miércoles, 30 de mayo de 2012

Taquígrafos en el Cádiz de las Cortes

Ayer se inauguró en el Senado una exposición sobre la historia de la taquigrafía en el Parlamento español, con motivo de la crearción del primer cuerpo de taquígrafos en las Cortes de Cádiz hace algo más de 200 años, pues, aunque cuando comenzaron las sesiones de Cortes en la Isla de León el 24 de septiembre de 1810 no había taquígrafos, los primeros estaban ya incorporados al salón de sesiones en diciembre.

La invención de la taquigrafía es bastante anterior, pero el método se fue adaptando a cada idioma y en España se atribuye su invención a Francisco de Paula Martí Mora (Játiva 1761-Lisboa 1827), en 1802, aunque el libro de Martí Tachigrafía castellana; ó, Arte de escribir con tanta velocidad como se habla y con la misma claridad que la escrítura común, se publicó en Madrid en 1803.

Pronto se difundió la técnica y, como recuerda Ramón Solís en su libro sobre el Cádiz de las Cortes, ya en el año 1806 el gobernador Francisco de Solano había inaugurado una academia de taquigrafía en Cádiz. Pero fue en los años de las Cortes cuando el aprendizaje de la técnica de escribir rápido se convirtió en una necesidad y tanto en el Diario Mercantil, como en el Redactor General, se pueden leer anuncios de academias y clases particulares de taquigrafía. 

El propio Francisco de Paula Martí, quien se anunciaba, en diciembre de 1811, como «el inventor del arte de la Taquigrafía Castellana», abrió una academia en Cádiz en la calle Soledad nº 145, donde se ofrecían clases nocturnas. Precisamente su hijo Ángel Ramón fue uno de los primeros taquígrafos contratados en las Cortes.
 
Además de la academia de Martí, aparecen en la prensa anuncios de otros profesores de taquigrafía, como José Moya, que ofrecía un curso gratuito en la calle Nueva, Manuel Risueño, que impartía sus clases «después del toque de oraciones» en la calle Juan de Andas nº 143, o José Mediavilla que lo hacía en la calle Capuchinos.

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