domingo, 31 de marzo de 2013

La sangre del Drago

Si hace unos años una tormenta quebró el drago de la Facultad de Medicina, del que se decía que lo había sembrado, en el Real Colegio de Cirugía, Virgili a mediados del siglo XVIII, y no hace mucho murió el que estaba frente a las Puertas de Tierra (tenía medio siglo), ahora cae el del callejón del Tinte, al que se le calculaban casi trescientos años de vida.

Los dragos están asociados a la historia de Cádiz desde la antigüedad. En su Historia de Cádiz, Adolfo de Castro recuerda que Filóstrato describió el árbol llamado Drago "que destila sangre" y los dos que estaban junto a la tumba de los Geriones, o de Gerión, pues hay que recordar que las leyendas hablan de Gerión, el rey de tres cabezas o los Geriones tres hermanos que gobernaban tan al unísono que parecían uno. Sea como fuere, conociendo Hércules que Gerión o los Geriones gobernaban las islas gaditanas, los venció haciéndose dueño del lugar. Por eso una antigua leyenda dice que la savia roja del drago es la sangre del Geriones y que las brazos y ramas que salen de su tronco por triplicado es un homenaje de la naturaleza a los antiguos señores de Cádiz vencidos y muertos por Hércules. Por otra parte conocemos, a través de Estrabón, el relato de Posidonios sobre el árbol de Gadir al que cuando se le cortaba la raíz salía una savia roja, en un texto que lo relaciona con el templo de Melkart.


En los últimos años se han perdido tres dragos en Cádiz, aunque antiguos estudiantes canarios de la Facultad de Medicina regalaron uno a la ciudad tras la pérdida de que se decía de Virgili (en la foto superior).


Pero había muchos más. En su libro De Cádiz y del mar, Salvador Luna -que dice que el drago de Medicina era anterior a 1667-, localizó, en el año 1973, catorce, a saber: en el Parque Genovés tres, uno cerca del Parador, otro cerca de la puerta lateral y otro junto al extinto teatro Pemám; en la huerta del Hospital Militar otro, deteriorado, según Salvador Luna, por una tormenta; en el Gobierno Militar uno que en 1973 tenía 44 años; el del callejón del Tinte; otro en el jardía trasero del Hospitalito de Mujeres; en lo que fue Salus Infirmorum, hoy un solar en la glorieta Simón Bolívar, dos; en el patio del convento de San Francisco describe uno muy joven; en la avenida Ramón de Carranza, uno frente a Diputación y dos ante la Fábrica de Tabacos (hoy Palacio de Congresos); y uno en la avenida Ana de Viya, cerca de las calles nombradas, precisamente, Gerión y Drago.

Habría que hacer un inventario para conocer cuántos quedan actualmente, y evitar que alguno más se pierda, como el del Tinte, por abandono.



Las fotos son de anoche, cuando un colectivo colocó la pancarta de denuncia y unas velas en su memoria.


      


   

2 comentarios:

Jaime Rocha dijo...

La familia de mi mujer, cuya casa y oficinas de empresa estaban en Tinte 2, han sentido la muerte por abandono del drago como de alguien de la familia. Muchos años viendolo a diario crean vinculos afectivos que perduran despues de su desaparición...
Es lamentable que se pierdan esas estampas tan propias y que la causa sea el abandono...No tenemmos remedio.

Jose dijo...

Muy significativo que hayan caido ya tres en los últimos años. No se puede hablar, por tanto, de casualidad y esas cosas.