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domingo, 23 de abril de 2023
sábado, 22 de agosto de 2020
Cádiz: homenaje a Castelar en 1932-1933
Como es sabido, Emilio Castelar nació en Cádiz en 1832 y murió en San Pedro del Pinatar (Murcia) en 1899.
Ligado desde su juventud al liberalismo y al republicanismo, fue Presidente de la Primera República, hasta que fue destituido por el golpe de Pavía, que condujo a la presidencia al general Serrano, que, con el apoyo de conservadores y radicales, estableció una dictadura republicana, hasta que Martínez Campos restauró la monarquía en diciembre de 1874.
Durante la Restauración, Castelar formó el partido Demócrata Posibilista, en el que reunió a republicanos que pretendían democratizar el nuevo régimen sin enfrentarse directamente a la monarquía. En 1893 decidió retirarse de la política aconsejando a sus seguidores integrarse en el partido Liberal que presidía Sagasta.
En 1905, el alcalde de Cádiz y jefe del partido Conservador, Luis José Gómez Aramburu, propuso levantar un monumento a Castelar, en la plaza en la que nació, la plaza de Candelaria, que fue inaugurado a principios de 1906, no obstante en la placa consta como fecha el año anterior, 1905. Y en 1932, el ayuntamiento republicano decidió colocar en el monumento una placa conmemorativa del centenario del nacimiento de Emilio Castelar, homenaje al que se unieron los cónsules de las repúblicas iberoamericanas, como consta en otra placa.
En ese contexto el escritor Servando Camúñez (Cádiz, 1854- San Fernando, 1936), escribió unos versos en 1933, que se publicaron dos años después en una Guía del Veraneante en Cádiz, junto a la foto de la estatua que ilustra esta entrada. Reproduzco los versos a continuación.
Ligado desde su juventud al liberalismo y al republicanismo, fue Presidente de la Primera República, hasta que fue destituido por el golpe de Pavía, que condujo a la presidencia al general Serrano, que, con el apoyo de conservadores y radicales, estableció una dictadura republicana, hasta que Martínez Campos restauró la monarquía en diciembre de 1874.
Durante la Restauración, Castelar formó el partido Demócrata Posibilista, en el que reunió a republicanos que pretendían democratizar el nuevo régimen sin enfrentarse directamente a la monarquía. En 1893 decidió retirarse de la política aconsejando a sus seguidores integrarse en el partido Liberal que presidía Sagasta.
En 1905, el alcalde de Cádiz y jefe del partido Conservador, Luis José Gómez Aramburu, propuso levantar un monumento a Castelar, en la plaza en la que nació, la plaza de Candelaria, que fue inaugurado a principios de 1906, no obstante en la placa consta como fecha el año anterior, 1905. Y en 1932, el ayuntamiento republicano decidió colocar en el monumento una placa conmemorativa del centenario del nacimiento de Emilio Castelar, homenaje al que se unieron los cónsules de las repúblicas iberoamericanas, como consta en otra placa.
En ese contexto el escritor Servando Camúñez (Cádiz, 1854- San Fernando, 1936), escribió unos versos en 1933, que se publicaron dos años después en una Guía del Veraneante en Cádiz, junto a la foto de la estatua que ilustra esta entrada. Reproduzco los versos a continuación.
sábado, 8 de agosto de 2015
Barrio de La Candelaria
Ya comenté en una entrada anterior que, a finales del siglo XVIII, la ciudad de Cádiz estaba dividida, administrativamente, en 18 barrios en intramuros, además del núcleo de población conocido como Extramuros de Puerta de Tierra. Y que, a principios del XIX, tras unirse en 1789 los barrios de San Antonio y Bendición de Dios, quedaron 18, considerado ya como barrio el de Extramuros.
Como testimonio visible de la existencia de los citados barrios, se pueden ver todavía azulejos con la antigua numeración de las casas, con indicación expresa del barrio al que pertenecen, como, por ejemplo, el Barrio de San Lorenzo, que aparece así nombrado, o el Barrio de Nuestra Señora del Pilar, reconocible por la imagen que aparece en los azulejos con la numeración de las casas.
Hace unos días, íbamos paseando por la calle Sacramento, cuando descubrió Marieta este azulejo:
Pensé, por la iconografía, que se trataba de la virgen del Rosario. Pero, posteriormente, encontramos en el Museo de las Cortes, este escudo:
La leyenda que lo acompaña dice que se trata de la reutilización de un azulejo de la Virgen de La Candelaria, fechándolo en el siglo XVIII.
Efectivamente, aunque la iconografía de ambas advocaciones -Rosario y Candelaria- se parecen, la del azulejo descubierto es una representación de la Virgen de La Candelaria, lo que hace pensar que también en el Barrio de Nuestra Señora de La Candelaria se señalaban sus casas con azulejos específicos de dicha advocación.
En 1810 el barrio de La Candelaria comprendía las calles, o parte de las calles, de la Carne (Columela), Comedias (Feduchy), Descalzas (Montañés), Don Carlos (Sacramento), Horno Quemado (Dr. Dacarrete), Torno (plaza de La Candelaria), Laurel (Barrocal), Santiago, Villalobos, Cobos, Sucia (Manzanares), Santo Cristo y plazuela de La Candelaria.
De momento no he encontrado ninguno más, pero sería interesante, e importante, conocer la existencia de algún otro.
Como testimonio visible de la existencia de los citados barrios, se pueden ver todavía azulejos con la antigua numeración de las casas, con indicación expresa del barrio al que pertenecen, como, por ejemplo, el Barrio de San Lorenzo, que aparece así nombrado, o el Barrio de Nuestra Señora del Pilar, reconocible por la imagen que aparece en los azulejos con la numeración de las casas.
Hace unos días, íbamos paseando por la calle Sacramento, cuando descubrió Marieta este azulejo:
Pensé, por la iconografía, que se trataba de la virgen del Rosario. Pero, posteriormente, encontramos en el Museo de las Cortes, este escudo:
La leyenda que lo acompaña dice que se trata de la reutilización de un azulejo de la Virgen de La Candelaria, fechándolo en el siglo XVIII.
Efectivamente, aunque la iconografía de ambas advocaciones -Rosario y Candelaria- se parecen, la del azulejo descubierto es una representación de la Virgen de La Candelaria, lo que hace pensar que también en el Barrio de Nuestra Señora de La Candelaria se señalaban sus casas con azulejos específicos de dicha advocación.
En 1810 el barrio de La Candelaria comprendía las calles, o parte de las calles, de la Carne (Columela), Comedias (Feduchy), Descalzas (Montañés), Don Carlos (Sacramento), Horno Quemado (Dr. Dacarrete), Torno (plaza de La Candelaria), Laurel (Barrocal), Santiago, Villalobos, Cobos, Sucia (Manzanares), Santo Cristo y plazuela de La Candelaria.
De momento no he encontrado ninguno más, pero sería interesante, e importante, conocer la existencia de algún otro.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Un sobao de tapita
He dicho y reiterado que hay que ir cada cierto tiempo a Código de Barras y probar las creaciones de Leo Griffioen, pues nunca, o casi nunca, para no parecer exagerado, defraudan.
En esta ocasión un twitter de Charo Ramos me puso en guardia, pues recomendaba probar un sobao -siempre me gustaron los sobaos-, con ibéricos y no recordaba qué más, así que ayer fuimos a visitar a Leo.
Pedimos tres cosas, en primer lugar, caballa marinada, con remolacha ahumada y uva encurtida
Un fantástico contraste de sabores, en la que, aparte de la siempre bien tratada caballa, sorprenden el ahumado de la remolacha y el punto de la uva encurtida.
En segundo lugar, la galleta Caleta, le reinterpretación de Leo de una tortilla de camarones, sin encajes, con más masa, que nos recordaron a las célebres tortillas de Las Banderas.
Y, finalmente, el sobao pasiego. Sobre la base de un sobao enterito, huevo escalfado, lámina de ibéricos y cebolla caramelizada.
Sin palabras, sencillamente, espectacular.
En esta ocasión un twitter de Charo Ramos me puso en guardia, pues recomendaba probar un sobao -siempre me gustaron los sobaos-, con ibéricos y no recordaba qué más, así que ayer fuimos a visitar a Leo.
Pedimos tres cosas, en primer lugar, caballa marinada, con remolacha ahumada y uva encurtida
Un fantástico contraste de sabores, en la que, aparte de la siempre bien tratada caballa, sorprenden el ahumado de la remolacha y el punto de la uva encurtida.
En segundo lugar, la galleta Caleta, le reinterpretación de Leo de una tortilla de camarones, sin encajes, con más masa, que nos recordaron a las célebres tortillas de Las Banderas.
Y, finalmente, el sobao pasiego. Sobre la base de un sobao enterito, huevo escalfado, lámina de ibéricos y cebolla caramelizada.
Sin palabras, sencillamente, espectacular.
domingo, 24 de agosto de 2014
Mil hojas de foie y cazón
De cuando en cuando hay que visitar a Leo Griffioen en Código de Barras, en la plaza Candelaria, pues siempre te encuentras con una sorpresa, agradable sorpresa gastronómica, siempre con un toque gaditano.
Todavía recuerdo la memorable preparación de la coñeta que se inventó el año pasado. Ayer pasamos por allí y, estando todo bien, destaco tres platos. Un riquísimo picadillo de puntillitas, fresco, ligero, sabroso, sin exceso de aliño.
Un pan ácimo con queso, salmón y nectarina, buenísima combinación.
Y otro plato memorable: milhojas de foie y cazón ahumado, una combinación exquisita de un suave foie, con un cazón ahumado, logrando un bocado formidable.
Todavía recuerdo la memorable preparación de la coñeta que se inventó el año pasado. Ayer pasamos por allí y, estando todo bien, destaco tres platos. Un riquísimo picadillo de puntillitas, fresco, ligero, sabroso, sin exceso de aliño.
Un pan ácimo con queso, salmón y nectarina, buenísima combinación.
Y otro plato memorable: milhojas de foie y cazón ahumado, una combinación exquisita de un suave foie, con un cazón ahumado, logrando un bocado formidable.
sábado, 19 de octubre de 2013
Salvochea y la plaza de Candelaria
La iniciativa de crear una Ruta Salvochea por la ciudad me parece muy interesante.
En la plaza Viudas, en la casa en la que nació Fermín Salvochea, colocó el Ayuntamiento, en el año 1981, una placa recordándolo.
Treinta años después, la Asociación de Amigos de Fermín Salvochea colocó, en la casa, el azulejo que explica la ruta.
Y hace unos días, en la plaza de Candelaria, se ha colocado otro azulejo señalando el cuarto punto de la Ruta.
Sin embargo, no me convence el texto de este nuevo hito de la ruta, que, por exceso de concisión, resulta un tanto equívoco, como si la expropiación y el derribo fueran un capricho de Salvochea. Se debería haber explicado que, formando parte de un proyecto de mejora y ordenación urbana, el Ayuntamiento presidido por Fermín Salvochea tras ser elegido democráticamente alcalde de la ciudad, decidió derribar un convento en ruinas, que era un peligro para los viandantes, y abrir una nueva plaza en una ciudad necesitada de espacios libres.
La idea no era nueva. Ya Vicente Ferrino, a quien dediqué una entrada anterior, propuso en 1866 derribar el convento de la Candelaria, respetando la iglesia, escribió Ferrino, para construir casas y abaratar la vivienda en Cádiz.
En la plaza Viudas, en la casa en la que nació Fermín Salvochea, colocó el Ayuntamiento, en el año 1981, una placa recordándolo.
Treinta años después, la Asociación de Amigos de Fermín Salvochea colocó, en la casa, el azulejo que explica la ruta.
Y hace unos días, en la plaza de Candelaria, se ha colocado otro azulejo señalando el cuarto punto de la Ruta.
Sin embargo, no me convence el texto de este nuevo hito de la ruta, que, por exceso de concisión, resulta un tanto equívoco, como si la expropiación y el derribo fueran un capricho de Salvochea. Se debería haber explicado que, formando parte de un proyecto de mejora y ordenación urbana, el Ayuntamiento presidido por Fermín Salvochea tras ser elegido democráticamente alcalde de la ciudad, decidió derribar un convento en ruinas, que era un peligro para los viandantes, y abrir una nueva plaza en una ciudad necesitada de espacios libres.
La idea no era nueva. Ya Vicente Ferrino, a quien dediqué una entrada anterior, propuso en 1866 derribar el convento de la Candelaria, respetando la iglesia, escribió Ferrino, para construir casas y abaratar la vivienda en Cádiz.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Buenísima coñeta
No descubrimos nada si decimos que Leo Griffioen es un cocinero original. Hace unos días pudimos comprobarlo otra vez. Fuimos a Código de Barras, en la plaza de Candelaria, por la noche, a tomar unas tapas. Con unas copas de Carramimbre probamos tres de sus nuevos platos. En primer lugar un estupendo tartar de salmón, al que añade trocitos de manzana, muy bueno.
Seguimos con una original y sabrosa presentación que llama "caballa caletera", en la que ofrece, para eso de la Ruta de Tapas, tres formas de preparar la caballa, primero, huevas con picadillo (piriñaca), segundo, chicharrones de caballa con fideos chinos y, en tercer lugar, un pequeño tartar.
Pero lo que nos pareció una genialidad fue la coñeta. Leo ha cogido el apreciado cangrejo, lo deja completamente limpio, lo pasa por una sartén y lo sirve sobre un picadillo. Lo dicho, buenísima coñeta.
Seguimos con una original y sabrosa presentación que llama "caballa caletera", en la que ofrece, para eso de la Ruta de Tapas, tres formas de preparar la caballa, primero, huevas con picadillo (piriñaca), segundo, chicharrones de caballa con fideos chinos y, en tercer lugar, un pequeño tartar.
Pero lo que nos pareció una genialidad fue la coñeta. Leo ha cogido el apreciado cangrejo, lo deja completamente limpio, lo pasa por una sartén y lo sirve sobre un picadillo. Lo dicho, buenísima coñeta.
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