domingo, 20 de agosto de 2017

Mil sitios tan bonitos como Cádiz

Es el título de uno de mis favoritos, Mil sitios tan bonitos como Cádiz, el blog de Manolo Muñoz Fossati, dedicado a describir viajes y paisajes. Me gusta el contenido, y me encanta el título. A todos aquellos que piensan que Cádiz es el lugar más bonito del mundo, lo mejó de lo mejón, Fossati les muestra lugares, no mejores, pero "tan bonitos como Cádiz".

Viajar ilustra, enseña y sirve para curar chovinismos. Por ejemplo, como ocurre en Cádiz con las caballas, en Copenhague buzos sacan mejillones criados en el mar y los venden recién recogidos a los paseantes.


Y en Estocolmo también hay cantos rodados y cañones en el casco histórico.

El museo de Carnaval ¿tiene alma?


Leo en Diario de Cádiz que el museo de Carnaval ya tiene cara, lo que equivaldría a decir que tiene fachada, que tiene un inmueble, pero lo que hay que preguntar es si el museo tiene alma, y, respetando la labor del periodista que transmite la información, de lo que se lee en el periódico y de lo que se va conociendo por otras fuentes, parece que no, que no tiene alma, que no tiene contenido, que de lo que se está hablando es de la adaptación técnica de un edificio que, con lo que se conoce, podría servir igual para un museo de Carnaval, que para un museo de peluquería o una academia de habaneras.

El proyecto descrito por el gobierno municipal, del que informa el periódico, habla de la readaptación de los espacios del palacio Recaño para cualquier uso, por eso comienza diciendo que tendrá entrada (menos mal), conserjería, cafetería, sala de digitalización, un pequeño teatro..., en la planta baja. Y, de abajo arriba, salas de exposiciones temporales, de reuniones de colectivos -¿para decidir la fecha fija del Carnaval?, ¿para votar la composición del jurado?-, más salas de exposiciones permanentes -con disfraces y tipos, como en el "museo del Torreón de las Puertas de Tierra"-, talleres de restauración, hemeroteca, fonoteca, videoteca, talleres de costura, además de taller de restauración de vestuario y almacén para ídem... Por último, oficinas de administración, sala de investigadores y, en la azotea, el típico "lavaero".

Lo descrito es, reitero, un proyecto de adaptación de un edificio, la cara del museo, pero ¿dónde está el alma?, qué proyectos, museológico y museográfico, hay detrás. Primero habría que explicar cuál es el discurso o programa museográfico, qué contenido tendrá el museo, qué se pretende explicar y mostrar, cuáles son los contenidos teóricos, las técnicas de exposición y los vínculos entre los espacios; después, la gestión de la colección o las colecciones, las medidas de conservación y exhibición necesarias, etc. Y conociendo eso, buscar el espacio expositivo.

Pero no, se deduce que el ayuntamiento ha empezado el museo al revés, da la impresión de que se empieza la casa por el tejado: rehabilitamos un edificio y después metemos lo que quepa y, ¡halehop!, ya tenemos museo, en el que, eso sí, como gran innovación museológica, habrá una "sala de firmas", que no se sabe para qué sirve, pero queda bien. .

Hay espacios en Cádiz más fáciles de acondicionar para el museo del Carnaval que el palacio Recaño, cuya elección parece que se justifica -y esto da idea del nivel científico del proyecto- diciendo que está a 70 metros de donde nació El Tío de la Tiza, a 400 del Teatro Falla y a otros 400 de El Corralón (y a 451 de Casa Manteca, añado yo).

PD. Aprovecho para recordar que "Los Mojosos" de Costus siguen sin volver a casa.

jueves, 10 de agosto de 2017

1717-2007: la obra de Antonio García-Baquero

No, no se trata de un error, no me he confundido en la segunda fecha, en todo caso trato de corregir lo que me parece un olvido injusto.

En el año 2007, a principios de mayo, murió Antonio García-Baquero González, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla, uno de los mejores modernistas que ha dado la historiografía española de cualquier época, que fue profesor mío cuando yo empezaba a estudiar Historia y, después, amigo.
Antonio García Baquero dedicó su trabajo de investigación, primordialmente, a la Carrera de Indias, a la fiscalidad y al comercio ultramarino en el siglo XVIII, centrando su trabajo en el papel de Cádiz en dicho intercambio mercantil. Desde su primera investigación, su tesina, dedicada a la decadencia económica de Cádiz tras la emancipación americana -publicada con el antetítulo Comercio colonial y guerras revolucionarias-, hasta su obra cumbre, esencial en todos los sentidos, Cádiz y el Atlántico (1717-1778). El comercio colonial español bajo el monopolio gaditano.
Después vendrían, además de Libro y cultura burguesa en Cádiz: la biblioteca de Sebastián Martínez (1988), nuevos trabajos sobre el comercio indiano, como La Carrera de Indias: suma de contratación y océano de negocios (1992), o El comercio colonial en la época del absolutismo ilustrado (2003), entre otras muchos trabajos.

Sin Cádiz y el Atlántico, donde García Baquero analiza todo el período del monopolio gaditano, conoceríamos mucho menos sobre lo que se quiere conmemorar con el Tricentenario. Editado por primera vez en 1976, Cádiz y el Atlántico, que fue reeditado en 1988 por el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz, sigue siendo una lectura imprescindible para conocer el período que se inició en 1717.
Por eso me parece de justicia, en este año del Tricentenario, recordar a Antonio García-Baquero y su excelente trabajo sobre el comercio ultramarino en el siglo XVIII y sobre la labor de la Casa de Contratación en Cádiz entre 1717 y 1778.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Protestas



Santa Inés 2 y San Miguel 7

En el concurso 242, que quedó desierto, Francisco Gómez dio una respuesta que no era acertada, pero hay que reconocer que los exornos se parecen.

Este es San Miguel 7, dpldo, en la fachada de Gaspar del Pino:

Y este el de Santa Inés 2:
Se parecen mucho, pero no son iguales, en el segundo la palma tiene 9 hojas, frente a 7 del primero, y hay más detalle en el enlace entre el círculo solar y la palma.

Romaní, el alcalde y los autónomos

Foto: Diario de Cádiz

Ignacio Romaní, cumpliendo su función de incordiar al gobierno municipal, retuerce una información sobre el descenso del número de autónomos en Cádiz, lo califica de desastre y culpa al alcalde, José María González Santos, y recuerda la feliz época del teofilato. Lo malo de la argumentación de Romaní es el final, cuando dice que el actual gobierno del PP da "un apoyo claro al autónomo".

Como se sabe que Ignacio Romaní prepara sus intervenciones, no cabe duda de que conoce que, en el año 2017, el gobierno presidido por Mariano Rajoy incluyó en los Presupuestos Generales del Estado una nueva subida de la cuota de los autónomos, unos 8 euros más cada mes, pero a Romaní se le olvidó decirlo, se le pasó especificar cómo apoya el PP a los trabajadores autónomos: aumentando la presión fiscal.

Claro que también se le olvidó a Romaní decir que los autónomos españoles son, comparativamente, los que más pagaban de Europa en 2016, como se puede comprobar aquí y aquí, por eso, para ayudarles, el gobierno de Rajoy les sube las cuotas.

lunes, 7 de agosto de 2017

Pescando en Cortadura

Y comenzando el ocaso, sobre las 21 horas.

Corregido

Escribí no hace mucho, tras leer un panel de los que difunden el Tricentenario en la calle Beato Diego, que hablar de veraneo en el siglo XVIII me parecía exagerado e inadecuado, y trataba de explicar por qué me lo parecía; quien quiera recordarlo, puede verlo aquí.

No sé si por lo que escribí, o por cualquier otra razón, lo cierto es que alguien lo ha corregido, o para ser más exacto, han borrado la frase "ya se veraneaba en Cádiz".



sábado, 5 de agosto de 2017

Yo expongo

Con esa corta frase encabezaba Yolanda Vallejo un artículo que, algunos, han considerado excesivo, por personalizarlo, por atribuirse un protagonismo en el texto que, seguramente, la autora no pretendía darle, ya que Vallejo hacía una reflexión lúcida sobre algo que parece evidente: cuando no se puede, no se debe.

Es duro, pero también es cierto que trabajar con pocos medios y con prisas, puede provocar resultados, en parte o totalmente, frustrantes. Y eso es lo que ha podido pasar con las exposiciones del Tricentenario de las que Yolanda Vallejo habla en su artículo.

No me habían hablado bien de la que se puede ver en los claustros de Diputación, pero creo que no está tan mal. Considero que el principal problema es que le sobra espacio y faltan objetos, como evidencia el exceso de piezas de La Caridad que contrasta con la escasez de otras de diferente temática y, sobre todo, la parte final es excesiva. Faltan piezas y contenido, y el espacio expositivo se rellena con cajas y con reproducciones de imágenes muy conocidas, dispuestas como un mosaico, para cubrir un pasillo que, imagino, se hizo largo a los responsables de la exposición. Pero el comienzo y las primeras partes, con una escenografía bien realizada y piezas acordes a lo que se pretendía contar, insisto, no está mal.

La de Unicaja es distinta, aquí me imagino a los responsables acongojados, intentando cubrir tres salas, para las que contaban con escaso contenido y muy poco argumento. Eso explica que, para cubrir las paredes, se haya recurrido a fotografías, sin duda de calidad, pero ya conocidas, a recortar figuras igualmente conocidas, que encajan, unas y otras, en una cronología variable: igual sirven para fines del siglo XVIII, que comienzos del XIX. Sin embargo, sorprende la falta de rigor historiográfico cuando se exponen objetos fuera del contexto histórico de la exposición, piezas del siglo XIX.

Es posible que muchos visitantes desconozcan que Fortuny pintó "La vicaría" en 1870, por lo que el abanico que reproduce la escena quizás pase desapercibido, pero los billetes del Banco de Cádiz, de 1846 y 1847, la prensa y el telescopio del siglo XIX, la factura de 1851, o el juego de café de 1860, entre otras piezas, no deberían estar en una exposición dedicada al siglo XVIII.

Creo que a eso se refería Yolanda Vallejo con su "Yo expongo": si no se puede, no solo no se debe, es que no hay que hacerlo.

   

viernes, 4 de agosto de 2017

Concurso 242

Está en Cádiz, ¿dónde?

De premio, recortes de hostia de las monjitas de San Carlos.