domingo, 8 de mayo de 2011

Prodigio "popular" en Cádiz

            Es frecuente que, al hacer balance retrospectivo de la actividad que uno mismo ha realizado en una etapa determinada de su vida, haya cierta tendencia a la autocomplacencia, a realizar un balance positivo. Por eso parece natural que Teófila Martínez haya hecho un juicio generoso de su mandato como alcaldesa cuando ha hecho recuento de los años que lleva sentada en el sillón de San Juan de Dios. Es lo que está haciendo en su campaña electoral para repetir en la alcaldía de Cádiz -en este asunto los del PP no piden, como le piden al PSOE en otras instituciones, renovación.
Si la propaganda política es eso, propaganda y por tanto tiene cuotas de ficción, lo que no parece adecuado es que para ello sepulte bajo una losa temporal lo que otros gestores municipales hicieron antes que ella. Decir que Cádiz era una ciudad de los años cincuenta hasta que se inició su mandato, es cuanto menos, demostrar un gran desconocimiento de lo ocurrido en la ciudad en la segunda mitad del siglo XX. Es posible que ese desconocimiento se deba a que su llegada a la provincia gaditana, tras pasar por Venezuela, se produjera a fines de los setenta o principio de los ochenta; a lo que se puede sumar que sus principales asesores áulicos son jóvenes nacidos en el último tercio del siglo XX, y que, posiblemente por ello, no tomaron conciencia de la ciudad hasta mediados los años noventa.
            La alcaldesa de Cádiz, en su intento de marcar distancias con sus actuales rivales políticos, no ha dudado en echar tierra sobre la labor de personajes como José León de Carranza, Vicente del Moral o Evelio Ingunza, que también trataron de mejorar la ciudad. Pero como lo que pretendía Teófila Martínez con sus declaraciones era marcar las distancias con el período de gobierno socialista, conviene recordar que entre 1979 y 1995 también se trabajó, y mucho, por la mejora de la ciudad y de la vida de sus ciudadanos.
            Por ejemplo, lo primero que pudo inaugurar Carlos Díaz fueron los semáforos que se habían instalado –por decisión de su antecesor- en la Cuesta de las Calesas. Teófila Martínez se encontró con un Palacio de Congresos acabado –y en gran parte financiado por la Junta de Andalucía- que no se inauguró de inmediato por razones políticas que ni siquiera merece la pena mencionar. En este sentido cabe recordar que muchas de las obras ejecutadas por el gobierno municipal del Partido Popular estaban iniciadas o proyectadas por el gobierno municipal que les precedió. Bajo el mandato de Carlos Díaz se rescató el puente Carranza, se hizo un PGOU, se regeneraron y remodelaron playas y jardines, se edificaron y rehabilitaron viviendas sociales, se construyeron aparcamientos, se mejoró y amplió el viario, se lograron nuevos terrenos, equipamientos culturales y escolares, se relanzaron las fiestas y que, en fin, ya había cambiado profundamente la fisonomía y la vida de la ciudad antes de que empezara la etapa imperial de Teófila Martínez. 

3 comentarios:

Lápiz dijo...

Intuyo cierta ironía en la referencia a la juventud de los asesores que ilustran a la alcalda. Pepe Blás no usa pantoles "pirates", al menos que yo sepa y compartió la casa consistorial junto a C.D.
Fue la nefasta campaña del PSOE en el 96 quien condujo a la "recien llegada" a la alcaldía, omitiendo todos los logros y avances que mencionas en la etapa de C.D. La memoria es frágil, y no la tuya precisamente.

carlitos_kadiz dijo...

Me he dispuesto a estas horas a leer su blog ante las carcajadas(indignación) de una persona allegada a mi.La memoria es frágil, sí, y también selectiva y difamatoria como la suya.Leyendo su panfleto no me explico como los gaditanos fueron tan imprudentes y no volvieron a dar su apoyo al PSOE, será porque subestima a la sociedad gaditana y a ilustres ciudadanos que aquí nombra.

José Joaquín Rodríguez dijo...

Independientemente de todo lo que cuentas, hay un detalle que para mí es mucho más importante: en las próximas elecciones vamos a elegir a quienes van a gestionar nuestra ciudad los próximos cuatro años. Por supuesto, la gestión de los últimos años puede ser un aliciente (si se mira lo bonito que está todo) o una zancadilla (si miramos las tasas de paro, infravivienda y los agujeros en las arcas), pero construir la campaña sobre las "glorias" del pasado me parece simple y llanamente ridículo. Y criticar a un partido político de la oposición por la gestión que hicieron (otras personas) hace dos décadas roza el disparate.