El 11 de febrero de 1873 la Asamblea Nacional, es decir, la suma del Congreso de los Diputados y el Senado de la Nación española, conocieron la abdicación de Amadeo I al trono español, que les comunicó, en su nombre, el presidente del Consejo de Ministros, Manuel Ruiz Zorrilla.
La Asamblea Nacional, tras conocer el escrito de renuncia, para sí y sus sucesores, de Amadeo de Saboya, y reconocer que sus palabras eran una muestra "de rectitud, de honradez, de lealtad" del monarca saliente, acordó asumir "el poder supremo y la soberanía de la Nación", declarar "como forma de Gobierno de la Nación la República" y nombrar un "Poder Ejecutivo" compuesto por Estanislao Figueras, como presidente, Emilio Castelar, ministro de Estado, Nicolás Salmerón, ministro de Gracia y Justicia, José Echegaray, ministro de Hacienda, Fernando Fernandez de Córdova, ministro de la Guerra, José María de Beranger, ministro de Marina, Francisco Pí y Margall, ministro de la Gobernación, Manuel Becerra, ministro de Fomento y Francisco Salmerón, ministro de Ultramar.
Los mensajes, tanto el de abdicación suscrito por Amadeo, como el de aceptación de la renuncia y proclamación de la República, publicados en la Gaceta de Madrid el 12 de febrero, merecen ser conocidos, más en tiempos como los actuales en los que el Congreso y el Senado parecen más un patio de colegio, que unas cámaras representativas de los españoles.

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