En 1897, cuando estaba prácticamente retirado de la política -aunque tras el asesinato de Cánovas del Castillo intentó volver-, Emilio Castelar realizó la que parece fue su última visita a Cádiz, pronunciando su famosa conferencia "Discurso de acción de gracias a Cádiz", en el Casino Gaditano. Como en su día contó José María Otero Lacave en Diario de Cádiz, al terminar la disertación se sirvió un aperitivo y Castelar pidió pescado frito, que rápidamente se encargó y trajo del cercano Freidor de la calle Veedor.
El freidor sigue abierto.
Se ha renovado recientemente, ha aumentado su oferta, manteniendo la calidad de su "pescaíto" frito, incluso expuesto al público de la forma tradicional.