Es muy probable que si hubiera sido un chaval lo hubiesen calificado de chiquillada o gamberrada, pero el turista, español que se encaramó al pedestal de Carlos Edmundo de Ory, no era un jovencito.
Tras su "discurso", se produjo un efecto llamada, más de media docena de turistas, españoles, de diferentes edades, lo imitaron.
2 comentarios:
Probablemente Carlos Edmundo de Ory gran espectador de la Comedia Humana, en musical creación de palabras convertidas en ideas poética se hubiese reído de tan vulgar y anónimo turista de paquete con todo pagado,ocupando su lugar.
Un día ya muy lejano una estupida Corporacion Municipal de las que se arropan con la capa española de democracia como un instrumento totalitario, decidió eliminar los guardajardines para convertirlos en funcionarios de Contribuciones o Guardias Urbanos (hoy policía local al estilo USA).
Una ciudad vendida al turismo como supuesta fuente de riqueza, pleno empleo y justicia distributiva en la población.
Que más pudo esperar el poeta de la Alameda actual comparándola con la fascinación de su infancia frente al hogar paterno donde la poesía circulaba por las habitaciones.
Nos ha tocado en el cupo de turistas los mal educados, los cafres, los que no son respetuosos con nada y van solamente a lo suyo como los toros en el encierro de San Fermín.
Se orinan en cualquier lado, tienden ropa en balcones, molestan cantando a altas horas, vamos una tuna permanente y de guardia, ademas nuestros turitas, los que nos han tocado, no saben andar por las calles van molestando por donde pasan. Por lo visto en sus pueblos no hay calles tampoco.
A todo esto se le suma la total inhibición del Ayuntamiento y su Policía LOcal que ni se vé, ni se preocupa. les da igual
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