sábado, 3 de enero de 2026

Trump y la doctrina Monroe

El ególatra estadounidense, en su intervención para explicar la agresión a Venezuela, ha proclamado de nuevo la "Doctrina Monroe", aquella que se presentó como la defensa de América ante las posibles ansias colonialistas europeas y que, enseguida, sirvió para justificar el intervencionismo estadounidense en el "hemisferio occidental". Trump ha vuelto a esgrimir las mismas mentiras que siempre han usado para ese intervencionismo, la falsa generosidad del rico con los pobres.

Ya José Martí avisó, hace más de 135 años, de la hipocresía de los Estados Unidos, cuando escribió: "Jamas hubo en América, de la independencia acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder".

Pese a todo, habrá quien siga creyéndose que Trump lo hace por la libertad de los venezolanos, cuando lo que le importa, lo ha dicho en su comparecencia, es el petróleo.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El presidente Usa representa una postura de superioridad moral de la clase dominante, apoyada por los partidos políticos españoles que defienden esos intereses y pretenden implantar en nuestro País, que consiste el adelgazamiento paulatino de los servicios públicos y por tanto del Estado de Bienestar beneficiando al capital privado y financiero tanto a nivel global, como a la clase dominante española cada vez más asocial y alejada de las clases populares y de las obligaciones democráticas de solidaridad.
No es solo el desprecio de la ley lo que representa DT y el capitalismo global, es también el desprecio de una sociedad más equilibrada con la riqueza y los bienes producidos y especialmente a la clases populares y medias.
En definitiva la búnkerizacion de las clases dominantes.

Magno dijo...

Esta actitud del poder político norteamericano cuyo epicentro es La Casa Blanca, y un sumiso parlamentarismo teñido de tonalidades democrática no es solo privativa de los Estados Unidos de Norteamérica; en España la Cámara Alta es instrumentalizadla por su mayoría del PP para convertirla en un organismo al servicio de sus intereses, suplantando la representación de los votantes y por tanto de la soberanía popular en una Cámara Inquisitorial sin ánimo de esclarecer la verdad en cualquier asunto, sino de enfangar al adversario a cualquier precio. La derecha española se cree descender de la pata del Cid y ser los genuinos representantes del pensamiento y la esencia patria. En cualquier caso solo defienden los intereses del pensamiento y la oligarquía patria e ignoran cualquier avance social y de progreso para la sociedad española. Solo la posibilidad de aumentar el SMI le produce náuseas a ello y al empresariado español.