Si es cierto que la llegada de turistas crea incomodidades y problemas, la solución no es que dejen de visitar la ciudad forasteros curiosos, que crean más o menos riqueza en Cádiz. El problema radica en quienes quieren hacer dinero fácil a costa del turista y del vecino, aquellos que, con corta visión, buscan un enriquecimiento rápido, sin percatarse que los turistas son aves de paso y que, igual que Cádiz está de moda, puede dejar de estarlo, y entonces echarán de menos a los vecinos.
Pero sobre todo son las administraciones públicas las responsables de la incomodidad de los vecinos. Esas administraciones que no regulan, ni vigilan, la proliferación de pisos turísticos, en un porcentaje no pequeño en situación irregular, cuando no ilegal, que no custodian valores patrimoniales y etnográficos, permitiendo que desaparezcan negocios tradicionales, mientras proliferan franquicias...; esas administraciones que no cuidan el paso por las calles, que no vigilan el intrusismo profesional en los guías turísticos, que no controlan los excesos en la hostelería..., que no quieren cobrar la tasa turística, mientras suben los impuestos de los vecinos.
No, el turista no es el problema, es la falta de regulación del turismo, para que no perjudique la vida de la ciudad, lo que causa las incomodidades de los vecinos.

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