 




miércoles, 9 de agosto de 2017

Romaní, el alcalde y los autónomos

Foto: Diario de Cádiz

Ignacio Romaní, cumpliendo su función de incordiar al gobierno municipal, retuerce una información sobre el descenso del número de autónomos en Cádiz, lo califica de desastre y culpa al alcalde, José María González Santos, y recuerda la feliz época del teofilato. Lo malo de la argumentación de Romaní es el final, cuando dice que el actual gobierno del PP da "un apoyo claro al autónomo".

Como se sabe que Ignacio Romaní prepara sus intervenciones, no cabe duda de que conoce que, en el año 2017, el gobierno presidido por Mariano Rajoy incluyó en los Presupuestos Generales del Estado una nueva subida de la cuota de los autónomos, unos 8 euros más cada mes, pero a Romaní se le olvidó decirlo, se le pasó especificar cómo apoya el PP a los trabajadores autónomos: aumentando la presión fiscal.

Claro que también se le olvidó a Romaní decir que los autónomos españoles son, comparativamente, los que más pagaban de Europa en 2016, como se puede comprobar aquí y aquí, por eso, para ayudarles, el gobierno de Rajoy les sube las cuotas.

jueves, 15 de junio de 2017

viernes, 9 de junio de 2017

Puigdemont le echa un cable a Montoro


Aunque todos sabemos que Dimitir es un nombre ruso que, por tanto, no se usa en España, por si las moscas, Puigdemont le ha echado un cable a Montoro, a Rajoy, y a todo el gobierno peperiano, anunciando la fecha y la pregunta del referéndum independentista, el mismo día que se ha conocido que el Tribunal Constitucional ha anulado la ley de amnistía fiscal publicada en el año 2012.

La sentencia es contundente, muy dura, cuando dice que el estado -es decir, el gobierno de Rajoy- no cumplió con su obligación de hacer efectivo la obligación de que todos contribuyamos al sostenimiento de los gastos públicos.

En cualquier lugar del mundo democrático, una sentencia como ésta debería conducir a la dimisión del presidente del gobierno que elaboró la ley o, al menos, la del ministro de Hacienda que la presentó. Pero, como ya he dicho, en España no sabemos ruso. Y, por si acaso, ahí está Puigdemont echándole un cable a Montoro y a Rajoy. Hoy de lo que hay que hablar es de Cataluña, no de la incompetencia del ministro de Hacienda y del presidente del gobierno.

En cualquier caso, MEL resume muy bien las consecuencias de la sentencia.

lunes, 22 de mayo de 2017

Líderesa, por la gracia de Dios


Es realmente llamativo, por no decir vomitivo, la coincidencia de los creadores de opinión en su tratamiento desconsiderado, despreciativo, con la decisión de los militantes del PSOE de devolver a Pedro Sánchez la Secretaría General de su partido, un trato del que es paradigmático el artículo de Pilar Cernuda en el Grupo Joly, no solo por el titular, en el que afirma que los militantes de PSOE se han suicidado -"llevan al partido al abismo"-, sobre todo en el final, cuando cuestiona que a un líder de un partido deba elegirlo la militancia -"preguntarse si las primarias son la fórmula adecuada para elegir los altos cargos de un partido"-, un comentario que suscribirían todos aquellos que pensaban, y piensan, que para la estabilidad de España, es decir, para que siga gobernando Rajoy y el PP, era mejor que ganara Díaz. Sin dudas, Pilar Cernuda y todos ellos, echan en falta los tiempos en los que un alto cargo se designaba a dedo, que era, por ejemplo, como Falange designaba a sus mandatarios, que después podían ser gobernadores civiles de provincias como Cádiz.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Rajoy y Trump conversaron anoche

Foto de La Voz de Galicia

Anoche hablaron por teléfono Mariano Rajoy y Donald Trump. No se ha informado en qué idioma charlaron, si en inglés, en castellano, en gallego o por lenguaje de signos, pero sí conocemos algunos detalles interesantes, que he escuchado, hace un instante, en Los Desayunos de TVE.

Uno de los que se han considerado significativos es el tiempo de la conversación que, prevista en principio para 25 minutos, se redujo a 15. Algún comentarista lo ha interpretado como ejemplo de la sintonía entre ambos dirigentes, sobre todo después de que Mariano se ofreciera a Donald para ser su intermediario -¿su vocero?- con la Unión Europea e Iberoamérica.

Pero, quizás sin darse cuenta, el presentador ha aclarado la razón por la que la conversación duró 15 minutos: la charla se produjo en el descanso del partido entre el Barcelona y el Atlético de Madrid, por lo que podemos deducir que, cuando Rajoy vio que empezaba la segunda parte, dijo "bye Donald", y colgó.

Mariano sabe distinguir muy bien las prioridades.

martes, 15 de noviembre de 2016

¡Por España!


Durante las semanas en que se preparó la defenestración de Pedro Sánchez como Secretario General del PSOE, y la abstención socialista para investir presidente a Mariano Rajoy, hemos escuchado a casi todos los líderes de los partidos decir que lo hacían por España, mientras acusaban a Sánchez de pensar solo en sí mismo.

La realidad ha demostrado que ninguno, ni líderes, ni partidos en su conjunto, pensaban en otra cosa que en sus intereses particulares y partidistas.

En el PSOE, los partidarios de la abstención y su gestora a la cabeza, no pensaban en que unas terceras elecciones eran malas para España, pensaban en la debacle que les podía caer y en que si se retrasaba el proceso electoral un par de añitos, aunque solo sea unos meses, podrían recuperarse.

Iglesias y Podemos no pensaron en España cuando votaron en contra de la investidura de Pedro Sánchez tras las primeras elecciones, pensaron en sí mismos, pues creían que en las segundas superarían al PSOE. Pero resulta que, pese a absorber a IU, perdieron más de un millón de votos, que les fue bastante peor de la que esperaban, pero después, gracias a la gestora socialista, han quedado en una cómoda posición.

Y en el PP, ni Rajoy ni ningún otro pensó que a España le iría mal con unas terceras elecciones, pensaron solo en cómo seguir en el poder y, ahora, cuando han logrado una prórroga, mirando las encuestas, avisan que, o se hace lo que Mariano diga, o convocan elecciones, que ya no es malo para España convocar terceras, cuartas o quintas elecciones, ya controlan el tiempo.

De Rivera y Ciudadanos, ¡para qué hablar!  

Mariano enseñó la patita


Si alguien pensaba que Rajoy iba a cambiar, bien pronto habrá descubierto que estaba equivocado, que Mariano es hombre de ideas fijas y que, una vez entronizado en su sillón, teniendo las cuentas de los votos claras, no piensa cambiar.

Lo ha dicho alto y claro, una cosa es dialogar, negociar, y otra ceder en la negociación. Mariano piensa dialogar poquito, lo justo para que el interlocutor diga, "sí, señor". Rajoy en economía no tiene plan alternativo, seguirá la misma política, y como demostración de ello, los presupuestos, que serán los suyos, los del PP, y que hay que aprobar sin más. No hay plan B para los presupuestos, hay un solo plan A, sin alternativas negociables. Pero por si acaso, haciendo cuentas parlamentarias, ya ha calculado que con el PNV y CC tiene suficiente, 175 votos parlamentarios, empate técnico y matemático que se resuelve, reglamentariamente, a su favor.

Y, por si acaso, ha soltado que el tiene el comodín: si no le dejan gobernar, ni no le dejan hacer su política, convoca elecciones y ¡a votar!, que las temidas terceras elecciones siguen siendo la espada de Damoclés de los demás, no de Mariano.

Rajoy ha tardado poco en quitarse la piel de cordero y enseñar la patita.

lunes, 31 de octubre de 2016

Jugaron a la ruleta rusa


Ya escribí el pasado sábado, tras escuchar a Mariano Rajoy, en ese momento candidato a presidir el gobierno, que lo había dejado claro, que gobernará como le de la gana y que después de escucharlo había que tener estómago para dejarle gobernar, absteniéndose en la votación.

Lo que ha pasado en el PSOE en los últimos días ha sido bochornoso, su voto facilitando el gobierno peperiano, absolutamente lamentable, y el histórico partido de Pablo Iglesias Posse ha entrado en una crisis que le va a ser difícil remontar.

Pero, dicho todo eso y mucho más, creo que no solo el PSOE tiene la culpa de que Rajoy tome hoy posesión de la presidencia del gobierno, hay otros responsables, entre ellos, de forma muy destacada Pablo Iglesias Turrión.

El sábado hubo intervenciones tan grotescas como inapropiadas. Que representantes de grupos políticos utilizaran su turno para atacar a los socialistas, en vez de hablar de su postura ante la candidatura de Rajoy, me pareció y me parece fuera de lugar, y más cuando se utiliza la protección que da la tribuna parlamentaria para insultar y agredir. Y lo hicieron quienes podían haber propiciado, allá por marzo de este mismo año, un cambio de gobierno. Si Podemos, Bildu o ERC hubiesen sumado algunos votos abstencionistas en la fracasada investidura de Sánchez, hoy no juraría su cargo Rajoy.

Pero Podemos, o mejor su comandante en jefe, Pablo Iglesias Turrión, jugó a la ruleta rusa, votaron no, convencidos, como estaban, de que en las segundas elecciones subiría su número de votantes, pero, pese a absorber a IU, perdieron, en conjunto, más de un millón de votos...

Y, hoy, también por eso, Rajoy vuelve a ser presidente para los próximos cuatro años, o el tiempo que él considere le conviene al PP.  

miércoles, 19 de octubre de 2016

Un argumento falaz sobre la abstención


El argumento más repetido, entre los que propugnan y defienden la abstención socialista a la investidura de Mariano Rajoy, es que con un PP en minoría el resto de los grupos del Congreso podrían marcar el ritmo y la acción legislativa, anunciando iniciativas parlamentarias contrarias a lo que los peperianos defienden.

Creo que es un argumento falaz, es decir, aparente, pero tan difícil de cumplir, que se antoja falso. Y a los hechos me remito.

En este tiempo de interinidad gubernativa, el Congreso ha adoptado, al menos, diez acuerdos que no gustan al PP, entre ellos la retirada de la LOMCE o la Modificación del Estatuto de los Trabajadores, acuerdos que han sido vetados por el gobierno en funciones de Rajoy. Ayer, de los diez vetos, la Mesa del Congreso rechazó dos, precisamente los que he citado, lo que no significa que la decisión del Congreso se vaya a cumplir, sino que a partir de ahora se abre un amplio período de vetos y contra-vetos, que posiblemente termine en los tribunales.

Pero creo que hay una evidencia más contundente: desde que está en funciones, después de dos elecciones fallidas, el Congreso de los Diputados ha reclamado con insistencia que el gobierno comparezca ante la cámara para ejercer la norma constitucional de control del ejecutivo por parte del legislativo. Pero, desde hace más de diez meses, el gobierno de Rajoy se niega a comparecer con argumentos peregrinos, mientras que el Tribunal Constitucional, con su pachorra habitual, decide quien tiene razón.

¿Que el Congreso puede tomar decisiones y decidir la ruta política con un gobierno del PP en minoría...? De momento no lo parece.    

martes, 18 de octubre de 2016

Cuestión de matices

Foto de El País.

Dice Fernández Vara que si se consulta a los militantes del PSOE, desaparecen los matices.

No sé si el extremeño tiene claro lo que es un matiz, en cualquier caso habría que recordarle que los matices no alteran la sustancia, la esencia de algo, en este caso, de algo tan simple como apoyar o no, por activa o por pasiva, la continuidad de Rajoy.

Creo que Fernández Vara debería pensar mejor las frases, supuestamente, inteligentes que suelta, y decir, sin matices, que él es de los que apoyan un gobierno del PP, con Rajoy y sus tijeras al frente.

lunes, 17 de octubre de 2016

Argumentos para abstenerse


Tras las declaraciones de Juan Cornejo, que ha hablado en nombre de los cargos permanentes -y remunerados- del PSOE andaluz, apoyando la continuidad en el gobierno de Mariano Rajoy, doy argumentos que avalan su decisión.

Por ejemplo, las noticias de El Mundo sobre el cobro de sobresueldos de Rajoy siendo ministro; o los recortes que tiene planeados para el bienio 2016-2017, además de la multa por incumplir con los planes del déficit, como se puede ver aquí; Los recortes en sanidad, educación y pensiones, después de prometer lo contrario; los recortes a las prestaciones de familias que cuidan de dependientes; los recortes en investigación científica; la ley mordaza...

Aunque me imagino que todo esto lo saben ya Susana Díaz, Juan Cornejo y toda la corte de aduladores-estómagos-agradecidos que los rodean, como saben que Rajoy es agradecido y amigo de sus amigos, sino, que se lo pregunten a Bárcenas: Luis, sé fuerte.

sábado, 15 de octubre de 2016

Rajoy ya estaba ahí


Estábamos acostumbrados al cinismo peperiano, pero en estos días se han superado.

Las declaraciones de Soraya Sáenz de Santamaría, diciendo que lo que se juzga en el caso Gurtel ocurrió hace muchos años, intentando con ello distanciar al PP de lo que ocurrió en la sede del propio partido en la madrileña calle Génova, es una de las mayores demostraciones de hipocresía y desvergüenza política de los últimos cuarenta años de la historia española.

Aunque intenten ocultarlo, Mariano Rajoy ya estaba ahí, como se puede comprobar en la foto que acompaña este comentario, donde la esfinge que preside el gobierno en funciones está acompañado del famoso "Bigotes", es decir, Álvaro Pérez, hombre de confianza de Francisco Correa.

Si a pesar de lo que se va conociendo el PSOE apoya, por pasiva, la investidura de Rajoy, ensuciará la trayectoria histórica del socialismo español y demostrará que es un partido tan corrompido como el que sustenta a Rajoy.

Y que muchos españoles, sabiendo lo que sabemos, sigan votando a los peperianos, solo se puede explicar de dos formas. O porque somos masoquistas, lo que sería el mal menor; o porque el pueblo español ha perdido el sentido ético de la vida, lo que es mucho peor.  

domingo, 25 de septiembre de 2016

Apología del fascismo

La apología del fascismo no es delito en España, y no lo es por que el PP votó en contra de que lo fuera.

Cuando Ruiz Gallardón, a la sazón ministro de Justicia en el gobierno de Rajoy, planteó la reforma del Código Penal, se rumoreó que se incluiría un artículo según el cual, la apología del fascismo se castigaría con cárcel. Cuando se presentó el proyecto en el Parlamento, eso no era así, por lo que una iniciativa de CiU, pactada con el PSOE, UPyD y UPN, apoyada por el resto de los partidos de la oposición, fue rechazada por la mayoría del PP.

Por decirlo todavía más claro: una propuesta consensuada que instaba al gobierno de Rajoy a tipificar como delito conductas que impliquen "apología del franquismo, el fascismo, el totalitarismo o el nazismo", fue boicoteada, rechazada, por los diputados del PP, todos a una, sin excepción.

La apología del fascismo y nazismo es delito en Alemania, en Francia, en Italia..., pero no en España, como queda claramente explicado aquí.

Que la apología del fascismo no sea delito en España, es una muestra más del carácter ideológico del PP, que deja a España a la cola, por no decir en el estercolero, de los defensores de la democracia.

Dicho esto, opino que la defensa de la democracia no se puede realizar con actitudes que pueden degenerar en enfrentamientos violentos, que es lo que ocurre cuando se intenta impedir o estorbar, de forma manifiesta y en tono elevado, un acto en un espacio privado.

Se puede ser antifascista, es más, se debe ser antifascista, pero sin caer en actitudes similares a las que hay que desterrar. Un demócrata no puede comportarse como un totalitario, como un antidemócrata.

¡Ah!, y sobre José Antonio y el fascismo, lean la carta a Luca de Tena publicada en ABC el 22 de marzo de 1933. Y sobre el uso de la violencia, el famoso discurso del teatro de la Comedia del 29 de octubre del mismo año. Y en general, sus Obras completas, publicadas por el ministerio de Educación Popular en 1945.