jueves, 27 de agosto de 2015

Se alquila Santa Catalina, por 2.466 euros al mes.


Como dice el alcalde que el ayuntamiento está en quiebra económica, ya hay quienes están dispuestos a ayudar a la ciudad, por ejemplo, alquilando el castillo de Santa Catalina por 2.466 euros al mes.

Es la sorprendente propuesta que hace Monumentos Alavista al ayuntamiento de Cadiz: invertir 740.000 euros en diversas restauraciones de restos arqueológicos y monumentales, a cambio de quedarse con el castillo de Santa Catalina durante 25 años, 300 meses, por algo menos de 2.500 euros al mes.

La propuesta es genial, por supuesto para los proponentes. Por ejemplo, un local en la calle Ancha, de unos 70 metros cuadrados cuesta, en alquiler, unos 2.000 euros al mes. Ellos quieren el castillo por 2.466.

Y, encima, presentan su propuesta como un favor a la ciudad y un gran sacrificio para ellos. Por eso piden algunas compensaciones más, entre ellas minucias, como ampliar por cinco años más la concesión del yacimiento de la Casa del Obispo, la cesión del yacimiento que está debajo de Entre Catedrales, el cierre y privatización de un espacio público, el que que va desde la plaza del Arquillo del Obispo -anexo a la Catedral- hasta el Campo del Sur, la cesión del patio de plaza de la Catedral, 1, por 99 años, para abrir un restaurante -cuyas obras están paradas por Cultura de la Junta de Andalucía-, la concesión, por otros 99 de un permiso para acceder a las cloacas romanas..., en resumen, pura filantropía, generosidad a raudales, a cambio de 740.000 euros, aprovechando la bancarrota municipal.

En estos días que se debate sobre si se debe privatizar un antiguo servicio público -la residencia de Tiempo Libre-, conviene recordar que el patrimonio histórico y artístico son valores sociales, públicos, que las administraciones deben cuidar y proteger, no privatizar en beneficio de unos pocos.

1 comentario:

Tmartínez Martínez dijo...

Bravo. Pero a ver si algún audaz reportero investiga y nos explica la naturaleza de esa sociedad, el trasfondo de sus iniciativas comerciales y las razones reales de las broncas que mantuvo con la exsátrapesa local y con el Cabildo de la catedral, con los resultados que tenemos a la vista (y nunca peor dicho, ya que no se ven: todo cerrado).