Dicen que jubilación viene de júbilo, pero últimamente hay quienes se han empeñado en convertirla en un suplicio. Comenzaron politizando las pensiones, mintiendo al decir que los derechos de jubilación son un regalo de Franco, ocultando que ya en 1883 la Comisión de Reformas Sociales planteó la cuestión y que, tras intentos fallidos, las pensiones se establecieron en 1919 con la creación del Retiro Obrero Obligatorio, por tanto, 20 años antes de que el dictador le cambiara el nombre por el de Subsidio de Vejez e Invalidez.
Al tiempo,
los voceros del neoliberalismo proclaman que los jubilados cobran más de lo que
han cotizado -de lo que se merecen-, obviando que la inmensa mayoría de los jubilados
pierden poder adquisitivo, además de que para jubilarse con el 100%, hay que
cotizar más de 38 años, mientras que la esperanza de vida tras la jubilación es
poco más de la mitad del tiempo cotizado.
El discurso
lo repiten jóvenes que creen que sus salarios son bajos porque las pensiones son
altas. Es un triunfo perverso del sistema neoliberal, que, al señalar a los
jubilados, evita que se hable de las grandes corporaciones capitalistas, de los
“fondos buitre” que acumulan viviendas, de empresas que aumentan sus beneficios
mientras precarizan el empleo, ni de que el salario medio ha subido en España, desde
1994, un 2,7%.
Ahora, en
el PP, Esther Muñoz dice que las pensiones petan y Jon Echeverría quiere
terminar con ellas; en VOX, Figaredo anuncia un sistema mixto -eufemismo de
privatización-, mientras que Feijóo y Abascal no concretan sus planes y acusan a
la izquierda de hacer lo que hizo la derecha.
Dato mata
relato. Los gobiernos de Aznar (1996-2004), se encontraron con el recién
acordado Pacto de Toledo (1995), por el que las pensiones debían subir según el
IPC, por lo que se mantuvo, en general, el menguado poder
adquisitivo de los pensionistas y se creó el Fondo de Reserva de la
Seguridad Social (1997). Al llegar Rodríguez Zapatero (2004-2011) se
mantuvieron las subidas según IPC, pero se incrementaron las pensiones mínimas.
Tras la crisis de 2008, el plan de recuperación de 2011 suspendió la
revalorización general, excepto las pensiones mínimas y no contributivas, por
lo que no hubo una congelación absoluta. Con Rajoy (2011-2018) hubo ajustes. En
2012 la subida se limitó al 1% (la inflación fue del 2,9%), en 2013 se anuló el
incremento según IPC y se creó el Índice de Revalorización de las Pensiones
(IRP), que fijó una subida del 0,25%, mantenida hasta 2018, mientras se vaciaba
el Fondo de Reserva. Con los gobiernos de coalición de Sánchez, los primeros
años la tendencia fue similar, pero a partir de 2021 se recupera por ley el
incremento según IPC (votaron en contra el PP y VOX), hubo una subida
importante en 2023 (8,5%) y una media de incremento entre 2022 y 2026 del
4,06%. Son datos para pensar y tener en cuenta en las próximas semanas.
Publicado
en Diario de Cádiz, 24/10/2026.
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