Sigo pensando que imponer en una provincia a un cunero o paracaidista, no es bueno, por muchos méritos personales que tengan, que el candiadto ajeno a la provincia puede provocar desencanto y frustración. Los militantes y simpatizantes de una demarcación electoral, de una provincia, conocen y siguen a los líderes de sus partidos o grupos políticos y difícilmente comprenden que se imponga, sobre aquel a quien conocen, a otro ajeno, cuando no desconocido.
Salvando el caso de Antonio Maíllo, que, aunque es cordobés y ha vivido en Sevilla, Cádiz o Huelva, es lógico y comprensible que, como candidato a la presidencia de la Junta, encabece la lista por la capital de Andalucía. Pero no es tan comprensible el baile de candidatos en otras provincias para contentar a las direcciones de los partidos. Sin minusvalorar a Esperanza Gómez, muchos votantes de Cádiz no la conocían hasta que se impuso su nombre como número uno por la provincia; y lo mismo habrán podido pensar en Jaén cunado se hayan enterado que el número uno lo ocupará el isleño Juan Antonio Delgado, hasta ahora, siempre diputado por Cadiz en Madrid y en Sevilla. ¿No sería más lógico darle continuidad para representar a su provincia?
3 comentarios:
Trapicheos íntimos de la política partidista,Un reparto previo del poder de los llamados líderes de estas formaciones; que ahora se integran en una urgente alianza,para repartir el trozo de tarta que esperan obtener el próximo 17 de Mayo. De verdad se ha visto una oposición radical o razonable de la izquierda en los años del Sr,Moreno Bonilla?. O se han limitados a calentar el escaño y cobrar su nómina.Pues así estamos, ante un previsible revés electoral, esperemos que saquen conclusiones o relean a Marx, Engels o al Vladimir Illich más analítico: La enfermedad infantil del izquierdismo….
Las intervenciones de Inmaculada Nieto han sido las más sólidas de la oposición a Moreno Bonilla, pero los estatutos de su agrupación no le permiten continuar, no obstante confiemos en Maíllo.
El Sr.Maillo es un anticuado y la realidad política, social y económica lo tiene ya sobrepasado emocionalmente.Al igual que esta izquierda melencholiana de Andalucía.
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