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domingo, 25 de noviembre de 2012

Crónicas de Cádiz

El miércoles 28 hago doblete. Por la mañana presento en el Edificio Constitución 1812 de la UCA el libro LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ, CLAVE DEL LIBERALISMO EN ANDALUCÍA, que he coordinado y publica el Centro de Estudios Andaluces.

Por la tarde, a las 18,30, en el Oratorio, el libro de mi amiga Hilda Martín, LAS CRÓNICAS DE CÁDIZ. DIARIO INÉDITO DE UN RELATOR APÓCRIFO, publicado por Ediciones Mayi 

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domingo, 18 de noviembre de 2012

Ustáriz

Diego de Ustáriz es el protagonista de los relatos que Hilda Martín ha ido publicando semanalmente en Diario de Cádiz con el título “Las Crónicas de Cádiz: Diario inédito de un relator apócrifo”. Es, por tanto, un personaje de ficción.

A través de un enlace en facebook de Yolanda Vallejo, he accedido al blog del licenciado en Ciencias de la Información que cobra de Diputación, en el que en una entrada titulada "Ustáriz" afirma que hay un error en la denominación de la calle del mismo nombre, puesto que está escrito con z (Uztariz) y, según el licenciado en Ciencias de la Información, ese azulejo colocado hace unos años, nombra a la calle en honor de Diego de Ustáriz, y para reforzar su argumento remite a un artículo de Diario de Cádiz en el que se habla, precisamente, de Hilda y su personaje.


Ya en el callejero de Adolfo de Castro, de 1857, se explica que la actual calle Uztáriz, entonces Ataúd de Ustáriz, se llamaba así en honor de Miguel José de Ustáriz, que vivió en dicha calle.

La familia Ustáriz, de origen vasco -de ahí que también se pueda escribir Uztáriz-, tenía negocios mercantiles en Cádiz a mediados del siglo XVIII, comerciaban -asociados con los Cinco Gremios Mayores de Madrid, entidad de la que Juan Agustín Ustáriz era apoderado-, con ultramar, llegando a tener un contrato muy ventajoso con las Reales Fábricas de Talavera. El negocio, denominado inicialmente "Ustáriz y compañía", se amplió pasando a denominarse "Ustáriz, San Ginés y compañía".

Ustáriz por Miguel José de Ustáriz que vivió en Cádiz en el siglo XVIII, no por el personaje de ficción de Hilda Martín.   

sábado, 10 de noviembre de 2012

Venado de dos formas

Nuestros amigos Hilda y Guille nos regalaron un excelente lomo de venado de la Sierra de Cádiz. Tras meditarlo, decidimos cocinarlo de dos formas, con la misma preparación previa.
Maceramos el lomo en vino tinto, con ajo, especias, laurel y un poco de canela, durante algo más de día y medio.
La primera mitad, troceada, tras dorar un poco los trozos, la guisamos a fuego lento en el propio vino de la maceración, previamente colado, añadiéndole un poco de pimienta negra y sal. Salió muy bueno.



La otra mitad, entera, la pusimos a dorar bien a fuego vivo -la sellamos, en términos culinarios-, hasta que quedó el lomo quedó bien dorado , añadiéndole un poco de sal. Lo sacamos del fuego y apartamos. Cuando se terminaron de guisar los trozos, con el fuego ya apagado, pusimos el trozo en medio de la salsa. Para servirlo, lo cortamos en lonchas. Salió excelente.