Hace un año, el 20 de diciembre de 2016, hice una entrada sobre el meridiano de Cádiz, y, confieso, que la hice intuyendo que, entre los proyectos del Tricentenario del traslado de la Casa de Contratación a Cádiz, el que planteaba trazar en la ciudad la línea del meridiano de Cádiz, no se desarrollaría finalmente, pese a haberse anunciado, casi a bombo y platillo; incluso uno de los escaparates, convertidos en paneles explicativos, situado en la actual avenida 4 de diciembre de 1977, lo anunciaba:
Y hay que decir que este fiasco se ha producido, no por falta de iniciativas y alternativas a la financiación, sino por falta de interés colaborativo de un particular.
Me explico. En junio del 2016 recibí una llamada de Antonio Cabrera citándome en la taberna La Manzanilla, donde nos reunimos con Jesús Oliden y Juan García, director y consejero, respectivamente, de Aguas de Cádiz. En la reunión se trató el proyecto que Antonio lleva años pensando (desde que en marzo de 2008 hizo la primera propuesta a través del Grupo Municipal Socialista en el ayuntamiento): que Cádiz conmemorara su Meridiano.
En esa primera reunión decidimos que lo mejor era señalar el Meridiano en la ciudad, con una línea de chinchetones metálicos anclados en el suelo, y unos pequeños monolitos explicativos, desde el Campo del Sur, a las murallas de San Carlos, siguiendo el trazado del meridiano según los planos de Vicente Tofiño de 1789.
Para ejecutar el proyecto, se pensó establecer un convenio con la UCA para tener respaldo académico; se plantearon reuniones con técnicos de la oficina de urbanismo municipal para el trazado y la instalación; se estableció contacto con una empresa metalúrgica de la provincia que colaboraría en la fabricación de los chinchetones. Mientras, buscamos documentación escrita y gráfica de los siglos XVIII y XIX y, con todo el material, redacté una memoria histórica.
Concluido el proceso de estudio, desde Aguas de Cádiz, con la firma de Manuel González Bauza, como presidente del Consejo de Administración, se elaboró una propuesta para elevarla a la Junta de Gobierno Local. Pero, antes de presentarla, tuvimos conocimiento de que en empresario gaditano, Miguel Ramos, estaba planteando una propuesta similar, por lo que decidimos establecer contacto con él, para aunar esfuerzos. Mantuvimos una reunión en la que llegamos a un acuerdo, tanto es así que después Miguel nos invitó a conocer las obras del hotel que estaban construyendo en la Casa de las Cuatro Torres y nos regaló el folleto sobre el Meridiano que había escrito.
La sorpresa vino días más tarde, cuando Miguel Ramos llamó a Jesús para decirle que rechazaba la colaboración. De inmediato hubo reunión de urgencia, en la que la empresa municipal planteó que no era conveniente competir con una iniciativa privada, por lo que decidimos suspender nuestra iniciativa.
Posteriormente, y de forma personal, asistí a algunas reuniones de proyectos sobre el Tricentenario, en las que se anunciaba el trazado del Meridiano como una iniciativa empresarial privada, incluso presentando la maqueta de un monumento...
Pero, lo cierto, es que el año del Tricentenario se acaba y el Meridiano de Cádiz no se ha trazado, ha sido un fiasco.
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sábado, 23 de diciembre de 2017
martes, 20 de diciembre de 2016
El meridiano de Cádiz
Vista parcial del Plano del Puerto de Cádiz, de Vicente Tofiño, de 1789, con el Meridiano de Cádiz señalado.
Con la creación del Observatorio, una de las medidas fundamentales adoptadas fue el establecimiento del Meridiano 0 en dicho Observatorio, conocido desde entonces como el Meridiano de Cádiz. Desde entonces y durante el siglo XIX, el Meridiano de Cádiz fue la referencia fundamental de la cartografía civil y militar española, incluso después de que, en 1884, un congreso internacional propiciado por Estados Unidos acordara que el Meridiano de Greenwich sirviera de referencia internacional. Sin embargo en España se siguió usando como meridiano oficial el de Cádiz -y posteriormente el de San Fernando-, hasta que en 1901 se decidió adoptar el de Greenwich.
Hace unos días la prensa local se hacía eco de la propuesta de Miguel Ramos de señalar en la ciudad el meridiano. No es la primera vez que se hace esta propuesta, como bien recuerda Antonio Cabrera.
El 14 de marzo de 2008 la concejal del PSOE, Marisa de las Cuevas, presentó al pleno una propuesta para que se instalará en la ciudad un recordatorio del Meridiano de Cádiz. En su intervención de las Cuevas citó a don Francisco Ponce como inspirador de la propuesta en un artículo publicado en Diario de Cádiz el mes anterior. La propuesta socialista, calificada de extemporánea por Ignacio Romaní, fue rechazada por la mayoría del PP.
Marisa de las Cuevas no cejó en su empeño, y en julio de 2011, con motivo de la remodelación de la plaza de San Juan de Dios para el Bicentenario de la Constitución de Cádiz, volvió a presentar la propuesta de que se colocara un símbolo recordatorio del Meridiano de Cádiz en la plaza. Presentada la moción socialista al pleno del 25 de julio, en nombre del PP, Romaní contestó que se estaba estudiando.
Y en enero de 2013, con motivo del tercer centenario del nacimiento de Jorge Juan, Marisa de las Cuevas volvía a insistir, también sin éxito, en la colocación de un símbolo que recordase al Meridiano.
Veremos si esta vez la idea prospera.
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domingo, 8 de noviembre de 2015
El nacimiento del general George Gordon Meade
Es conocido que el general que ganó la célebre batalla de Gettysburg, Geooge Gordon Meade, nació en Cádiz y se bautizó en la iglesia del Rosario. Habitualmente se dice que nació el 31 de diciembre de 1815, pero, aunque sea una nimiedad, según su partida de bautismo nació un día antes, el 30 de diciembre, y fue bautizado el 8 de enero de 1816.
El extracto de la partida de bautismo, que tengo gracias a Antonio Cabrera, dice:
"En Cádiz dia ocho de enero de mil ochocientos diez y seis, yo D. Bonifacio Trinidad Castelli Cura Ecónomo de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, bauticé Jorge que nació el día treinta de diciembre próximo pasado, hijo legítimo de Don Ricardo Worsam de Meade y de Dª Margarita Coates Butler de Meade, casados en Porth-amboy en los Estados Unidos de América. Fue su madrina Dª Cristina Gordon de Prendergrats, advertíle sus obligaciones, fueron testigos D. Ramón García y D. Manuel Moreno, vecinos de esta ciudad. Y lo firmé ut supra. Bonifacio Trinidad Castelli. Rubricado".
viernes, 20 de marzo de 2015
El Día de la Provincia: de café, café, a achicoria, pasando por descafeinado.
No recuerdo la fecha, pero sí la conversación telefónica con Antonio Cabrera. Había ideado, con Rafael Román, un proyecto para la provincia de Cádiz y querían que asistiera a una reunión con ellos.
Rafael Román se había convertido en presidente de la Diputación de Cádiz en 1995, y Antonio Cabrera en su jefe de gabinete y colaborador más cercano, junto a Rafael Garófano.
Román pretendía fomentar la cohesión provincial planteando una serie de iniciativas, entre las que surgió, durante una conversación con Cabrera, instituir el Día de la Provincia, propuesta original de Antonio, tal y como el propio Rafael ha contado. En la reunión que mantuvimos comentaron algunas fechas posibles, aunque la favorita era el 19 de marzo, que tenía la ventaja de convertirse, además, en un homenaje anual a la Constitución de Cádiz. Sin dudarlo apoyé ese día, argumentando que la estructura provincial de España había surgido en las Cortes de Cádiz. Salí de la reunión con el encargo de realizar un informe que remití unos días después.
Mi informe terminaba argumentado que, si bien la organización provincial es herencia de la propuesta de Javier de Burgos en 1833, el propio Burgos, en su exposición de motivos, había recordado que él había retomado el proyecto de 1813 de Felipe Bouzá, elaborado por encargo de la Regencia en cumplimiento del artículo 11 de la Constitución gaditana, proyecto reiterado por el propio Bouzá en 1821, y suspendido en ambas ocasiones, en 1814 y 1823, por Fernando VII. Finalmente, renovado el proyecto por Javier de Burgos, se puso en práctica por decreto de 30 de noviembre de 1833. Por eso, concluía, que consideraba la fecha del 19 de marzo la más idónea para conmemorar el Día de la Provincia de Cádiz.
La primera celebración, en 1996, se anunció con el cartel de Pérez Villalta que encabeza esta entrada, y se nombro a Rafael Alberti Hijo Predilecto de la Provincia. Mientras Rafael Román ocupó la presidencia de la Diputacíon, el Día de la Provincia se convirtió en una celebración señera, emblemática, con un acto institucional, en el que se nombraron, después de Alberti, hijos predilectos de la provincia a figuras como Fernando Quiñones, Paco de Lucía, Caballero Bonald, Castilla del Pino, Rocío Jurado, Chano Lobato, Álvero Mutis (hijo adoptivo), Carlos Edmundo de Ory..., además de entregarse placas de la provincia a otras personas cuya labor ha beneficiado a Cádiz.
Pero no solo era el acto institucional. Cada año se organizaba una exposición que se inauguraba al finalizar el acto central -colaboré al menos en tres-, y por la tarde había una tertulia cultural, con café y copa de brandy -ofrecida por el Consejo Regulador-, una reunión en la que, habitualmente, participaban los reconocidos como hijos de la provincia. Estas tertulias eran una muestra más del protagonismo cultural que Rafael Román le dio a la Diputación durante su mandato, una etapa repleta de ciclos de conferencias, seminarios, encuentros, exposiciones, recitales...
Cuando Román cesó como presidente, ocupó el sillón provincial, en el año 2003, Francisco González Cabaña, que había sido vicepresidente con Rafael. El Día de la Provincia se mantuvo, pero poco a poco el café, se fue descafeinando, la conmemoración se fue vaciando de contenido.
Ocho años después, en el 2011, resultó elegido presidente José Loaiza García, del Partido Popular, terminando así con la hegemonía que el PSOE tuvo en Diputación desde 1979.
Con Loaiza al frente de la administración provincial se ha mantenido la conmemoración del Día provincial, pero parece que, del café, se ha pasado a la achicoria. No otra cosa se puede concluir de la organización de un acto, como el de ayer, en el que no se invitó a representantes del gobierno autonómico, se convirtió el acto institucional en una celebración sectaria, en la que, por lo que se puede deducir de las crónicas periodísticas, el presidente olvidó su papel institucional, pronunciando un discurso en clave electoralista y de partido.
domingo, 13 de octubre de 2013
Los mojosos quieren volver a casa
Mojosos: ¿No hay responsables?
Aunque no tuve trato con Juan Carrero –apenas un saludo al
presentarnos un conocido portuense-, podría comenzar esta columna diciendo que
conocí a Enrique Naya en el colegio San Felipe, y que ya entonces apuntaba
dotes artísticas; pero sólo diría una verdad a medias, pues si es cierto que
coincidimos en el colegio, no recuerdo si me atrajeron sus dibujos escolares.
Por eso fue para mí una sorpresa, tras descubrir y admirar la pintura de
Costus, saber que detrás de esas pinturas estaba Enrique Naya, el compañero al
que perdí la pista en el bachiller, y al que volví a saludar a mediados de los
años ochenta.
Esta breve
anécdota enlaza con otra relacionada con los estudios sobre el Carnaval
gaditano, con los Congresos sobre el Carnaval que, por encargo de la Fundación Gaditana
del Carnaval coordiné durante años junto con Antonio Cabrera. Cuando
preparábamos el tercero, en 1988, Antonio me enseñó los cuadros dedicados al
Carnaval que, firmados por Enrique Costus, la Fundación había
adquirido y decidido que fueran los carteles y portadas de las actas de los
sucesivos congresos. Por esas mismas fechas, creo recordar, la Fundación Municipal
de Cultura de Cádiz había encargado el fantástico “Almanaque mariano”, con lo
que el patrimonio artístico del ayuntamiento de Cádiz se enriquecía
notablemente.
Desde 1988,
sucesivamente, fueron cartel de los congresos, y portada de las
correspondientes actas, “Los pipiolos”, “Pasión carnavalera” (1990), “Viaje al
centro de la mierda” (1991), “Los Leones de Correos” (1992), “Los burros de la
clase” (1994), “Los mojosos” (1996), y “A las kanteras” (1998), es decir, todo
según se había programado, incluso tras el cambio de signo político en el
gobierno municipal –hay que recordar que hasta las elecciones municipales de
1995 gobernaba el PSOE, y desde entonces el PP-, salvo que el cuadro “Los
mojosos”, al parecer, nunca volvió a la Fundación Gaditana
del Carnaval. Y si volvió, ahora no está. Lleva meses, años perdido, reclamado
por investigadores como Javier Osuna, denunciada su desaparición por el
principal grupo de oposición en el ayuntamiento de Cádiz, el PSOE, que, ante
sus requerimientos, siempre encuentran la misma respuesta: que el equipo de
gobierno del PP ha formado una comisión de investigación caracterizada, según
el tiempo que llevan trabajando, y los resultados ofrecidos, por su ineptitud.
¿Qué puede informarnos la comisión de investigación? ¿Quién es su portavoz? ¿Qué gestiones ha realizado? ¿Nadie sabe nada? ¿No hay responsables? Pues entonces hay una primera conclusión, y es que sí hay una responsabilidad, la política. Por lo tanto hay responsables: los cargos políticos a los que el pueblo gaditano, en 1995, les encomendó el gobierno de la ciudad, y con la encomienda política, la custodia del patrimonio municipal gaditano, del que el cuadro de “Los Mojosos” formaba parte destacada.
* * *
Este artículo se publicó en Diario de Cádiz el 27 de febrero de 2010, y el en libro colectivo, publicado por iniciativa de Javier Osuna, que lo coordinó, Los mojosos quieren volver a casa. Homenaje a Costus, Cádiz 2010.
Lo publico de nuevo para apoyar la tarea incombustible de Javier Osuna, en su reivindicación y búsqueda del cuadro de Costus, que se puede seguir a través del blog LOS MOJOSOS QUIEREN VOLVER A CASA.
sábado, 5 de mayo de 2012
Congresos

En 1983, en
el marco de la semana cultural y carnavalesca organizada por la Peña La Salle
Viña, se organizó un Seminario sobre el Carnaval en Cádiz en cuyo programa
colaboré a propuesta de Manuel González Piñero. Tres años después el propio
González Piñero y Antonio Cabrera decidieron rescatar la idea y comenzamos a
organizar nuevos “seminarios”. Ya desde el segundo comenzaron a presentarse
comunicaciones sobre la celebración del Carnaval en otras poblaciones españolas,
de manera que optamos, en el 4º seminario, en 1990, por invitar a estudiosos y
organizadores de carnavales de otros lugares del mundo. Ese mismo año
intervinieron el cubano Rafael Brea, el uruguayo Juan Antonio Iglesias y el brasileño
Paulo Carvalho Neto quien, por cierto, propuso, con el apoyo de Henry van der
Kroon, Presidente de la Fundación de las Ciudades Europeas Carnavalescas que
también asistió al seminario, que se creara en Cádiz un gran Centro de Estudios
del Carnaval al que se enviara documentación sobre los carnavales del mundo, labor
que ellos recomendarían a investigadores de todas las latitudes. A partir de la
5ª edición se decidió cambiarle el nombre y denominarlo Congreso, y con ese
nombre se llegó hasta el décimo y último Congreso del Carnaval celebrado en el
2002. En esos años “pasaron” por Cádiz, entre otros, los carnavales de Puerto
Rico, Colonia, Viareggio, Corrientes, Veracruz, Ovar, Nueva Orleans, Río de
Janeiro, Notting Hill, Madeira o Barranquilla,
además de los de casi todas las poblaciones españolas que celebran el Carnaval.
Un año antes del
último Congreso del Carnaval, en 2001, la Asociación de Autores del Carnaval,
adoptando una decisión muy respetable, organizó el Primer Congreso Gaditano del
Carnaval. Opinaban los organizadores que los congresos patrocinados por la
Fundación Gaditana del Carnaval, dependiente del Ayuntamiento de Cádiz,
prestaba demasiada atención a otros carnavales en detrimento del “carnaval
gaditano” y que, por tanto, había que centrarse en el estudio del Carnaval de
Cádiz pues, por lo que parecía deducirse de la convocatoria, lo gaditano estaba
olvidado en “el otro” congreso. Y así fue en el primer congreso, sólo se habló
de Cádiz. Pero ya en el segundo, en el año 2003, aparecían en el programa
intervenciones sobre Uruguay, Cuba o Notting Hill…, análisis de otros
carnavales, españoles y extranjeros, de los que se dijo, eran “novedades” que
nunca se habían tratado en Cádiz. Ejem.
En 2012 se han
convocado dos congresos sobre Carnaval. Uno, totalmente original, centrado en
la figura y la obra de Antonio Rodríguez, el Tío de la Tiza, se ha desarrollado
con éxito de asistencia de público y de contenidos, sin la menor ayuda
municipal. Otro, con pleno respaldo del Ayuntamiento, tratará de los carnavales
de Montevideo, Málaga y Santa Cruz de Tenerife, del Tío de la Tiza, de Paco
Alba…, en resumen, de asuntos menos novedosos de lo que se dice, pero que,
evidentemente, se pueden tratar con absoluta legitimidad.
Publicado en Diario de Cádiz, 5 de mayo de 2012 El cuadro de Costus, Los Mojosos, fue cartel y portada de las Actas del VIII Congreso del Carnaval, en 1996. Aprovecho la ocasión para pedir que vuelva a casa, que aparezca.
sábado, 1 de octubre de 2011
El cesante
Una de las figuras más típicas, y lamentables, del siglo XIX español era la del “cesante”. El “cesante” era el funcionario que, según quien gobernase, era cesado en sus funciones, o recuperaba su puesto en la administración pública. A partir de la mayoría de edad de la reina Isabel II, tras el dominio del los Moderados y la alternancia en el poder con los Progresistas, se implantó este viciado sistema por el cual un funcionario afín o al que se consideraba simpatizante de un determinado partido, era cesado por el contrario cuando alcanzaba el poder y, en el mejor de los casos, se le dejaba una parte del salario, mientras que se colocaba en su puesto a alguien de confianza. No se trataba de nombrar y contratar a asesores del propio partido, lo que se hacía, simplemente, era enviar a una especie de limbo legal a un funcionario con experiencia que había ejercido su trabajo con el gobierno anterior. Y, cuando había cambio de gobierno, la operación se volvía a repetir, en sentido contrario. Por eso la literatura costumbrista de la época incluía al “cesante”, prácticamente, como una categoría laboral.
La práctica de la cesantía funcionó hasta bien entrado el siglo XX, pese a que ya Antonio Maura denunció, en 1898, que la cesantía era una de las principales lacras de la administración española, puesto que el relevo provocaba retrasos y disfunciones en la rutina administrativa, además de ser un dispendio económico, ya que en muchas ocasiones se pagaba un salario a alguien al que no se le sacaba el rendimiento laboral para el que estaba preparado y facultado. Por eso, en el Estatuto de la administración pública de 1918, se reguló la inamovilidad del funcionario público, para mejorar el rendimiento de la administración y asegurar el funcionamiento independiente de los expedientes administrativos, ajenos a decisiones políticas.
Recuerdo la figura del cesante cuando hay cambios políticos en España. Es lógico que, cuando haya alternancia política en las instituciones, se cese a los cargos de confianza y los asesores nombrados por el anterior gobernante, para nombrar otros afines a quienes han ganado democráticamente el gobierno de una institución. Pero no parece tan lógico que se cese a funcionarios de carrera que ocupan, u ocupaban, puestos de responsabilidad ganados, además, en concurso público. Hay varios ejemplos en el ayuntamiento gaditano; el último, es el de Antonio Cabrera, al que en su reincorporación a la administración municipal se le ha destinado a la Biblioteca Municipal. Como ya escribió José Antonio Hidalgo en estas mismas páginas, un funcionario de su capacidad, que ha sido Gerente de la Fundación Gaditana del Carnaval, gestor de la Regata del 92, organizador de muchos eventos públicos en Cádiz, es un dispendio de capital económico y humano destinarlo a una biblioteca, donde, por cierto, sólo debería contarse con personal cualificado para dicha función.Publicado en Diario de Cádiz, 1 de octubre de 2011
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