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sábado, 11 de abril de 2026

Propuesta de fechas para el COAC

Como no quiero que se piense que todo lo veo negativo, quiero contribuir al debate sobre las fechas del concurso, proponiendo alternativas que no supongan alterar las fechas tradicionales del Carnaval.

Primera opción. Celebrar las preliminares antes del 22 de diciembre y el resto del concurso después de Reyes.

Segunda opción. Comenzar el concurso el miércoles de ceniza, daría tiempo a celebrarlo antes del Domingo de Ramos.

Tercera opción. Recuperar las fechas de las fiestas típicas y celebrar el concurso entre abril y mayo (tendría la ventaja de evitar la sevillanización del COAC, pues los componentes de las agrupaciones sevillanas estarían de feria y no podrían concursar).

Cuarta opción. Celebrar el COAC en agosto y en el estadio Nuevo Mirandilla, habría más publico y se podrían repartir beneficios de las entradas. 

Ahí lo dejo.

Retrasar el Carnaval

La realidad que se oculta tras la propuesta es que solo les importa el concurso, que el Carnaval es solo una excusa para organizar el COAC, que el Carnaval no les interesa y lo demuestran cuando llegan los días de fiesta, cuando por las calles solo se ven las agrupaciones de aficionados, las callejeras. 

Si el Carnaval no se celebra en sus fechas tradicionales, será un remedo de la fiesta, pero no el auténtico Carnaval. Pero es evidente que eso les da igual. Anteponen un concurso con apenas cien años de historia, a una fiesta que en Cádiz sabemos se remonta, al menos, al siglo XVI, a una fiesta cuyas fechas se establecieron hace 17 siglos.

Imagino que alguno saldrá diciendo que hasta el Vaticano se plantea cambiar las fechas de la Semana Santa, y que se eso ocurriera y se cambiara el miércoles de ceniza, ese cambio puede llevar implícito el de los días de Carnaval, quizás entonces podrían jugar con las fechas, pero de momento creo que hay que respetar la historia y la tradición.

jueves, 30 de octubre de 2025

Sobre el COAC y las zarzuelas

Las BASES DEL CONCURSO OFICIAL DE AGRUPACIONES CARNAVALESCAS, COAC 2026, establecen, en el artículo 1º del Capítulo Preliminar, que el objeto del concurso es conservar, para generaciones venideras, "el patrimonio cultural inmaterial de nuestra historia a través de las coplas populares", con lo que deja claro que el COAC es un concurso de coplas, o lo que es lo mismo, de letras y músicas, a lo que cabe añadir que el concurso también considera el tipo.

Y también en el artículo 1º, ahora en el Capítulo 1º, dice que el COAC "es un concurso de agrupaciones “amateur” resultado de la libre expresión del pueblo convertido en folklore popular". 

Tras un amplio articulado sobre temas puntuales y formales, el capítulo 5º está dedicado al desarrollo del concurso, indicando que, según la modalidad, las agrupaciones cantará Presentación, Tangos, Pasodobles, Cuplés con sus Estribillos, Popurrí, Parodias, incluso un tema libre (los cuartetos), indicando además que "la música de los cuplés no tendrán por qué ser idénticas". 

Es muy importante el artículo 17.6., que dice textualmente que "las agrupaciones inscritas estrenarán su obra (música, letra y tipo)" en el COAC y que el jurado velará por el estricto cumplimiento de este artículo.

Las bases incluyen otros aspectos del desarrollo del concurso, como el sistema de puntuaciones, infracciones y sanciones y, por último, la organización interna, pero en nigún momento se alude a que en el COAC el jurado tenga que valorar el montaje del escenario, el forillo, ni la puesta en escena.

Viene todo esto a cuento por la petición que han hecho diversas agrupaciones al ayuntamiento, para poder ensayar en el escenario del Falla "la puesta en escena". Es lo que denominan "preproducción", que justifican por la necesidad de "adaptarse a los estándares técnicos y escénicos de un espectáculo de primer nivel", para lo que, dicen, necesitan "contar con un equipo técnico y profesional especializado que pueda asesorar y facilitar esta tarea".

Aquí está el meollo de la cuestión. Con esa petición olvidan que concurren a un concurso de coplas -de letras, músicas y tipos- y que es un concurso amateur.

Me parece perfecto que se contrate a profesionales para la confección de los tipos y los atrezos, pero lo que no se debe es, como está ocurriendo con muchas agrupaciones, poner el acento en la puesta en escena, una puesta en escena cada vez más efectista, tanto, que a veces anula la copla, ya que los apalusos de un público, casi siempre entregado de antemano, impide escuchar bien las letras.

El COAC es un concurso de coplas, para lo otro ya está la zarzuela.

lunes, 17 de febrero de 2025

Ya lo decía Macías Retes en 1958

En 1958 la revista Cádiz en sus fiestas folklóricas publicaba, en la sección "Los que hacen la fiesta", una entrevista de Ricardo Moreno a José Macías Retes, en la que el célebre corista hacía unas declaraciones, sobre coros y chirigotas -entonces no "existían" las comparsas- que mantienen cierta actualidad.


   

martes, 10 de septiembre de 2024

La memoria es frágil: el concurso de 1995

Leo con interés la entrevista a Juan José Ramírez "El chato" publicada en Diario de Cádiz el pasado día 8 y compruebo, una vez más, lo frágil que puede llegar a ser la memoria. No puedo opinar sobre sus recuerdos y percepciones, pero si matizar uno de ellos.  

Narra "El chato" su truncada experiencia como jurado de comparsas en el concurso de agrupaciones de 1995, año en el que fui presidente del jurado. De eso hace ya treinta años, no es difícil, por tanto, que algún recuerdo se distorsione y la realidad de lo ocurrido sea matizada, incluso alterada, por una percepción de lo que ocurrió. En muchas ocasiones lo que se recuerda, no es lo que ocurrió. Y los recuerdos de "El chato" son un ejemplo más, cuenta las cosas como las recuerda, lo que no quiere decir que ocurrieran exactamente así.

No es que yo tenga mejor memoria, lo que ocurre es que tengo "los papeles", guardo copia de todos los resultados de las puntuaciones de las distintas fases del concurso, además de mis anotaciones diarias sobre su desarrollo, y lo primero que hay que aclarar es que el ganador no se decidió por consenso, si no por la puntuación dada por los vocales, a solas, o mejor dicho, solo en mi presencia como presidente, que, como tal, tenía voz pero NO voto.

Es muy importante aclarar que, en una reunió previa al inicio del concurso, se decidió que nadie ajeno a los componentes del jurado por cada modalidad, salvo yo como presidente, estaría presente durante las puntuaciones, ni tan siquiera los miembros de otra modalidad. Y eso se cumplió durante todo el concurso, también la noche de la final. Por eso, cuando se puntuaron las actuaciones de las comparsas solo estábamos los tres vocales y yo.

Hay otro detalle a tener en cuenta. Personalmente, fui retirando el resultado de la puntuación de cada modalidad, una vez había terminado la última agrupación. Para que se entienda mejor, yo tenía en mi bolsillo el resultado del concurso de coros, cuartetos y comparsas, mientras estaba cantando la última agrupación que actuó en la final, la chirigota "Los hombres de Neandertal, hola que tal". 

Es cierto que, cuando terminó la final -y con los resultados en mi bolsillo-, un miembro del jurado propuso comentar el resultado, momento en el que le pedí a la única persona ajena al jurado que estaba en la sala, el concejal Carlos Mariscal, que la abandonara. Es natural pensar que si le pedí al responsable institucional del concurso que abandonara la sala, no iba a dejar que estuviera otra persona, por mucho que, temporalmente, hubiera formado parte del jurado.

No sé si "El chato" realizó alguna advertencia a sus excompañeros, los vocales de comparsas, en algún momento, pero no fue en el momento de la puntuación, yo estaba allí, él no. Es cierto que, posteriormente, se le invitó a estar con el jurado, era el momento de la relajación y charla más o menos distendida, mientras despejaban el escenario para dar a conocer el resultado final. Ignoro de qué habló "El chato" en ese momento, pero dijera, lo que dijera, no pudo influir en el resultado de la final de comparsas.

Y como no es la primera vez que alguien cuestiona el resultado, atribuyéndose el mérito de la honradez, puede ser bueno aclarar las puntuaciones. 

En la fase clasificatoria, "Charrúas" obtuvo 261 puntos; "El brujo" 253, por tanto una diferencia de 8 puntos a favor de "Charrúas".

En la fase de semifinales, "Charrúas" obtuvo 555 puntos; "El brujo" 562, por tanto una diferencia de 7 puntos a favor de "El brujo". 

Si, por curiosidad, sumáramos las puntuaciones, "Charrúas" estaba por delante con un punto. Pero es mera anécdota, pues el reglamento establecía que en cada fase del concurso se partía de cero.

¿Qué ocurrió en la final? Pues que, pese a lo que dijo y escribió un vocal de comparsas hace años, no le dio la máxima puntuación en todo a "El brujo". 

"Charrúas" obtuvo la máxima puntuación en la presentación, en los dos pasodobles y en el tipo, aventajando, además, a "El brujo" en el popurrit; "El brujo" solo obtuvo la máxima puntuación en la presentación, y solo sacó mayor puntuación que "Charruás" en los cuplés. El resultado final, el que ya conocen.

Aquí les dejo las puntuaciones de la final de ambas comparsas.


miércoles, 24 de enero de 2024

¡Dejen en paz al Carnaval!

Quieren terminar con el Carnaval, ¡solo les importa el concurso!

Aunque hablen de su pasión por el Carnaval, aunque digan que se parten el pecho por las tradiciones, aunque lo justifiquen como un beneficio para la ciudad, lo cierto es que lo único que les preocupa son las fechas del concurso. Por eso quieren acabar con la tradición, alterar la historia, cargarse la esencia del Carnaval y fijar un calendario para el concurso, reitero, marcar las fechas del concurso en granito, para que no se puedan mover.

No voy a decir que los que defienden el calendario fijo son incultos, pues me consta que algunos no lo son, pero sí que juegan con cierta demagogia, cuando cantan que hay que terminar con las imposiciones de la iglesia. 

Y lo hacen sabiendo que el Carnaval tiene unas fechas establecidas hace casi 1.700 años, unas fechas que pueden cambiar en el calendario, pero no en su esencia, por eso todos los años el Carnaval se tiene que desarrollar en torno a los mismos días, domingo, lunes y martes, antes del Miércoles de Ceniza. Si se establece un calendario numérico fijo, sin respetar esos días, sin respetar la historia de la fiesta, ni su tradición milenaria, no sería Carnaval.

Por eso, a los que quieren un calendario fijo para el concurso, les propongo que lo organicen cuando mejor les convenga, ya sea para comodidad de los participantes, para aumentar los beneficios económicos o porque les da la gana. Que celebren el concurso en febrero, en agosto, en noviembre..., cuando les apetezca, pero ¡que dejen en paz el Carnaval!

domingo, 25 de junio de 2023

Autocontrol en las callejeras

La recuperación de un formato de Carnaval callejero, en las últimas décadas, supuso un aire fresco al anquilosamiento de un concurso –COAC-, demasiado encorsetado y dirigido. Pero también se observan diagnósticos de ciertos tics que, como en el concurso, están terminando por construir mecanismos de autocontrol y, con ello, amenazas a la frescura y, consecuentemente, desinterés de lo que había sido clara alternativa al concurso. De esta forma, hay elementos que denotan más una continuidad o apéndice del certamen del Falla que un camino realmente diferente.

De un ello trata la conferencia "El paradigma de la calle y sus mecanismos de autocontrol", que impartirá Pepe Marchena en el curso de verano de la UCA, Prohibiciones, censura y control del Carnaval en Cádiz.

Más información y matrícula aquí

viernes, 8 de octubre de 2021

Sin rodeos

En el año 2020 el ayuntamiento de Barbate tuvo que suspender el Carnaval debido al Covid19, pero se decidió editar el cartel para que no se perdiera la tradición.

Este año la tradición les importa menos y el ayuntamiento barbateño ha decidido trasladar el Carnaval de 2022 a junio. Pero en Barbate no se excusan con una hipotética sexta ola de la pandemia, el cambio de fechas se justifica, simple y llanamente, por el concurso del Falla, para que las agrupaciones de Barbate que quieran concursar en Cádiz no tengan problemas reglamentarios.

En el fondo es de agradecer que los barbateños sean claros, que no se anden con rodeos: eso del calendario tradicional, de las fechas genuinas del Carnaval son pamplinas, lo importante es el concurso.   

miércoles, 15 de septiembre de 2021

No lo llames Carnaval

Si no se celebra los días previos al Miércoles de Ceniza, añadiéndole el domingo de Piñata, no es Carnaval, es una fiesta de disfraces, como hay muchas a lo largo del año, pero no lo llames Carnaval, puesto que con el cambio de fecha se adultera el sentido tradicional de la fiesta de don Carnal, aunque quizás aquí esté la clave, ¡a quién le importan las tradiciones!, si tenemos concurso. 

Si se ha tomado una decisión así, no hay que tener complejos y ponerle el nombre adecuado, se puede recuperar lo de Fiestas Típicas Gaditanas, pero por lo que se va sabiendo sobre la decisión adoptada, no hay que calentarse mucho el coco para ponerle nombre, lo que se organiza es un Gran Concurso de Agrupaciones ¿Folclóricas?, al que se añadirá, en junio, una colilla callejera.

La medida tiene su aquel: el concurso será más largo, habrá más días de presencia en los medios de comunicación, el vestuario será más liviano y se podrá lucir moreno caletero, se puede eclipsar una fiesta tradicional como el Corpus, puede que haya menos gente en la calle y los estudiantes tendrán que decidir entre apretar los codos por los exámenes, o disfrazarse y dejar los exámenes para septiembre.   

viernes, 28 de agosto de 2020

Carnaval 2021

Mi libro El Carnaval secuestrado (Quorum Eds., Cádiz, 2002), termina con un corto párrafo que, cuando se publicó, no sentó bien a algunos:
"El Carnaval en Cádiz tiene que liberarse de su “síndrome de Estocolmo”, de la asumida herencia de las Fiestas Típicas; de lo contrario parece que camina hacia el suicidio, aunque quizás esto no fuera del todo malo: así podría, cual ave Fénix, resurgir de sus cenizas y retornar a sus orígenes".

En estos días, en que se anuncia la suspensión del concurso de agrupaciones del año 2021, se están escuchando voces que hablan de aprovechar el parón para retornar a unas esencias, en buena medida, perdidas.

No es mala idea. Se debería aprovechar esta triste coyuntura para recuperar un concurso de mayor calidad, más selectivo si se quiere, donde, sobre todo, desaparezcan los personalismos y la excesiva competitividad provocada por algunos egos desmedidos, así como las rivalidades mal entendidas por sectores del público que, en su afán de apoyar a su agrupación favorita, no respetan a otras cuando están sobre el escenario. Y aprovechar para recuperar el control municipal del concurso, pues no es lógico que el concurso lo organicen los participantes.

Pero también para reflexionar sobre las características de las manifestaciones carnavalescas, del auténtico Carnaval en la calle, acabar con los perjudiciales botellones callejeros -tan alejados de la concepción festiva del Carnaval-, revisar la concepción de la cabalgata y los desfiles carnavalescos, las actuaciones en el tablado de San Antonio -que desangelados y fuera de lugar se ven algunas de las actuaciones que allí se organizan, que no tienen nada que ver con el Carnaval-, incluso la concepción de gran espectáculo, excesivamente recargado, del pregón.

Porque debe quedar claro que en 2021 lo que se suspende es el Carnaval, no solo el concurso. Y en este sentido me parecen preocupantes las ambiguas declaraciones de la portavoz municipal Ana Fernández, que no deja clara la postura del equipo de gobierno sobre el carnaval callejero. Pese a reconocer que la calle es más difícil de controlar, plantea la posibilidad de buscar alternativas que garanticen la salud, pero, ¿de verdad considera el ayuntamiento que puede ser factible controlar la calle, cuando considera inviable el reglamentadísimo concurso? ¿No es más fácil garantizar distancias en el Falla que en la calle?

PD. No entiendo la prioridad que le da Ana Fernández al concurso sobre el Carnaval, cuando afirma: "Entiendo a priori que un Carnaval en el que no haya concurso implicaría que no haya Carnaval en la calle porque las cosas van de la mano".

¿De verdad considera que sin concurso no hay Carnaval?

martes, 9 de junio de 2020

Carnaval y coronavirus

Entre el verdadero Carnaval y las epidemias como el coronavirus hay cierto parecido, en ambos casos se utilizan máscaras (o mascarillas). Pero en el caso del covid 19, del que parece se está saliendo, aunque conviene precaver rebotes, hay una característica más: recurriendo a la mascarilla, algunos quieren ocultar la máscara carnavalesca. Solo así se entiende que, con la excusa de la enfermedad, se vuelva a plantear adulterar la fiesta de Carnaval, cambiando las fechas. 

Lo curioso es que no es el ayuntamiento en sí quien lo está planteando, lo plantea el todopoderoso COAC, el organismo autónomo que organiza el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas, al que solo le preocupa lo suyo, el concurso. Si a partir de ahí, hay que adulterar la fiesta de Carnaval, cambiando las fechas, como ya hiciera el franquismo, es lo de menos. 

Ya lo he escrito en más de una ocasión: alterar el calendario tradicional de la celebración del Carnaval, que está ligado al comienzo de la Cuaresma, es adulterar la fiesta de carnestolendas, ya no sería Carnaval, sería unas nuevas Fiestas Típicas, similar las que se organizaban en mayo durante la dictadura. Pero eso no les preocupa, lo que les importa es la competitividad del concurso, los premios, el capital. Y es que, en realidad, el Carnaval les importa un pimiento.   

Vuelven a ser necesarias las máscaras, más que las mascarillas, para combatir la pandemia que periódicamente rebrota para refinar el Carnaval, para terminar con la esencia de la fiesta de don Carnal.

PD. En la imagen, el traje de un médico durante una epidemia de peste , que se ha convertido en una máscara típica del Carnaval en Venecia. 
  

jueves, 11 de enero de 2018

El concurso de agrupaciones de 1898

Como se puede leer en el texto, el ayuntamiento de 1898 lo tenía claro: el concurso se celebraría el miércoles 16 de febrero, y el jurado daría a conocer su veredicto el lunes 21, "segundo día de Carnaval". El concurso, por tanto, era pre-carnaval, su celebración no entraba en las fechas oficiales de Carnaval.

martes, 9 de enero de 2018

Carnaval y Navidad, un debate falso


Digan lo que digan, el Carnaval no ha empezado, todo lo más, actividades precarnavalescas, que eso son la Erizada, la Ostionada y la Pestiñada, incluso el concurso del Falla, el denominado Concurso Oficial de Agrupaciones de Carnaval, es una actividad de precarnaval.

El Carnaval se celebra los días previos a la Cuaresma, y todos sabemos que el Miércoles de Ceniza, en el año que acaba de empezar, es el 14 de febrero, por lo tanto, 38 días después de la fiesta de Reyes.

Que el concurso empiece tres días después de la religiosa fiesta de la Epifanía, no tiene la menor importancia, incluso, si hiciera falta, podría comenzar el 26 o el 28 de diciembre, pues el concurso es un espectáculo que se desarrolla en un teatro y no interrumpe la cotidianidad callejera. Perfectamente se podría estar cantando en el Falla letras de carnaval, mientras que en otros recintos se cantan villancicos.

Así que no hay debate. El Carnaval en sus fechas tradicionales, que nunca coincidirán con las de Navidad.

Por cierto, me gusta el Cartel de este año. 

sábado, 13 de mayo de 2017

¿Un debate de toda la vida?


No sé a qué peñas iría María Romay de pequeña, pero yo, que, además de haber sido comandante del Batallón Infantil, he participado en la organización de diez congresos sobre el Carnaval, he presidido el jurado del Falla y he investigado y escrito dos libros y más de una docena de artículos sobre su historia, entre otras actividades relacionadas con las carnestolendas, es la primera vez que escucho lo de fijar la fecha del Carnaval, pues, incluso durante la etapa en la que un ayuntamiento franquista trasladó la fiesta a mayo, nunca hubo fecha fija.

Pero María Romay vuelve a dar la clave del asunto: el problema no es el Carnaval, el problema es que le dan más importancia al concurso que a la fiesta callejera. Por eso, en vez de cambiar el modelo del concurso -por ejemplo, programando las preliminares, incluso los cuartos si hiciera falta, en dos sesiones diarias-, se plantean adulterar, como en 1967, el Carnaval gaditano.

Si finalmente lo hacen, que no se quejen si después se les compara con el ayuntamiento franquista presidido por José León de Carranza.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Fecha fija para el concurso


Si el problema es el concurso, la duración del concurso y que las fechas de las preliminares se acerquen mucho a días de vacaciones de Navidad, que el COAC proponga un calendario fijo para el concurso, una fecha fija para la final, que, visto lo visto, no tiene por qué celebrarse el viernes anterior al Martes de Carnaval.

Hay muchas posibilidades. Por ejemplo, hacer las preliminares en la segunda quincena de diciembre, y el resto en enero. O programar la final del concurso el Domingo de Piñata, o el viernes antes del domingo de los Jartibles. Incluso se podría hacer el concurso en julio, en el estadio Carranza, así habría más público, más ingresos, se podría aumentar la cuantía de los premios y, ya que habría turistas, más beneficios para la hostelería.

Aunque hay una posibilidad para acortar el concurso que cuenta con precedentes: que, al menos las preliminares, se desarrollen en dos sesiones por día, como se ocurría no hace demasiados años, una sesión a las 18 horas y otra a las 22 horas.  

Hay muchas posibilidades de solucionar el problema del concurso, sin adulterar el calendario tradicional del Carnaval.

PD. Que me disculpen los componentes, pero qué ironía que, los primeros en hacer pública su preferencia por fijar la fecha del Carnaval, incluyan en su nombre el año 1960, es decir, año de Fiestas Típicas.




viernes, 5 de mayo de 2017

¿Patrimonio de la humanidad?

Creo que es absolutamente contradictorio pedir que se considere el Carnaval en Cádiz patrimonio inmaterial de la humanidad y, al mismo tiempo, pretender cambiarle su sentido original, su esencia, cambiando las fechas.

El Carnaval, histórica y tradicionalmente, se celebraba los tres días previos al miércoles de ceniza. Si no se respetan las fechas, podrían ser fiestas típicas gaditanas, botellón oficial callejero, feria de invierno, o jolgorio municipal gaditano, pero no Carnaval tradicional. Y, entonces, dudo mucho que la UNESCO, que cuida las tradiciones, le concediera al Carnaval en Cádiz el título que se está pidiendo.

Y todo, para potenciar un concurso que, digan lo que digan, no es Carnaval en sentido estricto.

jueves, 29 de diciembre de 2016

La final del Falla de 1995


El 10 de febrero de 2012 Rafael Pastrana publicó un artículo en el suplemento "Diario del Carnaval", de Diario de Cádiz, donde contaba que, en la final del concurso del año 1995, hubo una supuesta conspiración para que en la modalidad de comparsas no ganara "Los Charrúas", en beneficio de "El Brujo", implicándome a mi, que era el presidente del Jurado ese año, en el intento de marrullería.

Casi una semana después, un miembro del jurado me contó lo que decía Pastrana -yo no había leído el artículo en su momento-, y tras la lectura mandé una nota a la dirección del periódico que decía:


"Por indicación de un amigo, acabo de leer, hoy día 17 de febrero, el artículo de Faly Pastrana, publicado el día 10 y titulado "Charrúa-El Brujo". Tras su lectura, y como presidente del jurado de ese año, concluyo que a Rafael Pastrana Guillén le falla gravemente la memoria y, en consecuencia, lo que dice falta a la verdad. Sólo con la autorización de las personas a quienes menciona, y degrada en su escrito, contaré lo que ocurrió, que en poco se parece a su versión". 


Como no hubo respuesta, la cosa quedó ahí, hasta que hace unos días, a través de un mensaje, me llega un enlace de la web codigocarnaval.com, donde, en un artículo publicado el 4 de noviembre pasado con el título "El fallo del jurado entre Charrúas y El Brujo", vuelven a repetir la versión de Pastrana, indicando de nuevo que el presidente del Jurado, junto con el concejal, trataron de impedir la victoria de Quiñones. 


Por eso retomo el asunto, para decir que no es cierto, que Pastrana no contó la verdad, seguramente por que le falló la memoria, pues no hay que olvidar el tiempo transcurrido, 17 años, cuando Pastrana escribió el artículo.


No sé si Rafael tiene papeles que acrediten lo que decía, pero yo guardo una carpeta con copia de todo lo que aconteció durante el concurso de 1995, y me reafirmo en que lo que escribió Pastrana en febrero de 2012 y repiten ahora en codigocarnaval.com, no es verdad.

Es cierto que la puntuación se hacía a lápiz y, una vez hecha la primera anotación, se comentaba el resultado y yo, como presidente -que no puntuaba-, en el mismo palco preguntaba a los vocales si estaban de acuerdo con lo anotado y tras su ratificación retiraba las fichas que quedaban bajo mi custodia. Nadie modificó, ni pudo modificar nunca, una puntuación sin la presencia de los tres miembros de cada modalidad de agrupaciones. Insisto, con el acuerdo unánime de los vocales del jurado, las posibles correcciones se hacían al momento y en su presencia, como alguna que se hizo a petición de Pastrana, con el consenso del resto de vocales.


Este proceso fue cada vez más riguroso, sobre todo desde que, en la fase preliminar, tras comprobar la baja puntuación de un conocido autor, advertí a los vocales que no pasaba a la siguiente fase; me sorprendió tanto la respuesta, que desde ese momento me hice el firme propósito, que cumplí, de que allí nadie alteraría un resultado, por lo que una vez consensuada la puntuación, nadie la modificó, y mucho menos "de cortinas para adentro".


De todo lo narrado por Pastrana si hay algo que es cierto: al concejal le gustaba más "El Brujo", pero era una opinión personal que yo conocía, sin que supusiera ningún tipo de presión para modificar el resultado. De hecho, cuando la noche de la final el jurado se reunía a deliberar, impedí la presencia de nadie ajeno al jurado en la sala, incluyendo al concejal, al que le pedí antes de comenzar la deliberación que saliera. Posteriormente, le pedí al informático que procesaba las puntuaciones que solo hiciera una copia del resultado, que guardé yo, pese a que se tenía por costumbre adelantar el resultado a un conocido periodista, lo que me acarreó alguna que otra incomodidad, pero en 1995 todo el mundo, medios de comunicación y público, conoció al mismo tiempo el resultado.


Fue, sin dudas, la final más corta que se recuerda. Y, desde entonces, no he vuelto a pisar el Falla durante concurso, pese a que se me siguió ofreciendo una credencial en los años siguientes.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Entradas de protocolo


Debo advertir que hasta el año 1995 acudía al Falla con credencial, pase que me siguieron ofreciendo durante dos o tres años más, pero que, tras agradecer al concejal su deferencia, no utilicé ya en el año 1996, ni los siguientes, por lo que dejaron de ofrecérmelo.

Dicho esto, me parece un acierto y un gesto valiente la importante reducción de entradas de protocolo que ha acordado la Junta del Concurso, evidentemente, con el respaldo municipal.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El nombramiento de presidente del jurado


Yo fui presidente del Concurso de Agrupaciones de Carnaval en el teatro Falla en 1995. Me nombró directamente Carlos Mariscal, concejal de fiestas entonces. Y como yo, muchos otros, antes y después, fueron designados por el concejal de turno.

En los últimos años el ayuntamiento del PP renunció a organizar el concurso, pensando que obtenía rédito político, y le entregó la organización, incluyendo la selección del presidente -que luego se consensuaba con quien mandaba en el ayuntamiento, no se olvide- a los autores, es decir a los propios concursantes.

Ahora, cuentan que el Patronato del COAC ha votado que, al menos por este año, el presidente sea elegido por el alcalde, y, de forma no exenta de hipocresía, los que antes designaron presidentes, se escandalizan y dicen que es poco democrático. ¡Vivir para ver!