Se comenta mucho la consigna acuñada por José María Aznar, para pedir acciones que sirvan para derrocar al actual gobierno de España. Tras señalar a Pedro Sánchez como un peligro, la directriz que lanzó Aznar es muy clara "el que pueda hacer que haga...", dando a entender, de forma meridiana, que vale cualquier cosa, que cada uno puede hacer lo que se le ocurra, para terminar con el gobierno de coalición.
Algunos dijeron estar sorprendidos, pero, conociendo la trayectoria de Aznar, ¿pueden extrañar sus palabras? Basta recordar algunos de sus escritos, incluyendo lo que hay quien quiere simular como "pecado de juventud", por ejemplo, la carta al director publicada en la revista SP el 1 de julio de 1969, en la que, tras mostrar su orgullo por el papel de sus familiares "en los más altos cargos" de la dictadura franquista, terminaba declarándose falangista, seguidor de José Antonio.
Pero si eso era un "pecado de juventud", ¿qué decir de la serie de artículos publicados entre febrero y septiembre de 1979, en el periódico La nueva Rioja, criticando la Constitución de 1978, el sistema parlamentario y las autonomías?
En 1996 Aznar, beneficiándose de la campaña mediática contra Felipe González, ganó para el PP las elecciones de 1996, convirtiéndose en un presidente del gobierno que no tuvo problemas para mentir a los españoles para meternos en la guerra de Irak, como volvió a mentir tras el atentado de Atocha, que mintió diciendo que no conocía a Correa, entre otras lindezas, mientras que, sin reirse, es capaz de acusar a Sánchez de presidir un gobierno corrupto, obviando que de su último gobierno tres ministros han pasado por la cárcel (Rato, Matas y Zaplana) y otros cinco han sido imputados en alguna causa y dos más investigados en distintos procesos judiciales... Este Aznar, soberbio y "olvidadizo", es el que ahora pide que todo "el que pueda hacer que haga", y ya son muchos, desde los medios de comunicación y la judicatura, los que siguen su consejo.
Y, para no ser menos, Núñez Feijóo ha ido un poco más allá, al afirmar "haré todo lo posible para cambiar el gobierno. Y cuando digo todo, es todo", mientras que sus colaboradores más cercanos anticipan, como él mismo ha hecho, las acciones judiciales que, poco a poco, y si esperar al resultado de los procesos abiertos, minan la imagen de Sánchez y el gobierno de España.
