sábado, 18 de marzo de 2017

Concurso 221

Está en Cádiz, ¿dónde?

De premio, media limeta de manzanilla.


Me precipité

Me precipité y, por ello, pido disculpas.

Cuando leí en la prensa el anuncio de que, en el Museo de Cádiz, se abría una exposición de "piezas para el tricentenario", conociendo el borrador de un proyecto expositivo entregado en Diputación y piezas del siglo XVIII que custodia el museo, escribí "una interesante exposición". Me precipité y, cuando la he visto, más que desilusionarme, me sorprende la escasez de elementos expuestos: el escudo del Consulado de Indias, tres monedas y un arca de tres cerraduras. Nada más.




El Museo de Cádiz tiene mucho más. Quizás han programado ir sacando periódicamente más piezas para cubrir todo el año, no obstante creo que, para empezar, es muy poco lo expuesto.

Gremialismo trasnochado

Sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos revolucionarios más importantes del comienzo de la contemporaneidad, en España y en otros muchos lugares de Europa, fue disolver, acabar, con el sistema gremial.

Por eso me cuesta entender que, quienes se definen de izquierda, defiendan el corporativismo medieval, cerrado, intransigente e insolidario de los estibadores.

viernes, 17 de marzo de 2017

Premio Emilio López

Estuvo muy bien, anoche, la entrega del 2º premio Emilio López a Tino Tovar.

Un acto sencillo, bien llevado por José Manuel Sánchez Reyes, con intervenciones de José Joly Martínez de Salazar, presidente del Grupo Joly, Mercedes Palomo, de la Fundación Cajasol, y María Romay, concejala de Fiestas, que en su, más que correcta intervención, supo mezclar lo institucional con su admiración por el premiado.

Hubo momentos emotivos, el primero, cuando se escuchó el pasodoble de Kike Remolino a Emilio y, sobre todo, en la breve intervención, tras entregar el premio, de Ascención, la mujer de Emilio, que estuvo rodeada de su familia y de algunos de los muchísimos amigos que Emilio López dejó.

También estuvo muy bien Tino Tovar, que recogió el premio rodeado de su comparsa, con la que cantó el popurrit de "El ángel de Cádiz", la copla ganadora del premio a la letra más gaditana.

La primera imagen es el logotipo del premio, muy buen diseño de Ignacio Valdés. La segunda, la comparsa de Tino anoche, cantando el popurrit.

Prohibido

Recurro al participio de la palabra prohibir, que fue el infinitivo que usó Pepe Monforte para titular su excelente artículo del 15 de marzo, en Diario de Cádiz, para decir que comparto plenamente lo que escribió.

La venta ambulante de mariscos, patatas, barquillos, almendras..., como los freidores, forman parte del patrimonio y de las tradiciones gaditanas, como han reflejado en sus obras, o en sus memorias personales, Alejandrina Gessler, Antonio Redondo, José María de Puelles..., y tantos otros.

Tanto es así que, como recordaba Monforte, en los años sesenta del pasado siglo, se emitieron tarjetas postales dedicadas a esa venta ambulante tradicional, como un atractivo turístico de Cádiz. La imagen que abre esta entrada es una tarjeta que guardo, entre otras muchas, dedicadas a la ciudad. En su reverso puede leerse, "Cádiz. Canasta de erizos. Panier de Hérissons. Basket with sea-urchins", para que los turistas lo tuvieran claro:

Como eran postales estas dos dedicadas a la venta de marisco y de lapas, en la puerta del Merodio y los alrededores del mercado, o la dedicada a la venta de caballas, una imagen que preside un rincón de la barra de El Faro:


También son imágenes tradicionales las de la venta de marisco en la calle Zorrilla, delante de la cervecería de El Puerto, o en la puerta del Pedrín -magnífica foto de Francisco Herrera-, o en la playa Victoria, lugares en los que muchos hemos consumido cangrejos, camarones, ostiones o bocas de la Isla, y aquí seguimos.
Por tanto, no se trata de prohibir, lo que hay que hacer es regular la venta y asegurar la higiene y calidad del producto. Pretender que solo hay seguridad en el consumo si se realiza en un establecimiento de hostelería, no es del todo cierto, y eso lo sabe la patronal hostelera, que conoce infecciones debidas a productos mal conservados y tratados en establecimientos afiliados, y no solo con tortilla de patatas, ni solo en Carnaval.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Calle cortada

Tengo la sospecha de que los que cortan una calle así, carecen de permiso para hacerlo. Pero pasa un día sí, y otro también.

Hoy, sobre las 13,25, en la calle Vea Murguía.

Patrimonio descontextualizado


Me gustan los cementerios, me parecen espacios hermosos, tranquilos, cuidados, que, por otra parte, dicen mucho de la cultura y la historia de los lugares a los que pertenecen. Por eso los visito siempre que puedo, ya sea el hermoso balcón cementerio de Zahara de la Sierra, el luminoso y colorido de Funchal, el ordenado jardín de Münster o el abigarrado e histórico cementerio de la Recoleta.

Los cementerios forman parte de patrimonio histórico de un lugar, forman parte de la memoria histórica de un pueblo, del pasado histórico de la sociedad, de las gentes de cada lugar, por eso hay que cuidarlos.

Entiendo, no obstante, que, a veces, son un obstáculo para el desarrollo urbanístico de una ciudad, aunque no ocurra siempre, como puede ser el caso ya mencionado del de la Recoleta, o los cementerios parisinos que, como el argentino, originalmente estaban a las afueras de la ciudad, y ahora forman parte del entramado urbano.

En Cádiz pasó eso. El cementerio inaugurado en 1800 como consecuencia de la fiebre amarilla, en el siglo XX estaba en medio de la ciudad expandida y a finales del siglo se decidió cerrarlo y abrir el de Chiclana. Pero, ya entonces, cuando se hablaba de hacer un jardín en parte del espacio que quedaría libre, propusimos que los monumentos funerarios más singulares -no los nichos-, los conjuntos escultóricos y arquitectónicos de mayor valor artístico, quedaran en Cádiz. No solo no me hicieron caso, alguno consideró mi idea un puro disparate.

Ahora, CEMABASA, la empresa pública que gestiona el cementerio mancomunado de Chiclana, anuncia una ruta monumental por el cementerio, aludiendo a la importancia patrimonio artístico que encierra el cementerio. No dudamos que sea cierto, pero tenemos la certeza de que se trata de un aprovechamiento patrimonial falseado, puesto que van a presentar una historia, un patrimonio histórico artístico descontextualizado. ¿Qué sentido tiene en Chiclana una galería de bustos de alcaldes de Cádiz? ¿Cómo explicarán la importancia histórica de los panteones familiares de estirpes gaditanas?

Lo harán sin dudas. Negociarán visitas al cementerio instalado en Chiclana, explicarán la monumentalidad y belleza de los enterramientos, pero seguro que no dicen que lo que están mostrando es parte del patrimonio histórico de la ciudad de Cádiz que, por una absurda y timorata decisión política, le fue sustraído a los gaditanos.

La foto que ilustra la entrada es del panteón de la familia Moreno de Mora, tal y como estaba, en su contexto histórico, en 1983, año que lo fotografié para incluirlo, junto con otros monumentos funerarios, en mi libro La burguesía gaditana en la época isabelina.

Otras muestras del patrimonio perdido del cementerio de Cádiz, se pueden ver aquí y aquí, fotografiados por Eulogio García Romero, que tuvo la gentileza de enviármelas para mi archivo fotográfico, fotos que demuestran la belleza de un patrimonio que nunca debió salir de la ciudad.

VI ciclo de Jóvenes Historiadores

Sexta edición de esta interesante iniciativa de la Asociación "Ubi Sunt"


martes, 14 de marzo de 2017

Caperucita y el lobo Franco. Centenario de Gloria Fuertes


Siempre me gustó Gloria Fuertes, pese a que la encasillaran en su interés -pasión- por la poesía infantil, por hacer poemas pensando en niños, me parecía una poeta interesante, comprometida social y políticamente, sin perder de vista su sentido del humor, para mi siempre importante.

Con motivo del centenario de su nacimiento, circula por las redes este poema que considero representativo de la Gloria Fuertes que me gustaba y me gusta.

YO ERA CAPERUCITA

Un día que tenga tiempo
os contaré la aventura de mi infancia
con el lobo Franco.

Yo era una caperucita roja en zona roja.
El lobo Franco se enteró que en mi cestita
no llevaba solomillo y queso para mi abuelita
y al ver que llevaba libros y poesía,
mandó su jauría
y me detuvo en la Gran Vía.

Los criados del lobo
me metieron en prisión,
me mordisquearon a gusto,
por poco me muero del susto.

En el bosque de cemento
pasé un miedo atroz.
Yo era una caperucita roja
y “el Franco” un lobo feroz.

lunes, 13 de marzo de 2017

Aire fresco en Carnaval

No te vayas todavía






Sin dudas, los de San José de la Rinconada han sido la sorpresa del año. Aire fresco en el Carnaval gaditano.