lunes, 22 de enero de 2018

Seguimos de Navidad

Al menos para Aguas de Cádiz y Eléctrica de Cädiz, que siguen iluminando la Navidad, según dicen las banderolas publicitarias.


sábado, 20 de enero de 2018

Artesanía del vino

Más de uno piensa que el vino se hace solo, que es como la leche, que viene en un envase de cartón desde los más remotos tiempos. No saben que para tener un buen vino, hay que hacerlo, cuidarlo y mantenerlo. Por eso, en las buenas tabernas, como La Manzanilla, el tabernero trasiega el vino, lo cuida, lo mima, para que los tabernarios disfrutemos.

Trasegar el vino es puro arte, artesanía impagable, como la que desarrolla Pepe en su taberna, en La Manzanilla.





jueves, 18 de enero de 2018

ADIF, la plaza de Sevilla y el aparcamiento

No solo el edificio de la Aduana es un problema para la remodelación de la plaza de Sevilla, también el aparcamiento de superficie junto a la Cuesta de las Calesas, cuya gestión tiene cedida ADIF a una empresa concesionaria.

Según los planes municipales, en esa zona se abrirá un nuevo parque, o jardín, junto a la muralla. Por una cuestión u otra, la liberación de ese espacio se retrasa, pese a anuncios de negociaciones, como el que se produjo en octubre del pasado año, de manera que el espacio que en su día el ayuntamiento cedió a RENFE para la construcción de una nueva estación -inaugurada en 1966-, sigue siendo un espacio público convertido en negocio privado que, además, confiere un aspecto tercermundista al incómodo acceso a la estación de ferrocarril.

Lo peor de todo es que, al otro lado, junto a la antigua carretera industrial, ADIF tiene una parcela, similar a la que ocupa el aparcamiento, sin uso.

Para colmo, la privatización de esos espacios obliga a los usuarios de la nueva estación de autobuses a dar un gran rodeo, caminando por una acera deteriorada, en la que nada les protege de las inclemencias del tiempo.

Una vez más, lamentablemente, el negocio se impone a las necesidades ciudadanas. 

Ajedrez en los parques

Me parece una buena idea, y de poco coste, la propuesta de Ciudadanos de instalar mesas de ajedrez en los parques, propuesta a la que yo añadiría otros juegos de mesa o de calle.

Al leer la propuesta, he recordado, por ejemplo, el caso de Berna:


También, que en Cádiz, aparte de mesas en el parque de Astilleros, hay un tablero cerca de Diputación, lo que ocurre es que, ya que no hay piezas para jugar al ajedrez, lo usan jóvenes para bailar.

Sí, también pienso que no estamos en Suiza, que allí los jugadores cuando terminan recogen las fichas y las guarda en un cajón, para que otros ciudadanos puedan usarlas, y, como usted, temo que en Cádiz las fichas duren tres cuartos de hora, pero hay que intentar cambiar la mentalidad, crear conciencia ciudadana.

miércoles, 17 de enero de 2018

Ya dijeron, en 1954, que la Aduana estorbaba


Curiosa nota, de Diario de Cádiz del 11 de julio de 1954, que he copiado de Gente y habitantes de Cádiz: el periódico ya decía que la Aduana sería un estorbo para la unión del ferrocarril con el puerto de la ciudad. Dice el texto:

“es una lástima que este edificio, que sin duda ha de hermosear aquellos lugares, imposibilite que la estación pueda hacer una gran fachada de cara a los muelles y que se estableciera la unión más corta, directa por ferrocarril, de ésta con la que en un futuro próximo será la Estación Marítima, cuando del muelle Alfonso XIII desaparezca la Zona Franca por sus traslado al emplazamiento definitivo”. 

Visita a la Aduana


Ayer, con un grupo variopinto de ciudadanos -no todos integrados en el Plan C-, pude visitar el edificio de la Aduana, el de la polémica, el que algunos consideran una excelente obra arquitectónica que hay que conservar, el que otros consideran una muestra de arquitectura sin valor alguno, que entorpece el desarrollo de un buen plan para la plaza de Sevilla, y, por tanto, hay que derribar.

La conclusión que, personalmente, saqué es bastante simple. Comenzando por la fachada, por el conjunto, por la apariencia externa, es un edificio más de la arquitectura oficialista, franquista, de los años cincuenta, es decir, una arquitectura historicista, rememorando el antiguo imperio español, que era el de la monarquía de los Austrias, por eso la imitación del estilo herreriano, cuyo modelo era El Escorial.

En el interior, llama la atención la escalera y el vestíbulo marmóreo de la primera planta, concebido como un amplio espacio de mostradores, para atender a un público que, nos dio la impresión, en la actualidad es bastante escaso, por no decir prácticamente nulo; de hecho, ayer brilló por su ausencia.

Y poco más, el resto de las dependencias que visitamos, carecen de valor artístico o arquitectónico: suelos de terrazo, paredes blancas, techos de escayola..., y, salvo algunas sillas algo desvencijadas y viejas máquinas de escribir o contabilidad expuestas como adorno, mobiliario funcional de oficinas de los años sesenta o setenta.

Posiblemente lo más destacable es una pintura de Eduardo Santonja, que aparenta una pintura mural situada en la primera planta, frente al final de la escalera. Y digo que aparente pintura mural, puesto que es un lienzo que, como otros que hizo Santonja, luego se adhería a la pared.

Por lo que, aparte de un espléndido reloj de péndulo que está  en el despacho de la responsable de la Aduana, nada más que merezca la pena vimos en el edificio. Eso sí, desde una terraza en la parte trasera, pudimos comprobar como entorpece la imagen de la vieja y hermosa estación de ferrocarril de 1905.

Mi conclusión es sencilla. Arquitectónica y estéticamente, la Aduana, salvando la pintura de Santonja, el reloj y algunas máquinas antiguas, no merece la pena, se podría tirar. Lo que hay que evaluar es el coste económico de la operación urbanística, y del previo traslado de los funcionarios. Y para esos cálculos, doctores tiene la iglesia.
 

martes, 16 de enero de 2018

lunes, 15 de enero de 2018

Me han robado la bici


Ahora que, por fin, van a poner carril-bici en Cádiz -¡que cobazo nos dio el Partido Popular con este tema durante el teofilato!-, me roban la bici del patio, para lo que han tenido que entretenerse cortando la cadena-pitón que tenía.

Y no soy al único que en los últimos días le han robado la bici. A mi amigo Juan le han quitado, también del patio interior de su casa, el triciclo que tan útil le era para desplazarse por Cádiz. Y como a Juan y a mí, me llegan mensajes de que proliferan los robos de bicicletas.

Ya sé que hay asuntos -robos- más importantes y de más valor que investigar por la policía, pero la proliferación de robos de bicicletas induce a pensar que debe haber negocio con la venta del material robado, y eso debe ser más sencillo de indagar. 

La mía era como la de la foto.