Nuestros amigos Hilda y Guille nos regalaron un excelente lomo de venado de la Sierra de Cádiz. Tras meditarlo, decidimos cocinarlo de dos formas, con la misma preparación previa.
Maceramos el lomo en vino tinto, con ajo, especias, laurel y un poco de canela, durante algo más de día y medio.
La primera mitad, troceada, tras dorar un poco los trozos, la guisamos a fuego lento en el propio vino de la maceración, previamente colado, añadiéndole un poco de pimienta negra y sal. Salió muy bueno.
La otra mitad, entera, la pusimos a dorar bien a fuego vivo -la
sellamos, en términos culinarios-, hasta que quedó el lomo quedó bien
dorado , añadiéndole un poco de sal. Lo sacamos del fuego y apartamos. Cuando se terminaron de guisar
los trozos, con el fuego ya apagado, pusimos el trozo en medio de la
salsa. Para servirlo, lo cortamos en lonchas. Salió excelente.