Como paradigma del fracaso de las administraciones, evidentemente.
Después de quince años de su hundimiento, y después de quince años anunciando su restauración como patrimonio y símbolo de identidad de la bahía de Cádiz, han tirado a la basura el "vaporcito de El Puerto".
A partir de ahora, todas las administraciones responsables se lavarán las manos y mirarán para otra parte, mientras culpan a los demás, como ya ha hecho el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, que ya ha responsabilizado a la Asociación de Amigos de El vaporcito de El Puerto, por ser la propietaria de los restos del vapor, y a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, por haber cedido, temporalmente, un trozo de suelo para que esos restos se depositaran.
Pero que no nos engañen, el ayuntamiento portuense culpa a quienes, posiblemente, menos responsabilidad tienen. La Asociación, sin ánimo de lucro, se constituyó con el fin de restaurar el barco gestionando las ayudas oficiales que iban a llegar; la Autoridad Portuaria, aunque se sumó al acto de presentación de la Asociación, tras la convocatoria del ayuntamiento portuense, no ha sido responsable del mantenimiento del vaporcito, salvo para dejar un lugar donde depositarlo. Han sido otras administraciones públicas las principales responsables del lamentable final del vaporcito.
No se debe olvidar que la Junta de Andalucía, por decreto de 2 de octubre de 2001, declaró el vaporcito Bien de Interés Cultural andaluz, por lo tanto, como BIC, la Junta asumió responsabilidad en su tutela como patrimonio andaluz (pueden ver el BOE aquí). Y el ayuntamiento de El Puerto, desde un primer momento asumió el vaporcito como un símbolo de la ciudad y, de hecho, fue quien convocó la reunión, en mayo de 2020, para presentar a la Asociación de Amigos del vaporcito y anunciar la restauración del barco. A la Junta y el ayuntamiento de El Puerto de Santa María, como principales administraciones responsables, podemos sumar la Diputación Provincial, que también en su día se manifestó en favor de su conservación, y el ayuntamiento de Cádiz, por la ligazón histórica de los "adrianos" a la ciudad, incluso a su Carnaval. No creo que hubiera sido tan complicado reunir, entre estas administraciones, los 400.000 euros que anunciaron costaba su restauración.
Ahora, anunciar que van a mantener la cabina como símbolo, parece una broma de mal gusto.
La primera foto es de EFE, del día que se anunció la apertura del expediente BIC por parte de la Junta de Andalucía, en noviembre de 1998. La segunda foto es de Diario de Cádiz, del 26 de enero pasado.


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