Se sabe que el texto conocido no fue el primero que Franco redactó, que hubo correcciones hasta que quedó a su gusto, lo que es síntoma de meticulosidad, la misma que aplicó a la represión de las libertades de los españoles durante la dictadura.
Pero parece que no aprendemos, a día de hoy, 86 años después, hay quienes añoran al dictador y claman por un régimen fascista que cercene los derechos ciudadanos, una dictadura discriminatoria no solo por ideología, también por clase social, creencias, raza o género.