En 1894 el ayuntamiento de Madrid tomó una importante decisión. No parecía estético, mucho menos se podía considerar higiénico, que los días previos a la Navidad los pavos fueran paseados por las calles de la capital para su venta y consumo en Nochebuema, Navidad y otras fechas tradicionales, por lo que se ordenó que se concentraran en la plaza de los Mostenses, ante el mercado del mismo nombre, para su exposición y venta.
Con ese motivo, La ilustración española y americana publicó el 30 de diciembre un ilustrativo dibujo de Juan Comba.
En el grabado se aprecia la fachada del mercado de los Mostenses, levantado en 1870 en el solar del antiguo monasterio de San Norberto -cerrado y semiderruido en 1810. El mercado fue derribado en 1925 y veinte años después se levantó el actual, remodelado posteriormente.
El grabado va acompañado de un sarcástico comentario de Gonzalo Reparaz, que no tiene desperdicio:
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