Donald Trump, el ególatra presidente de los Estados Unidos de América, ha demostrado que es un amoral. Puede ser, además, un inmoral, pero sus declaraciones en las que ha dejado claro que el derecho internacional - y en de su propio país- le importan un pimiento, que los únicos límites éticos y morales que reconoce es su caprichosa y voluble voluntad, dejan claro su amoralidad.
A Trump no lo va a parar nada, ni la razón, ni el derecho, ni la política internacional, ni el respeto a los demás..., lo ha demostrado con creces con los palestinos, con los venezolanos asesinados en el mar con la acusación de ser narcotraficantes -sin mostrar una sola prueba de ello-, con el trato policial a los inmigrantes supuestamente ilegales, con el robo de petróleo, con sus propios conciudadanos... Ahora, mientras ignora las protestas en Minneapolis y otras ciudades americanas contra su política represora, amenaza a Irán por hacer lo mismo que él con los estadounidenses, anuncia que va a invadir Cuba, amenaza a Dinamarca y, consecuentemente, a Europa...
Por eso, porque Trump es un peligro mundial sin escrúpulos que no se detiene ante nada, la única forma de pararlo es que lo hagan los estadounidenses, sus propios compatriotas son los únicos que pueden frenar al ególatra y amoral presidente de USA.
Y para ello, lo que hay que hacer es copiar la política de Trump y comenzar a "sancionar" a los ciudadanos de los Estados Unidos, para que sientan el rechazo internacional a Trump, por ejemplo, exigiéndoles visados para viajar a Europa, cobrándoles la entrada en la misma proporción que su presidente cobra aranceles, dejando de comprar productos fabricados en USA..., que perciban el rechazo y la incomodidad, que se den cuenta de que todo ello es consecuencia de las arbitrariedades y desmanes que quien les manda, para que reaccionen y pongan coto a sus desmanes y abusos. Solo los estadounidenses pueden pararlo pacíficamente. Si no es así, el conflicto internacional está a la vuelta de un nuevo capricho de Trump.
2 comentarios:
En la novela de Philip Roth La Conjura contra América editada en 2004 se augura esta política presidencial.
Tanta crítica a Trump solo evidencia la dependencia de la economía occidental de EEUU y por supuesto su indefensión ante un conflicto bélico con la ex URSS.
No nos engañemos el Presidente Sánchez ha entregado el Sáhara a Marruecos en contra de acuerdos internacionales en el marco de la ONU.
Y poco oigo y leo en España contra la dictadura clerical en la antigua Persia.
Parece un poco ridículo un BDS al estilo del ejercido ante los productos israelíes, como si en España aparte de tecnología militar y material par la Defensa y la seguridad Nacional, se consumiese muchos productos israelíes, aparte de los dátiles.
En cambio no podemos prescindir de muchos productos manufacturados por EE UU, entre otros un preciso material médico.
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