sábado, 8 de octubre de 2011

¡Qué pesados con La Pepa!


            No servirá de nada pues, por mucho que lo repita, seguirán leyendo lo que quieran leer, no lo que yo escribo y digo. Y lo he dicho ya varias veces, y lo he escrito en esta misma columna, que no me convence que el puente que se está construyendo se llame Puente de La Pepa, que me gustaría más que se llamara Puente de la Constitución de 1812. Y también dije y repetí –ahí están las hemerotecas- que el logotipo elegido por el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Cádiz, debería haber tenido mayor versatilidad, que aceptando la base del diseño, “La Pepa 2012”, se hubiera debido adaptar a los dos escenarios temporales de la conmemoración, San Fernando y Cádiz, sustituyendo ocasional, coyuntural y temporalmente el matasellos por una leyenda de mayor formato que, en el caso de San Fernando debería haber puesto “San Fernando 1810” o 2010, y en el caso de Cádiz, “Cádiz 1812” o 2012. Por eso, en estos momentos, pasado ya el 2010, considero que debajo, o junto a la leyenda “La Pepa 2012”, se debería escribir otra que pusiera Cádiz 2012 o Cádiz 1812.  
            Aclarado esto -eso espero-, considero que ningunear por razones amistosas, o las que sean, la denominación La Pepa, diciendo que no es nada, es una muestra de desconocimiento histórico o, como mínimo, una frivolidad con deseos de agradar a un determinado público. Las expresiones “La Pepa” y “¡Viva La Pepa!, se refieren históricamente a la Constitución de 1812, a la Constitución de Cádiz. Ya recordé en ocasiones anteriores cómo así aparece en el Diccionario de Historia de España (1952), en el Diccionario político español, histórico y biográfico (desde Carlos IV hasta 1936) (1945), en la obra de Melchor Fernández Almagro, Orígenes del régimen constitucional en España (1928), en la de José de Benito, Estampas de España e Indias (1945), que Pérez Galdós alude a “La Pepa” en Carlos VI en la Rápita o en España Trágica, que José María Pemán explicó el sentido del nombre y del grito “Viva la Pepa” en La Historia de España contada con sencillez y en alguna obra más, que en el periódico El fiscal patriótico de España, del 25 de abril de 1814, se alude a “la Pepa” como la Constitución de 1812, al igual que en periódico El Zurriago en mayo y junio de 1822, o en El crisol, en septiembre de 1842, en El genio de la libertad, en octubre de 1844, o que el jurista Juan Rico publicó en 1855 que “La Pepa” era el nombre que le dio “el vulgo a la Constitución del año 20”, es decir a la Constitución de 1812 repuesta en 1820 y vigente durante el Trienio Liberal. Y hay muchos más ejemplos.
            Por eso creo que a quienes se empeñan en decir que “La Pepa” es nada, que nadie la conoce así más allá de los límites del Río Arillo, posiblemente le falten lecturas. Y quizás baste con leer el libro colectivo La Constitución de Cádiz y su huella en América, en el que más de un autor, español y americano, denomina a la Constitución gaditana como “La Pepa”.
Publicado en Diario de Cádiz, 8 de octubre de 2011

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