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viernes, 19 de agosto de 2016

Sobre el legado del Doce


Cada uno puede opinar lo que quiera, faltaría más, pero en el artículo de hoy del amigo José Joaquín León, sobre la supuesta pérdida del legado del Doce si cierran la empresa Cádiz 2012, me sorprende que afirme que el único que cumple con el Oratorio es el obispo Zornoza dando misas, y que la Junta de Andalucía, responsable del Centro de Interpretación de la Constitución de Cádiz, se ha olvidado del Doce.

Parece olvidar José Joaquín León que, en cuanto empezó el año 2013, el obispado cerró la comunicación entre el Centro de Interpretación y el Oratorio, impidiendo, por tanto, que los visitantes pudieran ver el Oratorio y la proyección que se realizaba en la cúpula, sin duda, lo mejor de la visita, lo que provocó un drástico descenso de visitantes al Centro de Interpretación -más del 87%-, como contaba Diario de Cádiz en noviembre de 2014.

El obispado organiza misas, incluso actividades culturales de carácter confesional, pero cobra por visitar el templo -ni siquiera hace un descuento a los andaluces que con sus impuestos pagaron la rehabilitación-, y a los visitantes ni se les nombra que allí se celebraron las Cortes y se redactó la Constitución de 1812, olvidando, incluso, que fue por eso, por ser sede de las Cortes que redactaron la primera constitución española, por lo que el Oratorio fue declarado Monumento nacional en 1907.

domingo, 10 de enero de 2016

El congelador estaba ya comprado


No es mi intención debatir, menos criticar, la opinión de José Joaquín León sobre los proyectos congelados, pero sí matizar algunos de los argumentos y, sobre todo, intentar conocer cuánto tiempo llevan en el congelador algunos de los proyectos que menciona en su artículo, pues salvo, quizás, uno, el resto llevaban ya mucho tiempo guardados en el congelador que instaló Teófila Martínez en el despacho de San Juan de Dios.

Conviene señalar, primero, que lleva razón en las congelaciones realizadas por la Junta de Andalucía que, más que fastidiar a la ex-alcaldesa, a quienes fastidió, y mucho, fue a los socialistas gaditanos: no hay que ser un lince para concluir que tantos proyectos anunciados por la Junta, y no ejecutados, han restado votos al PSOE local, que, sin restarle méritos propios, tiene en Sevilla a los principales responsables de su continuado descenso electoral. (Aprovecho: Todos somos la Escuela de Hostelería de Cádiz).

Pero lo que hay que matizar es la segunda tanda de congelaciones citadas, que, salvo el espacio gastronómico de la vieja estación -y con muchas dudas-, todo lo demás estaba congelado antes de la llegada de la nueva corporación municipal.

La plaza de Sevilla, desde que un grupo de gente de orden, muchos de ellos cercanos al PP, acogotaron a la delegada de Cultura de la Junta; el museo de Cofradías existía -y ahí sigue- solo sobre el papel; la avenida de la carretera industrial, igual que la plaza de Sevilla, aunque en las últimas semanas se ve algún movimiento, veremos...; los hoteles, todos congelados desde hace años, sobre todo el "hotel de Valcárcel", que Martínez congeló por que estaba cocinado por un chef que no era de su agrado; el teatro Pemán lo anunció la alcaldesa para el 2012... y el pabellón Portillo, casi lo mismo; pero el premio se lo lleva el museo del Carnaval, al que más de quince años de congelación lo contemplan.

No sé si José María González ha comprado un nuevo congelador, pero necesita un microondas gigante para descongelar todos los iceberg que le dejó de herencia el teofilato.

domingo, 5 de mayo de 2013

Patrimonio de la Humanidad

Aunque apoyo sin reservas la iniciativa de solicitar para el Carnaval de Cádiz la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, de la que me informó y pidió respaldo Javi Osuna, que ha sido el primero que, últimamente, ha empezado a mover las cosas, estoy de acuerdo también con lo que ecribe hoy en Diario de Cádiz José Joaquín León, pues todos deberíamos unirnos para lograr la declaración de Cádiz como Patrimonio de la Humanidad. Méritos no le faltan.

Al artículo de José Joaquín León, solo una matización. Del asunto se comenzó a hablar con la alcaldía que precedió a Carlos Díaz, y el propio ayuntamiento argumentó que las exigencias de tal declaración perjudicarían al comercio, por lo que no se apoyó. Volveremos sobre el tema otro día

sábado, 12 de enero de 2013

No es nostalgia



        No se trata de acomodarnos en la nostalgia, ni de recrearnos en la frustración, se trata de tomar conciencia de cómo estamos y de cómo podíamos estar, por ello no es malo recordar lo que se programó y no se ha realizado, para tratar, por enésima vez, de aprender de los errores cometidos. El Doce ha sido la penúltima oportunidad que Cádiz ha tenido para un desarrollo extraordinario, penúltima porque es preferible pensar que queda la última, quizás, como recordaba José Joaquín León, citando a Manuel Bustos, el 2017, aunque el tricentenario de la llegada a Cádiz de la Casa de Contratación no puede tener el nivel nacional que debió tener el Bicentenario de la Constitución de 1812.
Por eso mismo, sin olvidar que el Ayuntamiento ha sido el principal impulsor de la conmemoración, o que instituciones como la UCA o asociaciones privadas han colaborado ampliamente, conviene recordar, por ejemplo, que a finales del 2007 la Junta de Andalucía presentó un plan de recuperación del patrimonio gaditano con motivo del Bicentenario, plan coordinado por la Oficina de Rehabilitación –que nombró su propia Comisión del Doce-, y prometía una intervención integral en el casco histórico gaditano que, con un programa que incidía en definir la identidad de Cádiz, incluía la atención al comercio o la colaboración con infraestructuras culturales. Todo se diluyó, empezando por la Comisión formada, y la crisis terminó de sepultar el plan.
En el mismo proceso y, en ocasiones, con similares explicaciones –la crisis, la dichosa crisis-, se fueron quedando en el camino los planes de ampliación de plazas hoteleras –aunque el caso de Valcárcel tiene una explicación política diferente-, el “plan renove” de la hostelería, en este caso cuestionado, incomprensiblemente, por la propia patronal hostelera, la rehabilitación y uso cultural de los depósitos de tabacos o de murallas y baluartes, sin olvidar las conexiones ferroviarias inacabadas, el tranvía, el nuevo puente o el nuevo hospital regional que, se dijo, podría estar para el 2014 o 2015. Incluso asuntos menos costosos, materialmente, pero de importancia como legado de la Constitución gaditana, la fundación Cádiz-Libertad, el proyecto de recuperación y digitalización documental y el portal informático abierto a todos los interesados.
       Recordar todo ello no es una mirada nostálgica, ni la expresión rabiosa de un sentimiento de impotencia, es una propuesta para mirar al futuro, pero con prudencia y sin tirar campanas al vuelo.

Publicado en Diario de Cádiz, 12 de enero de 2013