sábado, 27 de abril de 2013

Pinocho, político

Seguramente lo recordarán. A mediados del pasado mes de enero supimos que el Gobierno estaba preocupado por la imagen que tienen los españoles de los políticos, tan preocupado que, según se publicó en la prensa, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría ha encargado a Benigno Pendás, director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, que el CEPC diseñe un plan, una estrategia, para mejorar la imagen de los políticos, para reconciliar a los ciudadanos con la clase y las instituciones políticas. La decisión se había tomado tras conocer que, entre los asuntos que más preocupan a los españoles, destacan, últimamente, la corrupción, el fraude y los políticos. Y tras conocer, también, que nunca, como hasta ahora, un presidente del Gobierno ha estado peor valorado desde que se inició la Transición, pues según las encuestas del CIS conocidas por las mismas fechas, Mariano Rajoy había obtenido un 2,78 de valoración ciudadana, mientras que la peor calificación de Rodríguez Zapatero, un mes antes de perder las elecciones, fue un 3,07, estando los dos bastante por debajo de las peores valoraciones obtenidas por Aznar, González o Suárez.

Creo que el encargo de la vicepresidenta es muy difícil de realizar. La imagen de los políticos, y más en concreto la del presidente Rajoy, no va a cambiar con las medidas que han apuntado desde el CEPC -que se resumen, básicamente, con tratar de fomentar la participación social dando voz a asociaciones y colectivos en asuntos que les afecten-, puesto que para que mejore la opinión sobre los políticos, lo que debería cambiar son sus discursos, esos mensajes que dan la impresión de que nos toman por tontos. Buena muestra de ello la han dado recientemente Fátima Báñez al calificar el exilio económico de los jóvenes de "movilidad exterior", Martínez Pujalte al culpar del último aumento del paro a Rodríguez Zapatero, a lo que Ruiz Sillero ha añadido, en el caso de Andalucía, a los treinta años de gobierno socialista, olvidando los tres que Rajoy dijo en 2010 que cuando él gobernara se acabaría el paro, que González Pons sentenció que el paro sube con el PSOE y baja con el PP, que Ana Mato afirmó que su partido es el del empleo, que Montoro anunció un programa reformista para crear empleo, o que Cospedal, con su desparpajo habitual, y mientras se olvidaba de declarar unos miles de eurillos a Hacienda, decía que crearían empleo para garantizar los servicios sociales. Pinocho, al lado de estos, un querubín.

Publicado en Diario de Cádiz, 27 de abril de 2013

4 comentarios:

Jaime Rocha dijo...

Absolutamente cierto, pero hay algo peor ¿A quien ponemos?
Ni en la derecha , ni la izquierda, ni mucho menos en otros partidos más hacia los extremos, se ve siquiera un pequeño brote verde de politico capaz, honrado y disppuesto a dar el paso.
¡¡¡Pobre España !!!

Jesús dijo...

Eso de "Pinocho, político", que es el título de esta columna del diario y entrada del blog, coincide con las iniciales del partido del gobierno. ¿O no es coincidencia?

ARS dijo...

Fíjate, Jesús, no ha sido con mala intención...

Jesús dijo...

Acabo de ver la proyección de voto para la Comunidad de Madrid y, salvando las distancias que haya que salvar, el PP cae sin que el PSOE salga del agujero; IU casi iguala al PSOE y, para mí lo peor con diferencia, emerge UPyD (también llamado "Tena Lady" por su logo) como árbitro y posible jefe del cotarro.