Calle Ancha
CALLE ANCHA fue una sección de "El Redactor General de Cádiz" en la que se recogían novedades y comentarios surgidos en la calle Ancha y otras cercanas al Oratorio de San Felipe, sede de las Cortes de Cádiz. La sección, que más tarde reprodujo "El Conciso", publicaba y comentaba noticias y rumores sobre las intervenciones de los diputados, las actuaciones de los militares o de los funcionarios del Gobierno. Y en los cafés, tabernas y tertulias, corrían de boca en boca.
sábado, 2 de junio de 2012
Clase en la plaza de Mina
Leo los comentarios a la noticia de Diario de Cádiz, sobre una clase dada por un profesor del IES Cornelio Balbo en la plaza de Mina y no dejan de sorprenderme algunos. Y eso que desde hace casi ocho años publico mi columna "Calle Ancha" en el Diario todos los sábados, y me han dicho de todo (hoy mismo por defender la universidad pública).
Hay un argumento reiterativo: si se da una visión crítica, un argumento fundado en una ideología progresista o de izquierdas, es manipulación y adoctrinamiento. Pero si se hace desde posiciones conservadoras o de derechas, es educar. Paradojas de la vida que no merecen ser contestadas.
Asistí ayer, como padre invitado y avisado con suficiente antelación, a la clase en la plaza de Mina. Y, aunque no comparto plenamente todo lo que se dijo allí -no habló sólo el profesor, intervinieron otros profesores, padres y asistentes-, no creo que Jesús, el profesor que aparece en la noticia, tergiversara nada, ni adoctrinara, expuso argumentos, sus convicciones, lo hizo bien y provocó reflexiones entre los que allí estábamos.
Hace años con motivo de una protesta de estudiantes en mi facultad impartí una clase en la plaza del Falla, así que, como padre y como docente, creo que la de ayer fue una buena experiencia.
La foto es mía.
La Alameda, segunda parte
Un comentario de "Anónimo" sobre mi anterior entrada dedicada a los desperfectos de la Alameda, y sobre su limpieza, me lleva a poner nuevas fotos, hechas hoy mismo, que sirven para mostrar que la Alameda no está tan limpia como se dijo en el último pleno municipal.
Antes dos detalles. Primero, hoy una máquina estaba baldeando la Alameda sobre las 10 de la mañana, pero creo que no sirve para limpiarlo todo, por ejemplo, la suciedad del enlosado blanco.
Segundo, y más importante, siempre que he comentado la falta de limpieza en Cádiz, lo he hecho criticando a quienes la ensucian, no a quienes la limpian. Critico a quienes tiran basuras, botellas, colillas o plásticos en la calle y en los jardines, no a quienes se afanan en limpiar lo que los demás guarrean.
Pero eso no quita para que se pueda hacer un comentario sobre lo que dice un cargo público, en este caso Vicente Sánchez cuando afirmó que la Alameda está más limpia que nunca. Pues no, no solo hay muchos desperfectos y rotos, también hay basura y suciedad.
Antes dos detalles. Primero, hoy una máquina estaba baldeando la Alameda sobre las 10 de la mañana, pero creo que no sirve para limpiarlo todo, por ejemplo, la suciedad del enlosado blanco.
Segundo, y más importante, siempre que he comentado la falta de limpieza en Cádiz, lo he hecho criticando a quienes la ensucian, no a quienes la limpian. Critico a quienes tiran basuras, botellas, colillas o plásticos en la calle y en los jardines, no a quienes se afanan en limpiar lo que los demás guarrean.
Pero eso no quita para que se pueda hacer un comentario sobre lo que dice un cargo público, en este caso Vicente Sánchez cuando afirmó que la Alameda está más limpia que nunca. Pues no, no solo hay muchos desperfectos y rotos, también hay basura y suciedad.
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Alamada,
Vicente Sánchez
Sopa de letras
Una sopa de letras, en la facultad de Filosofía y Letras, para denuciar recortes y corruptelas varias. Aunque falte una "i" y sobre una "r".
La Universidad, una exigencia
En estos tiempos, en los que desacreditar el trabajo universitario
parece que se ha convertido en deporte nacional, conviene recordar que,
desde que se fundaron las primeras, la función de la universidad se
resume en tres puntos básicos: hacer hombres cultos, dentro del viejo
ideal renacentista e ilustrado; conseguir profesionales eficientes para
ponerlos al servicio de la sociedad; y fomentar y profundizar en la
investigación y, por tanto, en el avance del saber y del bienestar
social. Por eso en la universidad se educa y se transmite el
conocimiento a quienes, habitualmente, educarán, investigarán, dirigirán
y se harán responsables de una sociedad esencialmente democrática que
procura la mejora social de todos. Supone eso un cierto matiz selectivo,
que en ningún caso puede ser elitismo social y económico, sino de
formación, para lograr educar a los que deben ser los mejores al
servicio de la sociedad, los que deben defender que en la sociedad debe
primar la igualdad y no la selección de clase.
Precisamente por eso la enseñanza, que es un derecho inalienable e igualitario, debe fomentar la calidad, la originalidad y la excelencia en el saber. Educar en la universidad no puede ser atiborrar a los estudiantes de conocimientos y datos estancos, debe provocar la apertura intelectual, el afán de conocer por sí mismo, la posibilidad de profundizar individual y colectivamente en la ciencia, y para ello la universidad debe ser un reducto de libertad intelectual, en el que todas la teorías, ideas y concepciones puedan ser estudiadas y analizadas sin cortapisas. Y el estado y la sociedad deben favorecer un clima idóneo para que el conocimiento y la ciencia prosperen en su universidad y poner las bases para que haya una verdadera igualdad de oportunidades, para todos, sin exclusiones, en la formación científica y profesional. La enseñanza pública debe ofrecer una primera oportunidad a todos y eso no se logra con una subida de tasas y matrículas, antes al contrario, con el encarecimiento de la primera matrícula se niega a los más débiles económicamente su derecho a la formación. Posteriormente, a los que no aprovechen la oportunidad que la sociedad les ofrece, se les podrá "sancionar" con mayores exigencias en segunda y sucesivas matrículas, pero nunca negarles el derecho a ingresar en la universidad pública por cuestiones económicas.
Este, y no otro, es el fundamento de la protesta que en estos días se vive en la universidad. Se lucha por lograr que la universidad siga siendo un lugar para el estudio y la investigación, un lugar que forme a servidores de la sociedad y un lugar donde todos, sin excepciones, puedan tener su oportunidad de cumplir con un sueño, de desarrollar su vocación y formarse para luchar por el progreso y el bienestar social. No es la queja de unos privilegiados que quieren mantenerse en una jaula de cristal, es la lucha de quienes no quieren que haya jaulas ni de cristal, ni de ningún otro material.
Publicado en Diario de Cádiz, 2 de junio de 2012.
Precisamente por eso la enseñanza, que es un derecho inalienable e igualitario, debe fomentar la calidad, la originalidad y la excelencia en el saber. Educar en la universidad no puede ser atiborrar a los estudiantes de conocimientos y datos estancos, debe provocar la apertura intelectual, el afán de conocer por sí mismo, la posibilidad de profundizar individual y colectivamente en la ciencia, y para ello la universidad debe ser un reducto de libertad intelectual, en el que todas la teorías, ideas y concepciones puedan ser estudiadas y analizadas sin cortapisas. Y el estado y la sociedad deben favorecer un clima idóneo para que el conocimiento y la ciencia prosperen en su universidad y poner las bases para que haya una verdadera igualdad de oportunidades, para todos, sin exclusiones, en la formación científica y profesional. La enseñanza pública debe ofrecer una primera oportunidad a todos y eso no se logra con una subida de tasas y matrículas, antes al contrario, con el encarecimiento de la primera matrícula se niega a los más débiles económicamente su derecho a la formación. Posteriormente, a los que no aprovechen la oportunidad que la sociedad les ofrece, se les podrá "sancionar" con mayores exigencias en segunda y sucesivas matrículas, pero nunca negarles el derecho a ingresar en la universidad pública por cuestiones económicas.
Este, y no otro, es el fundamento de la protesta que en estos días se vive en la universidad. Se lucha por lograr que la universidad siga siendo un lugar para el estudio y la investigación, un lugar que forme a servidores de la sociedad y un lugar donde todos, sin excepciones, puedan tener su oportunidad de cumplir con un sueño, de desarrollar su vocación y formarse para luchar por el progreso y el bienestar social. No es la queja de unos privilegiados que quieren mantenerse en una jaula de cristal, es la lucha de quienes no quieren que haya jaulas ni de cristal, ni de ningún otro material.
Publicado en Diario de Cádiz, 2 de junio de 2012.
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derechos,
Universidad
jueves, 31 de mayo de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
La Alameda
Cuando en el último pleno municipal la concejala del PSOE, Marisa de las Cuevas, se quejó del mal estado de conservación de la Alameda, el concejal del PP, Vicente Sánchez, contestó que la Alameda está más limpia que nunca. Seguramente hace mucho tiempo que Sánchez no se ha dado un paseo por la Alameda.
Las fotos son del día 28 de mayo de 2012.
Hay escalones de mármol rotos...
faltan farolas...
y papeleras...
hay pérgolas apuntaladas...
bancos rotos...
y pavimento roto.
¡Qué Vicente se dé un paseo por la Alameda!, y no confunda al personal.
Las fotos son del día 28 de mayo de 2012.
Hay escalones de mármol rotos...
y papeleras...
hay pérgolas apuntaladas...
bancos rotos...
y pavimento roto.
¡Qué Vicente se dé un paseo por la Alameda!, y no confunda al personal.
Taquígrafos en el Cádiz de las Cortes
Ayer se inauguró en el Senado una exposición sobre la historia de la taquigrafía en el Parlamento
español, con motivo de la crearción del primer cuerpo de taquígrafos en las
Cortes de Cádiz hace algo más de 200 años, pues, aunque cuando
comenzaron las sesiones de Cortes en la Isla de León el 24 de septiembre de
1810 no había taquígrafos, los primeros estaban ya incorporados al salón de
sesiones en diciembre.
La invención de la taquigrafía es bastante anterior, pero el método se fue adaptando a cada idioma y en España se
atribuye su invención a Francisco de Paula Martí Mora (Játiva 1761-Lisboa 1827), en 1802, aunque el libro de Martí Tachigrafía castellana; ó, Arte de escribir con
tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escrítura común,
se publicó en Madrid en 1803.
Pronto se difundió la técnica y, como recuerda Ramón Solís en su
libro sobre el Cádiz de las Cortes, ya en el año 1806 el gobernador Francisco de Solano
había inaugurado una academia de taquigrafía en Cádiz. Pero fue en los años de las Cortes cuando el aprendizaje de la técnica de escribir rápido se
convirtió en una necesidad y tanto en el Diario
Mercantil, como en el Redactor General,
se pueden leer anuncios de academias y clases particulares de taquigrafía.
El
propio Francisco de Paula Martí, quien se anunciaba, en diciembre de 1811, como
«el inventor del arte de la Taquigrafía Castellana», abrió una academia en Cádiz
en la calle Soledad nº 145, donde se ofrecían clases nocturnas. Precisamente su
hijo Ángel Ramón fue uno de los primeros taquígrafos contratados en las Cortes.
Además de la academia de Martí, aparecen en la prensa anuncios de otros profesores de taquigrafía, como José Moya, que ofrecía un curso gratuito en la calle Nueva, Manuel Risueño, que impartía sus clases «después del toque de oraciones» en la calle Juan de Andas nº 143, o José Mediavilla que lo hacía en la calle Capuchinos.
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