viernes, 23 de enero de 2026

Cordura

Sé que es muy difícil pedir cordura cuando el mundo parece que acepta ser regido por alguien que, precisamente, no se caracteriza por la sensatez. 

Viene esto a cuento de la sentencia que anula la decisión municipal -tomada en 2021- de desposeer a José María Pemán del reconocimiento como "hijo predilecto".

Ya en su día -cuando se hablaba en la comisión municipal para la retirada de símbolos enlatecedores de la dictadura franquista, de la que formé parte en representación de la UCA- manifesté que una cosa era retirar reconocimientos por la colaboración con la sublevación contra el gobierno legítimo de la República, y otra hacerlo por el simple hecho de haber nacido en un lugar. 

Para que se entienda. Voté en contra de quitar la placa que, sufragada por un grupo de ciudadanos, recordaba que José León de Carranza nació en la calle Cánovas del Castillo, pero también voté para que el puente deje de llaver su nombre, pues, en este caso, la motivación era meramente política.

En el caso de Pemán, recordé que el escritor que apoyó el golpe militar había evolucionado hacia posturas contrarias a la ortodoxia franquista, como se puede ver aquí. Pero, lo que es más actual, también recordé, y no fui el único, que los reconocimientos y testimonios que había en Cádiz de Pemán, aludían al lugar de su nacimiento o a su obra literaria -cuyo valor se puede discutir-, pero que fue a lo que se alude en la propuesta de su declaración como "hijo predilecto" o en el busto que hay en el parque Genovés. 

Eso es lo que dice la sentencia del Tribunal Superior de Andalucía que ahora hemos conocido, que no se puede aplicar la Ley de Memoria Democrática al nombramiento de Pemán como "hijo predilecto" de Cádiz. Que es lo mismo que dije yo hace casi seis años.

Pero igual que dije eso, mantengo que el caso de Pemán no es comparable con el de los Carranza. 

Sigo pensando que la placa de la calla Cánovas del Castillo, que recordaba que allí nació José León, no había que haberla quitado. Pero también pienso, y mantengo, que el estadio no se puede llamar Carranza, pues el nombre lo impuso José León en homenaje a su padre, el golpista irredento Ramón. Como creo que el puente no debe denominarse "José León de Carranza" pues cuando se decidió ese nombre se recordó su implicación en el "alzamiento" y sus servicios a la dictadura franquista.

Así que, por favor, un poco de cordura. La sentencia del Tribunal Superior de Andalucía dice lo que dice, y no hay que concluir que, sentencia en mano, los golpistas y quienes sirvieron -y se sirvieron- de la dictadura, sean homenajeados.

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