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martes, 31 de enero de 2023

Fundamentalismo

Fundamentalismo es la exigencia intransigente de sometimiento de las normas sociales a una doctrina o práctica establecida, sea religiosa o no. El fundamentalismo cristiano, que pretende imponer a la sociedad las normas bíblicas, surgió, cómo no, en Estados Unidos en las primeras décadas del siglo XX. Ahora parece que ha llegado a Cádiz.



sábado, 16 de febrero de 2013

Aristocracia de aldea

La ley que proyecta el gobierno de Rajoy sobre la reforma de la Administración municipal, que prevé que unos 55.000 concejales no perciban sueldo (la información aquí), puede retrotraernos al siglo XIX, cuando se decía que había una "aristocracia de aldea"

Cuando se hablaba de la "aristocracia de aldea" se referían a los que controlaban la vida en las pequeñas poblaciones, por ejemplo, en los pueblos de menos de mil habitantes, esos que el gobierno del PP quieren que sean gobernados por ediles que no cobren, como hace más de 150 años. Entonces, los pueblos los gobernaban, los controlaban, según la sabiduría popular, el médico, el boticario, el notario, el cura y el dómine (el maestro o quien ejerciera como tal, sin serlo), "cinco personas distintas y ninguna verdadera", dice la leyenda de la caja de cerillas que sirve de ilustración.  

sábado, 3 de septiembre de 2011

La piscina de astilleros

Según declaraciones municipales de finales de abril de 2006, los vecinos de Astilleros y del resto de Cádiz podrían disfrutar de las piscinas de Astilleros en mayo de 2007, instalaciones deportivas integradas en el parque del mismo nombre, zona verde complementaria de la del barrio de Puntales. Casi un año después de tan formal declaración, el 3 de abril de 2007, Teófila Martínez, colocaba la primera piedra de la construcción y anunciaba que las piscinas estarían listas en el verano de 2008, lo que parecían corroborar declaraciones de responsables municipales de mediados de abril que, tras reconocer un parón en las obras, reiteraban que se terminarían “este mismo verano”. No obstante la seriedad del anuncio, el 23 noviembre de 2008 la alcaldesa volvía a convocar a los medios para anunciar a los gaditanos que la piscina cubierta de Astilleros estaría lista a principios de 2010. Además de los detalles técnicos anunciados en abril, Martínez destacaba que sería una piscina pública, con vistas al mar, junto al paseo marítimo, e integrada en la gran zona verde del parque de Astilleros. Como hubo quien, sin motivos, dudó del calendario anunciado, a primeros de diciembre de 2008 nuevas declaraciones municipales explicaban que existieron problemas de cimentación ya solucionados, que se había concluido la estructura de hierro y la cubierta, que se estaba trabajando en los dos vasos de la piscina, y que las obras terminarían a finales de 2009, lo que se reiteraba el 5 de febrero de 2009 al anunciar la contratación de la última fase de la obra, confirmando que en unos ocho meses, es decir, en noviembre de 2009 la piscina estaría disponible. No obstante, en junio del mismo 2009 se anunció que las obras concluirían en el primer semestre de 2010 y la piscina estaría en uso en septiembre de dicho año. Terminado el primer semestre de 2010, en julio, se anunció la apertura a principios de 2011 y en diciembre se informó de la inversión en equipamientos y de la apertura inminente, inauguración que a mediados de abril de 2011 se confirmaba para mayo. Por eso no se puede cuestionar que, cercana la campaña electoral, se ordenara imprimir un folleto anunciando que a partir del 4 de mayo de 2011 se abría el plazo para inscribirse como usuario de la piscina, campaña de inscripciones de éxito pues, según una nota municipal del día 5, casi 200 personas se habían inscrito en una mañana. Sin embargo, tras las elecciones, una inspección de las obras, conocida el 13 de julio pasado, detectó filtraciones de agua marina obligando al ayuntamiento a un nuevo retraso en la puesta en funcionamiento de la piscina, al menos, hasta finales de septiembre.
            No pasa nada, más tardó en terminarse el pabellón deportivo del parque Genovés, y, puestos a darle pompa y boato a la inauguración, lo mejor es dejarlo ya para el próximo año e incluir la apertura de la piscina en un acto más del programa del Bicentenario. Pero, por favor, que no la llamen “La piscina de La Pepa”.

Publicado en Diario de Cádiz, 3 de septiembre de 2011

martes, 14 de junio de 2011

Pactos

Dicen que la vida política en pequeñas poblaciones se ve de forma diferente, y lo dicen para justificar pactos que, en principio, parecen incomprensibles. Por eso la dirección nacional de IU afirmó, y sigue afirmando, que ni por acción, ni por omisión se consentirá el acceso al gobierno municipal del PP, y sin embargo ocurre. Pero también en el PSOE se han dado casos que han permitido al PP gobernar algunas localidades, y el PP ha facultado gobiernos de IU. Desde la famosa pinza andaluza IU-PP, los pactos son moneda de cambio, los partidos los usan sin rubor y parece que no pasa nada.
Es como aquello de que gobierne la lista más votada, que se usa según convenga. Sin ir más lejos, en San Fernando se ha respetado y gobierna el PP, y en Alcalá de los Gazules se la han saltado a la torera, para que gobierne el PP.
Y después hay quien dice que no entiende el hartazgo ciudadano de la política y los políticos.

domingo, 8 de mayo de 2011

Prodigio "popular" en Cádiz

            Es frecuente que, al hacer balance retrospectivo de la actividad que uno mismo ha realizado en una etapa determinada de su vida, haya cierta tendencia a la autocomplacencia, a realizar un balance positivo. Por eso parece natural que Teófila Martínez haya hecho un juicio generoso de su mandato como alcaldesa cuando ha hecho recuento de los años que lleva sentada en el sillón de San Juan de Dios. Es lo que está haciendo en su campaña electoral para repetir en la alcaldía de Cádiz -en este asunto los del PP no piden, como le piden al PSOE en otras instituciones, renovación.
Si la propaganda política es eso, propaganda y por tanto tiene cuotas de ficción, lo que no parece adecuado es que para ello sepulte bajo una losa temporal lo que otros gestores municipales hicieron antes que ella. Decir que Cádiz era una ciudad de los años cincuenta hasta que se inició su mandato, es cuanto menos, demostrar un gran desconocimiento de lo ocurrido en la ciudad en la segunda mitad del siglo XX. Es posible que ese desconocimiento se deba a que su llegada a la provincia gaditana, tras pasar por Venezuela, se produjera a fines de los setenta o principio de los ochenta; a lo que se puede sumar que sus principales asesores áulicos son jóvenes nacidos en el último tercio del siglo XX, y que, posiblemente por ello, no tomaron conciencia de la ciudad hasta mediados los años noventa.
            La alcaldesa de Cádiz, en su intento de marcar distancias con sus actuales rivales políticos, no ha dudado en echar tierra sobre la labor de personajes como José León de Carranza, Vicente del Moral o Evelio Ingunza, que también trataron de mejorar la ciudad. Pero como lo que pretendía Teófila Martínez con sus declaraciones era marcar las distancias con el período de gobierno socialista, conviene recordar que entre 1979 y 1995 también se trabajó, y mucho, por la mejora de la ciudad y de la vida de sus ciudadanos.
            Por ejemplo, lo primero que pudo inaugurar Carlos Díaz fueron los semáforos que se habían instalado –por decisión de su antecesor- en la Cuesta de las Calesas. Teófila Martínez se encontró con un Palacio de Congresos acabado –y en gran parte financiado por la Junta de Andalucía- que no se inauguró de inmediato por razones políticas que ni siquiera merece la pena mencionar. En este sentido cabe recordar que muchas de las obras ejecutadas por el gobierno municipal del Partido Popular estaban iniciadas o proyectadas por el gobierno municipal que les precedió. Bajo el mandato de Carlos Díaz se rescató el puente Carranza, se hizo un PGOU, se regeneraron y remodelaron playas y jardines, se edificaron y rehabilitaron viviendas sociales, se construyeron aparcamientos, se mejoró y amplió el viario, se lograron nuevos terrenos, equipamientos culturales y escolares, se relanzaron las fiestas y que, en fin, ya había cambiado profundamente la fisonomía y la vida de la ciudad antes de que empezara la etapa imperial de Teófila Martínez.