martes, 26 de noviembre de 2013

Las cosas cambian una barbaridad

¡Cómo cambian las cosas!, Una barbaridad, lo que yo les diga.


Hasta no hace mucho, justamente hasta el 20 de noviembre de 2011, el Partido Popular culpaba al gobierno de los retrasos en las obras del segundo puente sobre la bahía de Cádiz. Incluso todos recordamos a la alcaldesa, Teófila Martínez, en agosto de 2010, a pie de obra reclamando presteza y recogiendo firmas para agilizar las obras, mientras exigía al entonces ministro de Fomento, José Blanco, garantías de su terminación en 2012. Todavía más, en julio de 2011, José Loaiza, como presidente del PP, ¡le pedía explicaciones a la Junta de Andalucía por los retrasos en las obras del nuevo puente!

Ahora ya no tiene la culpa el gobierno de la nación, no sé si en el PP culparán de algo a la Junta, aunque no me extrañaría, pero de momento la ministra de Fomento, Ana Pastor, la que dijo que el puente se terminaría en diciembre de 2013, culpa a la empresa constructora, a la que piensa pedirle explicaciones.

La foto es de marzo de 2013.

5 comentarios:

Jesús dijo...

Yo no estoy de acuerdo del todo, porque hay cosas que no han cambiado tanto: ahí está el puente, que le da igual que gobiernen los de la izquierda o los de la derecha. Él tiene sus plazos, que nadie conoce, y ya los irá cumpliendo según su criterio. La culpa es del puente.

marc bugnard dijo...

EL SEGUNDO PUENTE, UN PERFECTO CABALLO DE TROYA (III)

Teófila Martínez, cuando desde 1996 impulsaba el segundo puente en contra de otros conceptos de movilidad, perseguía desde el principio esa meta oculta: la continuación de los planes de desarrollo industrial en este lugar del istmo, sin revelar nunca esa verdad a los gaditanos.

Desde 1996, ella tenía una misión principal que cumplir: asegurar que el valor de estos terrenos favoreciesen y beneficiasen a intereses ajenos a la ciudad y no a los gaditanos de 1978 y para esto hace falta un segundo puente.

En su “Manifiesto para el puente en el Doce” menciona incluso a la nueva Terminal Contenedores de la APBC, pero no hay ni una sola sílaba sobre su proyecto industrial.

Fue sólo con ocasión del nuevo PGOU y a raíz de las elecciones en 2011, cuando ella empezó a hablar del “Polígono Industrial Ciudad de Cádiz”, que hoy vende como “Plataforma Logística”. También este desarrollo corresponde a la especialización en la actividad Graneles de la Bahía de Cádiz, con grandes beneficios foráneos pero sin creación de empleo para los gaditanos, otra vez ignorantes ante todo esto.

Una amarga verdad más sobre el Puente de la Constitución de 1812: su financiación no está sufragada por la industria estatal (su verdadera beneficiaria), sino por los gaditanos.

En concreto, por su partida estatal en nuevas infraestructuras de movilidad en la provincia, que esta región retrasada estuvo esperando tanto tiempo. Recordamos: el puente Carranza, el que Teófila Martínez quiere adueñarse para su desarrollo industrial estatal en Puntales, en su día fue financiado no por el estado, sino por los gaditanos y con peaje hasta más allá de la última peseta.

¡El puente no está todavía construido ni en su 50% y el abortar la obra resultaría hoy todavía más económico que completarla! Las dos empresas del estado deben RESPONSABILIZARSE y hacerse cargo del coste de su infraestructura o renunciar a ella, mientras que la región Bahía de Cádiz todavía sigue esperando su gran partida estatal para nuevas infraestructuras de movilidad.

¡Gaditanos! Vuestra tierra representa en este siglo un valor muy alto. Es el valor urbanístico y paisajistico de la bahía por un lado y la situación estratégica del puerto por otro.

Esto, en un principio, es un hecho muy prometedor. Pero existe una España en España que no se siente constituida junto a vosotros como una nación, sino que considera los bienes de aquí como si fueran suyos.

Su Cádiz no contempla ciudadanos y potenciales regionales. No ve una ciudad para vivir, sino exclusivamente una oportunidad industrial.

Es el momento de pronunciarse como gaditano, porque el futuro que se os avecina es de lo más negro. Este Cádiz no sería ni constitucional, ni europeo, ni del primer mundo y mucho menos español, sino más bien su cloaca. Sois ya en todos los aspectos víctimas de un abuso y el Atlántico actúa como la única defensa de vuestra tan valiosa tierra. El segundo puente es mal para Cádiz.

En el instante en que introdujeron dentro de sus murallas a ese caballo de madera, tan hermoso como extraño, cansados de la gran fiesta enloquecida, los troyanos dejaron de existir salvo en los libros de historia. ¿Será un día “El Segundo Puente de Cádiz” el título de una historia que empieza con: “Hubo, en el pasado, algunos ibéricos, que se llamaron gaditanos. Vivían sobre su bello istmo dentro una maravillosa bahía, bien protegido por el Océano Atlántico …”

marc bugnard dijo...

EL SEGUNDO PUENTE, UN PERFECTO CABALLO DE TROYA (II)

Troya había resistido su asedio durante años gracias a sus insuperables muros. Sólo mediante una artimaña los atacantes pudieron invadir la ciudad y exterminar a sus habitantes y a su cultura. Los troyanos pensaron que el adversario había abandonado la contienda y dejado un extraño regalo: un gran caballo de madera.

Este caballo entraba apenas por la puerta de fortaleza y nadie entendía bien su significado, pero en todo caso parecía hermoso y lo introdujeron dentro de la ciudad. Sin embargo, lo que en realidad escondía el presente era a un grupo de soldados que, a las pocas horas de apagarse la gran fiesta y durmiendo ya los troyanos, abrieron la puerta de la fortaleza al ejercito del invasor.

Precisamente lo mismo ocurre con el Segundo Puente y los gaditanos: en 2006 vino Magdalena Álvarez-Arza del PSOE-E/A a anunciar el “puente más grande de Europa“:“Compromiso cumplido por parte del Gobierno hacía los gaditanos”.

Demasiado grande, demasiado bonito, demasiado caro… para la pequeña ciudad isla.

Nadie supo para qué servía en realidad. Unos insistían en que era para facilitar el paso entre la ciudad y la Bahía.

Otros señalaron que de poco sirve traer más coches si no hay sitio ni para moverse ni tampoco para aparcar y que mejor valdrían otras soluciones. Sin embargo, la mayoría celebraba con enorme jolgorio este brillante proyecto, adornado por una nube de propaganda, insistiendo en que el puente era “bueno para Cádiz”. La alcaldesa Teófila Martínez mantenía que ese puente sería un “símbolo de la recuperación de la esperanza colectiva en un futuro mejor”. ¿Quinientos millones de euros solo para un símbolo?

Desde la perspectiva de la APBC, el Segundo Puente es la condición previa que le permite mantener y ampliar su Terminal Contenedores en la ciudad de Cádiz. Aunque no fue anunciado antes de 2009, es esta misma finalidad la que explica la diferencia de diseño entre lo pedido por Teófila Martínez y el elaborado desde 2004 por el Gobierno Zapatero/Álvarez: el cambio de cuatro a seis carriles.

Conseguido esto, la APBC puede ya hacer realidad su concepto portuario básico del año 2000: la especialización del muelle de Las Cabezuelas en Puerto Real -el terreno estrella- como Hub-Port Graneles (sólidos y líquidos).

Pero el verdadero motivo para el segundo puente – la verdad oculta y ocultada que EL CASO CÁDIZ con este artículo destapa y revela – es y siempre fue el proyecto industrial “Exterior de la Zona Franca”.

Hoy, con un 85% de la antigua zona industrial en desuso, el puente Carranza se encuentra saturado. Es lógico pensar, que una re-activación industrial en el millón y medio de metros cuadrados entre Puntales y Cortadura generaría tanto tráfico, que ocuparía por sí mismo todo el Puente Carranza.

Por eso este proyecto depende de que Cádiz tenga un segundo puente como acceso desde el norte a la ciudad de Cádiz.

El proyecto de Teófila Martínez data de 1950 y contemplaba una expansión hasta San Fernando. En aquel tiempo el gaditano como sujeto no existía y mucho menos su autodeterminación municipal y regional.

El proyecto de 1950 literalmente desconoce los también potenciales económicos propios de la región Bahía en sí, como lo son el atractivo urbanístico, el turismo o el eventual asentamiento de nuevas empresas.

El gaditano como dueño de su propia tierra, es un hecho que se establece solo en 1978. Pero el mismo carácter exclusivista y abusivo de la época totalitaria inspira hoy la idea de comercializar ese suelo municipal como industrial: la pérdida para los gaditanos sería nada menos que la diferencia de valor, comparado con la comercialización como proyecto urbanístico.

Esa diferencia de valor se sitúa en unos cientos de millones de Euros (basta con consultar los respectivos precios en la actualidad en la Bahía de Cádiz).

marc bugnard dijo...

EL SEGUNDO PUENTE, UN PERFECTO CABALLO DE TROYA (I)

EL CASO CÁDIZ.- El papel que realmente desempeña el segundo puente sobre la Bahía de Cádiz es el de permitir la INDUSTRIALIZACIÓN DEL ISTMO en el siglo XXI para beneficios ajenos a nuestra región y no para los gaditanos.

La jugada es doble: se trata, por un lado, de propiciar el desarrollo de la APBC; pero en primer lugar se trata de posibilitar el proyecto llamado “exterior de la Zona Franca” o “Polígono Industrial Ciudad de Cádiz”. Sin un segundo puente sería del todo imposible un desarrollo industrial en una ubicación tan remota como la del istmo.

La movilidad del municipio, por sí sola, -sin el tránsito añadido que generarían las dos empresas estatales- no necesitaría ningún segundo puente, le bastaría con el puente Carranza. Cádiz reúne las condiciones idóneas para las modernas formas de movilidad y aún más: lo que no hay aquí es espacio y el viario está ya saturado de coches. Aquí la idea de fomentar un mejor acceso para coches es una limpia gilipollez.

Jose Roman dijo...

¡¡ muy buen comentario !!