martes, 30 de noviembre de 2021

Cañamaque, un autor de leyenda

Ayer se presentó en Diputación el libro de Javier Osuna sobre Cañamaque, un minucioso trabajo sobre la vida y obra del gran Manuel López Cañamaque, en el que Javi Osuna narra su vida y su trayectoria comenzando por sus orígenes familiares, su nacimiento en 1882 la calle Pasquín, recorriendo los barrios y calles por los que discurrieron sus primeros años. Nos aproxima a sus estudios en el Instituto Columela, a su desarrollo vital y familiar, sus publicaciones en prensa, destacando las Gaditanerías, otras actividades artísticas desarrolladas por Cañamaque, bandurria en mano siempre, hasta completar la biografía con su fallecimiento en 1953.

Pero, sobre todo, Osuna documenta las agrupaciones en la que participó Cañamaque, desde la “Estudiantina del centro de empleados y obreros de la Compañía Trasatlántica” de 1902, hasta “Las castañuelas”, del año en que murió. Vemos el papel de Cañamaque, entre otras muchas comparsas y coros señeros, en “Los anticuarios” (1905), “Las petits criollas” (1913), “El abanico de Luis XV” (1915), “Fantomas o banda de los 13” (1925), “Los pelotaris” (1927), “Jefes indios” (1929), “Reaparición de los Rampers” (1930), “Los tragabolas o los malos de Cañamaque” (1932), “Los zapateros criticones” (1933), “Los pamplis” (1935), “Los segadores andaluces” (1936), “Los arrumbadores” (1949), “Los ñáñigos” (1950), “Los guerreros del castillo X” (1952)…, un exhaustivo trabajo de recopilación de letras, que demuestra el genio de Cañamaque y la perseverancia investigadora de Javi Osuna, que llega a incluir una galería de intérpretes, un minucioso plantel de murguistas que colaboraron en algún momento con el maestro.

Una recopilación de lo que se ha escrito sobre Cañamaque, tomando así su figura en perspectiva, así como las fuentes y bibliografías usadas en la investigación, cierran esta completísima biografía del, hasta ahora, más prolífico autor del Carnaval de Cádiz. 

domingo, 28 de noviembre de 2021

El gafe de Valcárcel

Escribe hoy José Antonio Hidalgo, en Diario de Cádiz que Valcárcel es "otro revulsivo en crisis", resumiendo certeramente como el antiguo Hospicio, desde que dejó de ser un centro docente dependiente de Diputación, no ha encontrado uso por parte de las administraciones públicas. No le falta razón. 

Recuerda Hidalgo que se han manejado dos propuestas para darle uso a Valcárcel, propuestas que, en mi opinión, ninguna ha fructificado por la oposición e inoperancia del PP. 

La primera partió de Rafael Román cuando era presidente de la Diputación, para convertir a Valcárcel en un hotel de cinco estrellas, propuesta que se encontró con la oposición del ayuntamiento presidido por Teófila Martínez, una oposición tan eficaz, que la empresa Zaragoza Urbana S.A., que estaba dispuesta a invertir en el hotel, abandonó el proyecto. Lo pueden recordar aquí.

Como el hotel no salió adelante, surgió la propuesta de que Valcárcel acogiera la Facultad de Ciencias de la Educación de la UCA, lo que supondría una mejora en las instalaciones de la sede del Campus del Río San Pedro, que se ha quedado pequeña, y el retorno a la ciudad donde empezaron los estudios de Magisterio, germen de la actual facultad.

Pero tampoco en este caso el PP ha puesto interés, pese a que Juanma Moreno, en la campaña electoral que, con el apoyo de VOX, le llevó a presidir la Junta de Andalucía, prometió, si ganaba, trasladar Ciencias de Educación a Valcárcel, promesa que ha incumplido, lo pueden ver aquí. También prometió construir el hospital regional en los terrenos de la antigua aeronáutica -Juanma lo haría, decía el eslogan-, pero esa es otra historia.

Total, que Valcárcel sigue siendo un edificio histórico gafado, convertido en poco más que un aparcamiento temporal, mientras vemos cómo se deteriora día a día. Cuando se caiga, todos los que tienen competencia y obligación de preservar el patrimonio histórico y artístico andaluz, miraran para otro lado y señalarán al de enfrente.   

miércoles, 24 de noviembre de 2021

En la universidad Aix-Marsella



 

Violencia, ¿solo en las protestas?

Se critica mucho, quizás con alguna parte de razón, las actitudes violentas en las manifestaciones de los trabajadores del metal. Pero se olvida que hay otra forma de violencia soterrada que, sin dudas, provoca la de los manifestantes.

Es violencia, social y sicológica, que la renovación de un convenio colectivo se retrase casi un año: el actual expiró el 31 de diciembre de 2020, por lo que los trabajadores llevan once meses esperando un nuevo convenio.

Y es violento conocer que los negociadores se reunieron el lunes y, como no llegaron a un acuerdo, se citen para hoy miércoles, dejando el día de ayer en blanco. Es muy cómodo, e irresponsable, posponer una negociación, mientras los trabajadores están pendientes de los resultados de la negociación, Esa espera, desespera.

Si las partes quieren solucionar el conflicto, si quieren llegar a un acuerdo, que se sienten a negociar y no se levanten hasta acordar un convenio justo. Solo así se acabaran las protestas en las calles.   

jueves, 18 de noviembre de 2021

El Papa en Cádiz

La foto es en el aparcamiento de la plaza de España. 

Es curiosa la figura que aparece detrás del Papa. 

martes, 16 de noviembre de 2021

Parque de Varela

Con el lío del estadio, se nos ha olvidado quitarle el nombre al "Parque Chalet de Varela", y eso que es fácil quitar esta plaquita.

Sí, el nombre se refiere a José Enrique Varela, que tuvo un destacado papel en el golpe de estado contra el gobierno legítimo de la república, que condujo a la dictadura franquista. Propició la represión contra republicanos y demócratas, en agosto de 1936 llegó a decir "en Cádiz no dejaremos un republicano ni nadie que huela a izquierda con vida". Fue ministro con Franco y Alto Comisario de España en Marruecos.

No creo que un parque de Cádiz deba mantener su nombre.


Si viajas en tren, no hay abstinencia

Lo que so las cosas, en la España de la dictadura franquista, en la España que se definía como estado modélico del  nacionalcatolicismo, bastaba con viajar en un tren estatal para lograr dispensa de la católica ley de abstinencia, concedida por el arzobispo de Madrid-Alcalá.






 

El árbol del arte moderno

Me parece una genialidad


 

lunes, 15 de noviembre de 2021

Aquelarre

Según el diccionario de la Real Academia, un aquelarre es una "junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas".

Y como un aquelarre define el presidente del PP, Pablo Casado, a la reunión de cinco mujeres de izquierda celebrada en Valencia el sábado pasado. Es decir, Pablo Casado ha llamado brujas a Yolanda Díaz, Mónica Oltra, Mónica García, Ada Colau y Fatima Hamed.

El término aquelarre no tiene ninguna otra acepción en castellano, solo, en este caso, reunión de brujas. Me gustaría saber qué opinan las mujeres del PP, militantes y simpatizantes, sobre el trato vejatorio de Casado a las cinco mujeres de la foto. 

Por cierto, la foto es de Europa Press.   

viernes, 12 de noviembre de 2021

Historias de Vejer, 3er tomo

Se presentó el sábado pasado en Vejer el tercer tomo de Historias de Vejer, el último libro de Antonio Morillo Crespo. Y fue un placer presentarlo junto a su autor, Miguel Ángel Aguilar y Antonio Muñoz.

Como en los tomos anteriores, Antonio Morillo da a conocer episodios variados de la historia vejeriega, siempre de forma amena y muy rigurosa, no en balde ha rastreado documentación del archivo local, los provinciales y la Chancillería de Granada.

Tras un primer capítulo dedicado a las cuevas y las murallas, al que sigue el sugerente epígrafe titulado “Vejer en la frontera”, que ya de por sí da pistas sobre su contenido, la nueva entrega de Antonio Morillo se centra en la Modernidad.

Hay temas entresacados de las actas municipales de fines del siglo XV, varias páginas dedicadas genéricamente al siglo XVII, capítulos que retoman la presencia del duque de Medina Sidonia en la vida de Vejer y los vejeriegos, una presencia que dio lugar a conflictos y pleitos, quizás no tan importantes como el de Juan Relinque, pero siempre espinosos. Aunque no era el duque el único personaje que provocó conflictos, hubo otros varios, la mayor parte de ellos por soberbia y ejercicio desmesurado de poder de quien se creía superior a sus convecinos. Aparecen en este sentido personajes como Andrés Cabeza de Vaca, el tullido “alcalde de capa y espada” con quien se enfrentó Pedro de Baro. Está el caso de Antonio de los Cameros y Mendoza que ejercitándose en el tiro mató, por accidente, a un niño de 12 años. Y otro Cameros de Mendoza, en este caso don Diego, abusó de su posición y poder cuando, con la excusa de empréstito mal pagado por el boticario Simón Rodríguez de Bustamante, trató de arrebatarle tierras de su propiedad. También está el caso de José de Villavicienso que en una pendencia hirió a Manuel de Lara; igualmente conocemos un enfrentamiento físico, una quimera según la documentación de la época, ocurrido en la plazeta de la Encrucijada que tuvo resultados mortales. Con menos luctuosos, pero peliagudos y, a veces, prolongados en el tiempo, conocemos toda una serie de pleitos entre corregidores y alcaldes, pleitos de residencia, o los pleitos que tienen como protagonista a Bartolomé de Amaya y Mendoza.

Y junto a esos temas, tan apasionantes como conflictivos, Antonio Morillo nos ofrece algunos más amables, como el que titula “los hortelanos y el potro enamorado”, el que narra la relación de Juan de Amaya y el convento de las Concepcionistas, el dedicado a la dehesa de Paterna y San Ambrosio, o el muy interesante sobre el Palomar de la Breña. El libro termina con dos capítulos dedicados al siglo XX, uno que narra diversos aspectos de los años cuarenta –la postguerra- en Vejer; y otro dedicado a espectáculos públicos, como corridas de toros, fútbol, zarzuela, el flamenco, el cine, las veladas, la feria, actuaciones de artistas conocidos, como Antonio Machín o Juanito Valderrama…

Historias de Vejer, en su tercer tomo, como en los anteriores, es una lectura recomendable.

En la foto, al terminar el acto, con Miguel Ángel Aguilar y Antonio Morillo