sábado, 6 de julio de 2013

Larra y el derecho a opinar



Mariano José de Larra escribió, el 4 de septiembre de 1836, que él no compartía necesariamente la línea editorial de los periódicos para los que escribía; por aquella época lo hacía en El Español, periódico muy cercano a la ideología del Partido Moderado.

Las razones por las que se puede hacer ese ejercicio, aparentemente contradictorio, las explicó magistralmente Larra en varios artículos en los que habla del censor y la autocensura. En uno de ellos, el famoso “La alabanza, o que me prohíban éste”, publicado en El mensajero el 16 de marzo de 1835, escribe:

“En los países en que se cree que es dañoso que el hombre diga al hombre lo que piensa, lo cual equivale a creer que el hombre no debe saber lo que sabe, y que las piernas no deben andar; en los países donde hay censura, en esos países es donde se escribe para otro, y ese otro es el censor. El escritor que, lleno ya un pliego de papel, lo lleva a casa de un censor, el cual le dice que no se puede escribir lo que él lleva ya escrito, no escribe ni siquiera para sí. No escribe más que para el censor”.

Las palabras censor o censura pueden sonar duras en los tiempos que corren, pero periodistas y críticos literarios, como Héctor Martínez o Andrés Ortega, han escrito que hoy día la palabra no sería “censor”, sino “redacción” o “línea editorial”, eufemismos que sirven para exigir una adaptación a la línea del periódico que limita la libertad del que escribe y convierten la censura en autocensura. En este sentido, Gay Talese ha dicho que es necesario que la empresa periodística respete la opinión de sus colaboradores.

Precisamente en estos días estoy preparando una ponencia, que impartiré en Buenos Aires, sobre el “Manifiesto de Cádiz a América”, un documento de 1810 donde se proclama la necesidad de luchar por la soberanía y el derecho a la propia opinión, un texto muy útil para profundizar en la reflexión sobre la defensa de las libertades personales y nuestros derechos como ciudadanos, y a esto me dedicaré por el momento. 

5 comentarios:

Marieta Cantos Casenave dijo...

Larra está de actualidad y, desgraciadamente, por nada bueno. Crisis, censura, desafección política...

Anónimo dijo...

Pero el ritmo de la Naturaleza quiere estas censuras forzadas. Pues sólo quien sabe de sus honduras conoce íntegra la vida. El impulso de reacción es lo que comunica al hombre toda la fuerza de su pujanza.
Zweig, en Fouché

Tmartínez Martínez dijo...

No es que yo sea un fan de Alberto Ramos Santana, pero suelo leer sus siempre curiosos artículos semanales en el Diario de Cádiz. El del 29 de junio lo eché en falta - lo censuró, o dio la cara por ello, el director, Rafael Navas - y ayer, lo confieso, tuve un día fatal y no repasé el periódico. Hoy, rebuscando el artículo perdido, sólo encuentro esta dolida reflexión sobre la censura, basada en un texto de Larra, y el anuncio de que el profesor Ramos se dedicará a profunidar en la defensa de "las libertades personales y nuestros derechos ciudadanos". ¿Ya no le publicarán más artículos en el "más tuyo, imposible"?

ARS dijo...

Tmartínez, de momento voy a seguir trabajando en las ideas que sugiere, entre otros documentos de la época, el que he denominado Manifiesto de Cádiz, y más ahora que nos aproximamos al 2014, bicentenario del retorno del absolutismo con Fernando VII, y que coincide con un momento complejo, en mi opinión, en la defensa de los derechos ciudadanos en España. Como digo, en mi opinión.

ARS dijo...

Anónimo, gracias por la cita de Stefan Zweig, que no conocía.