lunes, 22 de junio de 2015

La bandera y los hipócritas


En su libro autobiográfico Todos fuimos culpables. Testimonio de un socialista español (México, 1973, reeditado en España en 1978), el que fuera Vicesecretario General del PSOE durante la Segunda República española, Juan Simeón Vidarte, cuenta una conversación con el presidente de México, Lázaro Cárdenas, en la que el mandatario mexicano le dijo que el gran problema de la izquierda española era haber permitido que la derecha se adueñara de los símbolos patrios y, concretamente, de la bandera.

Recuerdo la cita cada vez que, de forma estúpida, alguien que se siente más de izquierdas que ninguno, obvia la bandera; y cada vez que alguno que se considera más patriota que nadie, la enarbola como símbolo de la derecha. Y, por supuesto, la he recordado cuando demostrando una estulticia, o una maldad -que es peor- infinita, han acusado al alcalde de Cádiz, José María González, de quitar la bandera de la plaza de Sevilla, cuando se ha explicado, por activa y por pasiva, que no estaba en el mástil desde tres días antes de su investidura como máximo regidor de la ciudad.

Lo sabían en el PP, que se callaron; lo sabían periodistas mediáticos, allende Río Arillo, que pese a ello han seguido removiendo los rescoldos; lo sabían muchos, que ahora callan cuando la bandera vuelve a ondear en la plaza de Sevilla (la foto es de esta mañana).

Y lo más curioso, lo que demuestra lo hipócritas que son, es que critican el uso de la bandera por la izquierda, sea cual sea su uso. Por eso, de la misma manera que acusan a Kichi de atentar contra la bandera cuando no está en el mástil, pueden arremeter contra Pedro Sánchez por utilizarla como fondo en un acto del partido socialista.

Como decía Lázaro Cárdenas, la izquierda española ha permitido durante demasiado tiempo la apropiación de la bandera por la derecha, que se cree que es suya, que nadie más la respeta, ni puede usarla. Lo malo es que hay mucho ingenuo, mucho posturista de izquierdas, que cada día le da la razón a los hipócritas.

3 comentarios:

ARS dijo...

Que conste que prefiero la tricolor.

Anónimo dijo...

Carrillo dio en su día un golpe (de efecto) al aparecer con la bandera bicolor en una comparecencia ante la prensa. Pudo ser el inicio de una aceptación que hubiese evitado la actual división banderil. Pero la derecha se empleó a fondo en la Transición en mostrar la bandera como algo suyo, con violencia muchas veces, y acrecentó el rechazo que muchos sentimos hacia esa bandera. Lograron su propósito: la vemos como la suya. Pueden estar satisfechos.

Marta Meléndez dijo...

Menos mal, Alberto!!!