Es evidente que el flamante, dicharachero y ególatra ministro de Educación, José Ignacio Wert, piensa como Nikita Kruschev, quien afirmó: "Los historiadores son gente peligrosa, son capaces de transtornar todo".
Es lo que se deduce tras conocer los planes del ministro sobre enseñanza de historia en determinados niveles de la secundaria (se puede ver aquí), una reforma que, es evidente, se plantea desde el convencimiento ministerial de la importancia política del estudio de la historia, por eso, como ya ocurrió en otros tiempos, es preferible que los alumnos se dediquen a adquirir otras habilidades menos peligrosas, antes de que aprendan, mediante el estudio del pasado, a comprender y cuestionar el presente.
No sé si Wert ha leído El Quijote, pero seguramente alguno de sus asesores áulicos le habrá chivateado lo que escribió Cervantes:
"...habiendo y debiendo ser
los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el
interés ni el miedo, el rencor ni la afición, no les hagan torcer del
camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de
las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia
de lo por venir" (Miguel de Cervantes: El ingenioso hidalgo Don Quijote
de la Mancha, primera parte, capítulo IX)
y Wert ha decidido tomar medidas.
martes, 16 de octubre de 2012
lunes, 15 de octubre de 2012
Irlanda en las Cortes de Cádiz
Esta semana, en el Instituto de Historia del CSIC, en Madrid, hay un encuentro sobre la presencia irlandesa y británica en España (entre 1808 y 1814), y en las Cortes de Cádiz.
domingo, 14 de octubre de 2012
Cañón papelera
Parece que ya la gente en Cádiz se va dando cuenta de que no hay que tirar papeles y basura al suelo; ahora hay que explicarle a alguno la diferencia entre un cañón y una papelera.
sábado, 13 de octubre de 2012
En la orilla
En Cádiz es frecuente ver a parejas de recién casados haciéndose fotos de recuerdo en la orilla de la playa de La Caleta
En Praga, la foto se hace en la orilla del río Moldava
En Praga, la foto se hace en la orilla del río Moldava
La placa de Teófila
Se ha criticado bastante en algunos foros que el ayuntamiento -quizás la propia alcaldesa- haya decidido colocar, en el monumento a Moret, una placa recordando que la remodelación de la plaza de San Juan de Dios se hizo bajo su mandato municipal.
Sinceramente, no creo que esto sea motivo de crítica. Colocar ese tipo de placas ha sido, y es, una costumbre muy común entre instituciones y políticos. Por no rebuscar demasiado, basta recordar que cuando se remodeló la Alameda de Apodaca, tanto entre 1926 y 1928, como entre 1983 y 1987, se colocaron sendos azulejos, prácticamente iguales, recordando, en el primer caso al ayuntamiento presidido por Agustín Blázquez, y en el segundo por Carlos Díaz.
Además, hay que reconocer que en el caso de Teófila Martínez y San Juan de Dios, han sido bastante prudentes en la colocación de la placa, que apenas se ve desde lejos
destacando la que alude a la alcaldía de Cayetano del Toro, sobre la que alude a Teófila y al Bicentenario
Sinceramente, no creo que esto sea motivo de crítica. Colocar ese tipo de placas ha sido, y es, una costumbre muy común entre instituciones y políticos. Por no rebuscar demasiado, basta recordar que cuando se remodeló la Alameda de Apodaca, tanto entre 1926 y 1928, como entre 1983 y 1987, se colocaron sendos azulejos, prácticamente iguales, recordando, en el primer caso al ayuntamiento presidido por Agustín Blázquez, y en el segundo por Carlos Díaz.
Además, hay que reconocer que en el caso de Teófila Martínez y San Juan de Dios, han sido bastante prudentes en la colocación de la placa, que apenas se ve desde lejos
destacando la que alude a la alcaldía de Cayetano del Toro, sobre la que alude a Teófila y al Bicentenario
Moret, desde el ayuntamiento
Cuando puse en la entrada Moret en San Juan de Dios que, pese a lo que decían algunos amigos de que la nueva posición de la estatua perjudica la estética y
perspectiva de la plaza de San Juan de Dios, yo opinaba que el conjunto queda bastante bien, Jesús comentó que sí desde el muelle, pero que desde el ayuntamiento no se veía igual.
He esperado a que quitaran los toldos para comprobarlo, y sigo pensando que no queda mal, antes al contrario.
He esperado a que quitaran los toldos para comprobarlo, y sigo pensando que no queda mal, antes al contrario.
Setenta años con La Manzanilla
El martes 13 de agosto de 1942, don José García Harana, acompañado de
sus hijos Manuel y Miguel, entró en el Despacho de Vinos de Barón, en la
calle Feduchy de Cádiz, para hacerse cargo de la tienda especializada
en los caldos sanluqueños. Su hijo Miguel, de unos 14 años, compaginó
durante cierto tiempo el trabajo en una entidad bancaria en El Puerto de
Santa María, con la colaboración con su padre y hermano en la marcha
del despacho de vinos, hasta que poco después de la explosión de Cádiz
de agosto de 1947, sin que hubiera apenas cumplido los años que entonces
se requerían, oficialmente, para ser declarado mayor de edad tuvo que
sustituir a su padre al frente del despacho de vinos. Unos años después,
Miguel García Gómez compró el negocio de vinos a los herederos de
Barón, fundando, en 1955, la taberna La Manzanilla.
Desde siempre, pero sobre todo desde que Miguel García Gómez, don Miguel, se hizo cargo de La Manzanilla, su taberna cumplió y cumple los cánones de la excelencia tabernaria, al saber interpretar su taberna como un lugar privado y público al mismo tiempo, en el que juega un papel esencial el tabernero que, por una parte se preocupa por mantener la calidad y peculiaridad de los vinos que ofrece -de Sanlúcar y sólo manzanilla y amontillados sanluqueños cuidados, mimados, en sus propios barriles-, como de procurar un espacio cómodo y atractivo para todo tipo de reuniones, para todo tipo de contertulios y parroquianos de la taberna. Una buena taberna, y La Manzanilla lo ha sido siempre, no realiza distinciones de clase, es una reunión de iguales en la que los habituales, y los visitantes casuales, encuentran una atmósfera en la que se complacen, un lugar que excluye toda ceremonia o urbanidad exagerada, mientras degustan un vino, una manzanilla, de calidad contrastada.
La taberna La Manzanilla, famosa entre otras razones por servir, sólo, con cada copa de manzanilla, dos aceitunas, es un lugar dónde se cuida, se mima el vino. A la hora de trasegar, todo un ritual de amor al excelente vino sanluqueño se desborda por la taberna. Y llegado el momento de degustar los caldos, en la taberna La Manzanilla se puede seguir, casi como en ningún otro local de Cádiz y de la propia Sanlúcar, un ceremonial iniciático que lleva a conocer las diferentes variedades de la manzanilla: fina, olorosa, pasada o madura, amontillado fino y amontillado viejo, verdadera estrella de la casa.
Jubilado en 1992 don Miguel, se hizo cargo de la taberna su hijo José García Romero, Pepe, un enamorado del mundo de las tabernas y de los buenos vinos sanluqueños que ha sabido mantener la excelencia impuesta por su padre y que, incluso, ha recuperado las tradicionales cañas para servir la manzanilla. Hace poco, cuando se han cumplido setenta años de la familia en la taberna, Pepe ha visto nacer a su hijo Pepe Miguel, la cuarta generación de una saga entregada a cuidar la manzanilla de Sanlúcar.
Publicado en Diario de Cádiz, 13 de octubre de 2012.
Desde siempre, pero sobre todo desde que Miguel García Gómez, don Miguel, se hizo cargo de La Manzanilla, su taberna cumplió y cumple los cánones de la excelencia tabernaria, al saber interpretar su taberna como un lugar privado y público al mismo tiempo, en el que juega un papel esencial el tabernero que, por una parte se preocupa por mantener la calidad y peculiaridad de los vinos que ofrece -de Sanlúcar y sólo manzanilla y amontillados sanluqueños cuidados, mimados, en sus propios barriles-, como de procurar un espacio cómodo y atractivo para todo tipo de reuniones, para todo tipo de contertulios y parroquianos de la taberna. Una buena taberna, y La Manzanilla lo ha sido siempre, no realiza distinciones de clase, es una reunión de iguales en la que los habituales, y los visitantes casuales, encuentran una atmósfera en la que se complacen, un lugar que excluye toda ceremonia o urbanidad exagerada, mientras degustan un vino, una manzanilla, de calidad contrastada.
La taberna La Manzanilla, famosa entre otras razones por servir, sólo, con cada copa de manzanilla, dos aceitunas, es un lugar dónde se cuida, se mima el vino. A la hora de trasegar, todo un ritual de amor al excelente vino sanluqueño se desborda por la taberna. Y llegado el momento de degustar los caldos, en la taberna La Manzanilla se puede seguir, casi como en ningún otro local de Cádiz y de la propia Sanlúcar, un ceremonial iniciático que lleva a conocer las diferentes variedades de la manzanilla: fina, olorosa, pasada o madura, amontillado fino y amontillado viejo, verdadera estrella de la casa.
Jubilado en 1992 don Miguel, se hizo cargo de la taberna su hijo José García Romero, Pepe, un enamorado del mundo de las tabernas y de los buenos vinos sanluqueños que ha sabido mantener la excelencia impuesta por su padre y que, incluso, ha recuperado las tradicionales cañas para servir la manzanilla. Hace poco, cuando se han cumplido setenta años de la familia en la taberna, Pepe ha visto nacer a su hijo Pepe Miguel, la cuarta generación de una saga entregada a cuidar la manzanilla de Sanlúcar.
Publicado en Diario de Cádiz, 13 de octubre de 2012.
jueves, 11 de octubre de 2012
1812 y masonería en Gibraltar
XIII Symposium Internacional de Historia de la Masonería Española, bajo el tema general de GIBRALTAR, CÁDIZ, AMÉRICA Y LA MASONERÍA. CONSTITUCIONALISMO Y LIBERTAD DE PRENSA, 1812-2012 organizado por el CEHME, con el apoyo del Gobierno de Gibraltar, Gobierno de Aragón, Junta de Andalucía, Universidad de Zaragoza, Universidad de Cádiz, University of Glasgow y.Canonbury Masonic Research Centre.
12:15 horas: Inauguración Oficial del Symposium.
12:15 hours: Official Opening of the Symposium.
Lección inaugural: 1810. La necesaria libertad de imprenta, a cargo del Profesor Alberto RAMOS SANTANA de la Universidad de Cádiz.
martes, 9 de octubre de 2012
Drogas
Después del robo, hace unos días, de cientos de kilos de droga en el depósito policial, ver esto en la plaza de San Antonio daría para un cuplé de chirigota chunga.
lunes, 8 de octubre de 2012
Sociedad civil
Escribe J.C. RUBINSTEIN en su libro la Sociedad civil y participación ciudadana que hay
una clara distinción entre la sociedad civil y el Estado, puesto que la “existencia”
de la sociedad civil viene dada por la participación ciudadana, en gran medida
de forma ajena a la iniciativa del estado; es decir, es la participación
ciudadana la que con un cierto grado de vertebración y asentamiento posibilita
la acción de la sociedad civil. Cuando esto ocurre se puede constatar una
reacción social, afectiva y material, ajena en gran medida a los organismos
estatales. Es la reacción de la sociedad civil que sin desconocer -y a veces
sin incumplir- las consignas oficiales, toma la iniciativa y protagoniza acciones
que no son sólo episodios individuales, sino que se estructuran y organizan
colectivamente, pues la esencia de la sociedad civil es una actividad
interrelacionada de individuos que conviven en un espacio y en un tiempo y que
se vinculan entre sí mediante la práctica cotidiana.
Hace unos años se puso de moda reclamar el protagonismo
de la sociedad civil ante algunos acontecimientos que afectan a la ciudad de
Cádiz, singularmente bicentenarios como el de la batalla de Trafalgar o el de la Constitución
de Cádiz, y se planteó en su día que debían ser ajenos a la acción política, con la excusa de
que la política podía enturbiar las conmemoraciones. Si la iniciativa es
admisible, conviene no obstante no caer en una especie de ensoñación idealizada
de las posibilidades de gestión de la sociedad civil, como no conviene olvidar
que el movimiento generado por la sociedad civil no es unitario en pensamiento
e ideología, como se demostró, por ejemplo, cuando se discutía el papel del Oratorio de San Felipe en la
celebración del Bicentenario de 1812, o en el fallido derribo de la Aduana. En este sentido, determinada sociedad civil manifiesta opiniones, pretende convertirse en grupo de presión sin ofrecer soluciones realistas y, mucho menos, sin poner medios, para los que recurre, indefectiblemente, al poder político del que pretende ser ajena.
Por ello, sin dejar de apoyar
iniciativas de la sociedad civil, como señala Rubinstein, hay que ser cautos, activamente cautos, ante
la posibilidad de que algunos foros se conviertan en herramientas al servicio
de determinados poderes públicos y en contra de otros. Y hay que evitar que
grupos, a veces muy minoritarios, que se arrogan toda la representación de la sociedad civil acaben defraudando la buena voluntad y el
entusiasmo de quienes se sumen a este tipo de iniciativas, al transformar el supuesto movimiento ciudadano en una corriente a
favor de un determinado grupo, de una acción puntual o respaldando un pensamiento único.
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