Ayer, sobre las 21,30, por la calle Novena
Al parecer un coche de bomberos se averió y llamaron a un vehículo para transportarlo, desde la plaza del Palillero, con la ayuda de la Policía Local, lo trasladaron por Novena y Ancha, buscando una calle por donde sacarlo del centro de la ciudad.
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jueves, 10 de septiembre de 2020
domingo, 1 de abril de 2018
Seguridad en Semana Santa
El plan especial de seguridad en las calles con motivo de la Semana Santa se ha notado, en algunos aspectos incluso ha impresionado, como esta foto de Fito Carreto en Diario de Cádiz, en la que se ve a un policía con un arma junto a los penitentes.
Pero siguen existiendo algunas lagunas, aspectos que hay que cuidar. Entre las más importantes, el bloqueo de esquinas con sillas de playa, banquetas portátiles, etc., por parte de algunos espectadores que, además, se niegan a moverse y dejar pasar a otras personas, incluso aunque no esté pasando ninguna procesión.
Además de recordar que la libre circulación es un derecho ciudadano que nadie debe impedir, en caso de que ocurriera algo, como ya sucedió en Sevilla cuando se produjo una estampida por pánico, que las esquinas de las calles estén cortadas con sillas, puede traer consecuencias funestas.
El ayuntamiento y el Plan de Seguridad deben intervenir e impedir que se coloquen obstáculos -sillas y otros elementos-, en las esquinas. Y la cosa puede ser sencilla: unas parejas de policías que recorran las calles durante la semana advirtiendo a los que intenten cortar el paso y, si fuera necesario, una ordenanza que permita multar a los reincidentes.
Pero siguen existiendo algunas lagunas, aspectos que hay que cuidar. Entre las más importantes, el bloqueo de esquinas con sillas de playa, banquetas portátiles, etc., por parte de algunos espectadores que, además, se niegan a moverse y dejar pasar a otras personas, incluso aunque no esté pasando ninguna procesión.
Además de recordar que la libre circulación es un derecho ciudadano que nadie debe impedir, en caso de que ocurriera algo, como ya sucedió en Sevilla cuando se produjo una estampida por pánico, que las esquinas de las calles estén cortadas con sillas, puede traer consecuencias funestas.
El ayuntamiento y el Plan de Seguridad deben intervenir e impedir que se coloquen obstáculos -sillas y otros elementos-, en las esquinas. Y la cosa puede ser sencilla: unas parejas de policías que recorran las calles durante la semana advirtiendo a los que intenten cortar el paso y, si fuera necesario, una ordenanza que permita multar a los reincidentes.
lunes, 15 de enero de 2018
Me han robado la bici
Ahora que, por fin, van a poner carril-bici en Cádiz -¡que cobazo nos dio el Partido Popular con este tema durante el teofilato!-, me roban la bici del patio, para lo que han tenido que entretenerse cortando la cadena-pitón que tenía.
Y no soy al único que en los últimos días le han robado la bici. A mi amigo Juan le han quitado, también del patio interior de su casa, el triciclo que tan útil le era para desplazarse por Cádiz. Y como a Juan y a mí, me llegan mensajes de que proliferan los robos de bicicletas.
Ya sé que hay asuntos -robos- más importantes y de más valor que investigar por la policía, pero la proliferación de robos de bicicletas induce a pensar que debe haber negocio con la venta del material robado, y eso debe ser más sencillo de indagar.
La mía era como la de la foto.
miércoles, 31 de mayo de 2017
El ministro del Interior, detenido
La policía ha procedido a detener al ministro del Interior, tras interrogar y detener a catorce personas, en relación con una investigación sobre presunta corrupción en la que pudiera estar implicado el ministro.
Pero, tranquilos, no se asusten, que se trata de Aryeh Deri, ministro del Interior de Israel, que estaba siendo investigado, según el periódico Aurora, desde abril de 2016, por presunta evasión fiscal de propiedades, bienes raíces no declarados propiedad de Deri y miembros de su familia.
Las detenciones se han realizado para que los sospechosos no pudieran manipular la investigación, tras ser autorizadas por el Asesor Jurídico del Gobierno Avichai Mandelblit.
Igualito, igualito que en Celtiberia Show, que diría Luis Carandell.
Pero, tranquilos, no se asusten, que se trata de Aryeh Deri, ministro del Interior de Israel, que estaba siendo investigado, según el periódico Aurora, desde abril de 2016, por presunta evasión fiscal de propiedades, bienes raíces no declarados propiedad de Deri y miembros de su familia.
Las detenciones se han realizado para que los sospechosos no pudieran manipular la investigación, tras ser autorizadas por el Asesor Jurídico del Gobierno Avichai Mandelblit.
Igualito, igualito que en Celtiberia Show, que diría Luis Carandell.
NB. Las negritas son mías.
jueves, 24 de noviembre de 2016
Hoy, a las 13 horas
Esta mañana publiqué una foto de cómo aparcan en la acera, delante de la iglesia de San Antonio, diariamente, coches y furgones de reparto. La foto era de ayer, miércoles. Para que no digan que exagero, esta foto está hecha esta mañana, a las 13 horas.
Creo que la Policía Local debería intervenir.
Creo que la Policía Local debería intervenir.
sábado, 19 de marzo de 2016
La escolta del alcalde
Me parece muy oportuna la aclaración del Jefe de la Policía Local de Cádiz sobre la noticia de que el alcalde, José María González, había pedido escolta para salir en la procesión del Nazareno. Dice el Jefe de la policía que la escolta la asigna él, cumpliendo con su función de responsable de la seguridad del alcalde.
Pero es que la publicación ayer de que el alcalde había solicitado escolta, que ha provocado el habitual reguero de descalificaciones por la red, demuestran, tanto el titular de ayer, como el reguero de improperios, una absoluta incultura normativa: el acalde de Cádiz, si quiere escolta no tiene que solicitarla, le basta con dar una orden, que para eso es el jefe máximo de la Policía Local, según la vigente Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local.
Pero es que la publicación ayer de que el alcalde había solicitado escolta, que ha provocado el habitual reguero de descalificaciones por la red, demuestran, tanto el titular de ayer, como el reguero de improperios, una absoluta incultura normativa: el acalde de Cádiz, si quiere escolta no tiene que solicitarla, le basta con dar una orden, que para eso es el jefe máximo de la Policía Local, según la vigente Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local.
viernes, 19 de septiembre de 2014
Apareció Rubén Darío
Una buena noticia: la Policía Nacional ha encontrado el busto de Rubén Darío, que podrá volver a la Alameda.
Este robo, y su posterior recuperación, debería servir para realizar, por todos los medios posibles, una campaña de sensibilización sobre el patrimonio, que es de todos y no de una u otra administración.
Una campaña que debería tener dos objetivos. Por una parte, que la propia ciudadanía se convierta en vigilante de lo que es suyo, denunciando cualquier agresión al patrimonio que observe, por nimia que sea. Por otra, para que sirva de aviso a ladronzuelos y receptores de objetos robados de que, no solo la policía, todos los ciudadanos perseguirán este tipo de delitos.
Y también debería servir para que se repasen los anclajes de todos los bustos y monumentos de la ciudad, para impedir nuevos robos y hechos vandálicos como el acaecido con Rubén Darío.
Este robo, y su posterior recuperación, debería servir para realizar, por todos los medios posibles, una campaña de sensibilización sobre el patrimonio, que es de todos y no de una u otra administración.
Una campaña que debería tener dos objetivos. Por una parte, que la propia ciudadanía se convierta en vigilante de lo que es suyo, denunciando cualquier agresión al patrimonio que observe, por nimia que sea. Por otra, para que sirva de aviso a ladronzuelos y receptores de objetos robados de que, no solo la policía, todos los ciudadanos perseguirán este tipo de delitos.
Y también debería servir para que se repasen los anclajes de todos los bustos y monumentos de la ciudad, para impedir nuevos robos y hechos vandálicos como el acaecido con Rubén Darío.
sábado, 23 de marzo de 2013
Cádiz, único
POR mucho que creamos que la conocemos, Cádiz es Cádiz y siempre nos
sorprende. Hace ya casi treinta años un colaborador de la extinta
Fundación Gaditana del Carnaval propuso organizar, en el tablado de la
plaza de San Francisco, un concurso de charangas y chirigotas callejeras
o ilegales. El argumento era sencillo. Las charangas y callejeras no
participaban en el concurso oficial del Falla, de ahí que recibieran el
nombre de ilegales, de manera que sin perder su identidad se les podía
organizar un concurso "no oficial" en la calle. Inmediatamente surgieron
unas normas "mínimas" que deberían cumplir quienes acudieran a ese
concurso "no oficial" y se establecieron premios. Por suerte, la
iniciativa fracasó, pues, pese a que algunas charangas y callejeras
entraron al trapo, pronto se generalizó un rechazo a lo que, en el
fondo, era un nuevo concurso oficial.
He recordado lo que les cuento al leer que las agrupaciones callejeras, las ilegales que no participan en el concurso del Falla, se han reunido, han formado una especie de comité de coordinación y han solicitado, oficialmente, una entrevista con la alcaldesa para tratar sobre lo acontecido en la madrugada del lunes 25 de febrero, cuando la policía local de Cádiz, a instancias de algunos vecinos y personal del servicio de limpieza, impidió que alguno siguieran cantando por el centro de la ciudad después de las 12 de la noche del domingo. La intervención policial, seguida de denuncias entre las dos partes, provocó un par de manifestaciones de protesta en la plaza de San Juan de Dios, y la petición de la reunión con la alcaldesa para tratar sobre la aparente restricción de derechos y libertades que supondría la actuación policial.
Si la petición parece innecesaria -los derechos constitucionales se ejercen, no se negocian-, la respuesta municipal, de la alcaldesa, es sencillamente genial, para figurar en una antología de habilidad política. Teófila Martínez recibirá a la comisión de ilegales con la condición de que reconozcan previa y públicamente que "en Cádiz no hay ningún problema de libertad de expresión ni de pérdida de derechos cívicos", ya que el Ayuntamiento no puede "admitir que en Cádiz hay falta de libertad". Es decir, la alcaldesa acepta tratar con las ilegales el problema, siempre y cuando antes de la reunión reconozcan que el problema no existe. Una respuesta que, en sí misma, es puro Carnaval.
Publicado en Diario de Cádiz, 23 de marzo de 2013
He recordado lo que les cuento al leer que las agrupaciones callejeras, las ilegales que no participan en el concurso del Falla, se han reunido, han formado una especie de comité de coordinación y han solicitado, oficialmente, una entrevista con la alcaldesa para tratar sobre lo acontecido en la madrugada del lunes 25 de febrero, cuando la policía local de Cádiz, a instancias de algunos vecinos y personal del servicio de limpieza, impidió que alguno siguieran cantando por el centro de la ciudad después de las 12 de la noche del domingo. La intervención policial, seguida de denuncias entre las dos partes, provocó un par de manifestaciones de protesta en la plaza de San Juan de Dios, y la petición de la reunión con la alcaldesa para tratar sobre la aparente restricción de derechos y libertades que supondría la actuación policial.
Si la petición parece innecesaria -los derechos constitucionales se ejercen, no se negocian-, la respuesta municipal, de la alcaldesa, es sencillamente genial, para figurar en una antología de habilidad política. Teófila Martínez recibirá a la comisión de ilegales con la condición de que reconozcan previa y públicamente que "en Cádiz no hay ningún problema de libertad de expresión ni de pérdida de derechos cívicos", ya que el Ayuntamiento no puede "admitir que en Cádiz hay falta de libertad". Es decir, la alcaldesa acepta tratar con las ilegales el problema, siempre y cuando antes de la reunión reconozcan que el problema no existe. Una respuesta que, en sí misma, es puro Carnaval.
Publicado en Diario de Cádiz, 23 de marzo de 2013
sábado, 2 de marzo de 2013
Derechos torcidos
LAS denuncias y protestas por una actuación de la policía local de
Cádiz, en los primeros minutos de la madrugada del pasado lunes 25, han
marcado buena parte de la semana. Ya saben, algunos grupos traspasaron
la jornada del llamado "carnaval chiquito", y después de las 24 horas
seguían cantando por el centro de la ciudad. No parece que pretendieran
instaurar un "lunes de coros chiquito", pero, al parecer, quejas de
vecinos y de personal del servicio de limpiezas, motivó una intervención
policial que, dicen, fue desmedida, incluso llegaron a denunciar a
algún local de hostelería al encontrar supuestos clientes en la calle.
Los sucesos han provocado un debate ciudadano sobre la ocupación de la vía pública para fiestas y celebraciones, un debate extemporáneo ya que, en Cádiz, es habitual esa ocupación y casi nunca aparece la policía local para interrumpir la fiesta, ni para sancionar a un hostelero exigiéndole obligue a la gente a entrar en su local. Cualquier vecino de determinadas zonas del centro puede ser testigo, todos los fines de semana, de cómo hay gente bebiendo, charlando y armando jaleo en las inmediaciones de bares sin que la policía intervenga, como lo hizo en la madrugada del lunes. Y no será por llamadas de ciudadanos quejándose del ruido, que haberlas, las hay. Ocurre algo similar con los desfiles procesionales fuera de la programación oficial, que cada día abundan más, o los ensayos de aficionados a dichos desfiles, que no siempre cuentan con el permiso oficial. Pero en el debate ciudadano también se plantea qué pasaría si un vecino de la plaza del Palillero, por poner un ejemplo, denunciara las bandas de cornetas y tambores, o las dificultades para entrar y salir de su casa por el paso de las procesiones.
Pero lo malo de esta polémica es que puede ocultar el debate importante, el que debería girar sobre la aparente restricción de libertades que se percibe por la ciudadanía. Desde no hace demasiado tiempo vamos conociendo que a una chirigota, con una excusa más o menos peregrina, se le revisa el contenido de las pancartas, que quien lidera una protesta contra el paro en la ciudad recibe visitas de la policía local y es denunciado por un edil, como se denuncia a quien investiga la adjudicación de pantallas en la vía pública, o se intenta limitar la crítica a la situación de la vivienda en Cádiz … Si pudiera parecer exagerado decir que se restringen libertades, por lo menos da la impresión de que se están torciendo derechos.
Publicado en Diario de Cádiz, 2 de marzo de 2013
Los sucesos han provocado un debate ciudadano sobre la ocupación de la vía pública para fiestas y celebraciones, un debate extemporáneo ya que, en Cádiz, es habitual esa ocupación y casi nunca aparece la policía local para interrumpir la fiesta, ni para sancionar a un hostelero exigiéndole obligue a la gente a entrar en su local. Cualquier vecino de determinadas zonas del centro puede ser testigo, todos los fines de semana, de cómo hay gente bebiendo, charlando y armando jaleo en las inmediaciones de bares sin que la policía intervenga, como lo hizo en la madrugada del lunes. Y no será por llamadas de ciudadanos quejándose del ruido, que haberlas, las hay. Ocurre algo similar con los desfiles procesionales fuera de la programación oficial, que cada día abundan más, o los ensayos de aficionados a dichos desfiles, que no siempre cuentan con el permiso oficial. Pero en el debate ciudadano también se plantea qué pasaría si un vecino de la plaza del Palillero, por poner un ejemplo, denunciara las bandas de cornetas y tambores, o las dificultades para entrar y salir de su casa por el paso de las procesiones.
Pero lo malo de esta polémica es que puede ocultar el debate importante, el que debería girar sobre la aparente restricción de libertades que se percibe por la ciudadanía. Desde no hace demasiado tiempo vamos conociendo que a una chirigota, con una excusa más o menos peregrina, se le revisa el contenido de las pancartas, que quien lidera una protesta contra el paro en la ciudad recibe visitas de la policía local y es denunciado por un edil, como se denuncia a quien investiga la adjudicación de pantallas en la vía pública, o se intenta limitar la crítica a la situación de la vivienda en Cádiz … Si pudiera parecer exagerado decir que se restringen libertades, por lo menos da la impresión de que se están torciendo derechos.
Publicado en Diario de Cádiz, 2 de marzo de 2013
sábado, 3 de noviembre de 2012
Mal ejemplo
Accedió a San Antonio por la calle Buenos Aires, giró a la izquierda y aparcó en una esquina, junto a un bordillo pintado de amarillo. No iba a realizar ningún servicio oficial, ni una urgencia. Hace dos días.
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