Dicen que el calor altera los nervios, la gente está más irritable y se generan conflictos. Además, el calor provoca sed y se bebe. Y en Cádiz, si al calor se suma el levante...
No sé si sopló el levante, ni qué temperatura hizo en Cádiz el 8 de agosto de 1926, pero, por lo que publicó El noticiero gaditano el día 9, la jornada anterior estuvo movidita:


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